4 jun 2010

Cuadros (leer más)


Cuadros. Palabra sencilla, corta, habitual.

Como sencilla, corta y habitual suele ser su función, al menos en la cotidianeidad de clase media: por lo general, los cuadros visten paredes desnudas, le otorgan un toque de vida a algo tan inexpresivo como una pared.

Le agregan, a la monotonía del color, un plus.

Claro, como todas las cosas, lleva en sí un problema a cuestas: no termina de ser una sola cosa, comparte su destino siendo varias.

Un cuadro es, ante todo,  imagen.

La imagen, se me ocurre,  fue parida para ahorrar palabras. Algún dios, cansado de tanta retórica, allá, en el  principio de los tiempos, encendió la chispa del arte para disfrutar de un poco de silencio.

Y puede que este haya sido el origen mítico del arte,

O simplemente, un invento que ayuda a poblar de signos esta hoja en blanco.

Porque, a lo mejor, escribir debe ser como pintar un cuadro:

Allá donde hay un blanco, alojar algo que le diga algo a alguien,

Aunque sea a sí mismo solamente, por algo se empieza.

Y si los cuadros algo han de decir, Quizá algunos, por  indignos, sean quitados de las paredes.

Porque sabiamente hubo quien se diera cuenta que en ese caso la pared dignifica al cuadro, y le otorga el color que la culpa del asesino se niega a darle.

Y si los cuadros algo han de decir, quizá algunos, por muy dignos, son recibidos jubilosamente por las paredes.

Porque sabiamente hubo quien se diera cuenta que esos muros debían revestirse de la rebeldía, la pasión, el sentir profundo de una tierra que ayer y hoy clama por la libertad de sus hijos.

Cuadros que nombran paredes: Galería de los Patriotas.

Y si los cuadros, y las fotos algo han de decir, quizá  muestren huecos en sus líneas, vacíos,  donde falta lo que debería haber estado.

Durante años, los asesinos habrán acallado voces, pero nunca lograron doblegar la obstinación de esa ausencia.

Será pues, el destino que las viejas paredes vayan poblándose de nuevos cuadros: cuadros de nietos;  de nietos con sus hijos, que son la perpetuación  de sus propios padres; los recuperan a su vez pintando.

Porque la deuda de tener la vida se paga dando vida, de una u otra forma.

Porque la deuda de recibir un nombre, se paga dándoselo a la generación siguiente.

Los trazos ya comienzan a surcar el blanco…

29 may 2010

Argentina: Otra escena es posible (leer más)

Vivimos en una época de pantallas; estamos habituados, ya de modo casi mecánico, a percibir el mundo y la realidad, filtrados por nuestras pantallas.
Las imágenes han ido ganando cada vez más terreno, y ciertos medios, como el televisivo, se tornaron conquistadores de los hogares. Conquista que no por incruenta dejó de ser eficaz en la transmisión de ciertos discursos, en el modelamiento de corrientes de opinión funcionales a determinados intereses económicos y políticos.

Así, para muchas personas, y con las variaciones propias de cada singularidad, estas pantallas representan el escenario donde se despliega el espectáculo del mundo.

Como todo espectáculo, ha de tener guionistas, intérpretes que compongan los personajes y, por supuesto, espectadores.

Habitualmente, quien escribe los guiones no aparece ante la vista de los espectadores. Es decir, éstos suelen tener un conocimiento difuso, mínimo o hasta inexistente del primero. Será el guionista quien generará los libretos, el texto que ha ser interpretado.

Podríamos arriesgar la hipótesis que quien crea el espectáculo está, en el mismo acto, creando al espectador.

Tomemos el ejemplo de los canales de noticias, paradigma del espectáculo del Siglo XXI: una nota cualquiera, sobre un tema común, por ejemplo, la inseguridad. La imagen mostrará al movilero, micrófono en mano, expresión grave, ensamblará un discurso ante la cámara, rodeado de “vecinos preocupados, pero alegres de salir en TV” de modo tal que, lo que los había convocado para testimoniar sobre un caso en particular, deviene un universal: “nos están matando a todos”.
Imagen con pregnancia, identificación al semejante que sufre lo que a mí me podría haber tocado. De esto se ocupan los zócalos y los comentarios, tanto verbales como gestuales, de los presentadores.
Pero no sólo ocurren estas cosas con lo que podríamos llamar “dramas personales” ligados a inseguridad. A veces hay hechos con consecuencias colectivas, como la utilización de parte de los fondos jubilatorios dedicados a sostener el nivel de empleo (por el cual se pagan las jubilaciones) rebautizados como “manotear la plata de los jubilados”, como si las R.I.P. AFJP hubieran sido garantía de un retiro digno. O el uso de parte del excedente de reservas del BCRA para bajar intereses de una deuda externa que, guste o no, nadie dejará de pagar.
En estos casos, suele aparecer un “experto”, por lo general con alguna responsabilidad en la generación o el incremento de dicha deuda, que pontifica sobre cuestiones tales como “generar confianza para que vengan inversiones”, criticar la “inseguridad jurídica” cuando tímidamente se intenta impedir algún expolio mayor como el que existía con los fondos de pensión, que terminaba pagando el estado para poder otorgar una jubilación mínima, y una larga lista de etcéteras.

Lo importante es que el show funcione, y en continuado. Porque el modelamiento de opinión supone una secuencia ininterrumpida, una continuidad en el tiempo y los temas que lo torne un mosaico homogéneo:”las posibilidades del desarrollo del país están ligadas a la libertad de los mercados y a la confianza que generemos en los inversores extranjeros”. En términos infantiles, lo bueno es lo privado y desregulado, lo malo es la inversión pública y un estado soberano, tendiente a una distribución más equitativa de la riqueza, aunque sea gradual, paulatina.

Al fin y al cabo, que en la era del espectáculo alguno de los significantes que más se escuche sea “escándalo” es un estricto acto de coherencia. Si alguien ve al hambre como escándalo en vez de cómo tragedia, es porque está mucho más interesado en el espectáculo del hambre que en su erradicación definitiva.

Concentración empresarial mediática, defensa corporativa de intereses comunes, el empeño del zapping muestra un abanico homogéneo, ley de medios y “otro avasallamiento”, esta vez a la libertad de prensa (entiéndase: negocios de empresas periodísticas). Aquí surge la figura del autoritarismo que sofoca las voces críticas, al periodismo independiente (me cansé de encomillar).

La apuesta fue crear un espectador indignado por la situación de inseguridad, a quien le robaron hasta sus fondos jubilatorios y a que además sojuzga al último baluarte que defiende sus derechos: la prensa independiente, por parte de los corruptos y soberbios que se niegan al consenso (más o menos, de acuerdo a las diferencias estilísticas de quien lo repita).
Esto implica, ni más ni menos, hacer de la opinión pública, una marioneta de los intereses privados. La supuesta libertad del pueblo es la de ser hablado por Otros.
Y es también la libertad de ser rehén de los negocios del Otro.

Calendario mediante, llegó el Bicentenario. Y acá es realmente donde empieza otra historia.

En un escrito anterior, Bicentenario y Singularidad, previo a los festejos, nos preguntábamos sobre qué se festeja del Bicentenario, y la conclusión a la que llegamos fue que se festeja la constitución del Nosotros en tanto sujeto colectivo, dándole a lo emocional el espacio que indudablemente merece. Aún dentro de la diversidad, hay en común ese ser argentino, que fue lo que el pueblo rescató en la calle, y justamente esta unión de diferencias lo constituyó en festejo popular.

Lo sorprendente, lo terriblemente emocionante que nos invadió a todos fue el abandono –circunstancial, pero real al fin- de la primacía de la pantalla: allí, poniendo el cuerpo en esas calles atestadas de gente, el pueblo dejó de ser espectador para devenir protagonista. No es casual que haya sido esta fecha la convocante para semejante fenómeno: es ni más ni menos que el conmemorar nuestro mito de los orígenes.

Uno de los aspectos que más impresionó fue el de, sobre un fondo de violencia siempre a punto de desatarse con la que nos bombardean los medios, simplemente nos unimos millones de personas para festejar en paz, junto con nuestras familias. Fue un golpe durísimo al terrorismo de opinión.


No nos ilusionamos pensando que la participación masiva implica necesariamente una conciencia política multiplicada, pero quizá constituya un síntoma temprano, un movimiento tendiente a des-alienarse, a dejar de ser espectador obligado del discurso único.
Romper con ese lugar de pasividad, lugar del que, sentado simplemente, mira como otros le construyen su propio universo, ese es el fantasma que vacila. El único seguro contra los espejismos de las pantallas es el de conocer los presupuestos que las animan, las ideologías que las conforman, los discursos que las sostienen. Dado que la realidad es una construcción, será el aporte de la diversidad lo que nos enriquezca, lo que nos permita redescubrir que otra escena es posible, porque la historia no está escrita de antemano.

Ocupar la escena es ocupar ese lugar simbólico del protagonista, ese sujeto constructor del Nosotros. Un Nosotros que con jovencísimos 200 años está dando sus primeros pasos. Podría ser, quizá, el Bicentenario la piedra basal para el retorno a los ideales del Mayo de los orígenes, para reescribir el texto de nuestro común destino: solidario, liberador, igualitario, dignificante.

21 may 2010

Bicentenario y Singularidad (leer más)


(Reflexiones sobre los Post “El argentino más pobre, sabrá de qué se trata el Bicentenario” y “Ajenos al Bicentenario”) de “La Cosa y la Causa”

Una maravillosa frase freudiana dice: “dilucidar el estado originario es siempre asunto de construcción”.

La construcción a la que alude es, justamente, la construcción mítica. Un recubrimiento del orden simbólico sobre el agujero de un origen perdido, una inscripción significante que opera organizando el mundo.

Eva Row escribe dos textos: uno,  preguntándose, sobre el fondo de la inequidad de nuestra sociedad, qué implicará el Bicentenario para los excluidos del sistema, los expulsados de la economía, de la educación, del  trabajo formal, de la atención digna de la salud; se interrogará sobre su registro. El segundo, en cambio, se refiere a quienes, desde una ubicación harto diferente en la escala social,  sostiene una postura entre prescindente y negativa ante el acontecimiento.

Los dos textos, su mutua implicancia, llevan, entre varias, a una pregunta directriz: ¿Qué es lo se  que festeja del Bicentenario?  Puedo decir lo que hace eco en mí: lo que se festeja es el acto inaugural, mítico, de la fundación del “Nosotros”. Festejamos el parirnos a la historia, el Acto de constitución del Nosotros, diferenciado, disruptivo del estatuto previo, reacomodamiento de las significaciones preexistentes.
Porque de lo que se trata es de la eficacia simbólica, los efectos que genera.

Veamos un poco lo dicho en los textos enfocándolo desde esta hipótesis.  Cuando Eva se pregunta por “el argentino más pobre”, y establece una dualidad especular entre el rico en desposeimiento y el burgués que más o menos flota (generalidad de quien escribe y leerá estas líneas), apela a –resumo- categorías del “tener”, relacionadas con la posición relativa ocupada, ya sea dentro ó en los márgenes de la sociedad; su pregunta, entonces, será si su situación cuasi paria hará que queden simbólicamente “por dentro” ó “por fuera”.
Cuando se / nos plantea la pregunta,  especulo  que,  donde hubiera esperado un reconocimiento a la fecha y una adhesión, jóvenes escritores con blogs progresistas, populares, libertarios, encontró desdén y hasta desprecio.
Es decir, no sabemos si encontró respuesta a su primera pregunta, pero encontró lo que no hubiera querido encontrar en otro lado, lo que la llevó a escribir su “ajenos”.

Me parece sumamente interesante el “ajenos”. Porque, no recurro al diccionario, sino al lenguaje compartido por todos, lo ajeno es lo de los otros. Y notemos que veníamos hablando, si nuestra hipótesis  es correcta, del nosotros. Entonces ya no hablamos del tener, hablamos del ser; es decir, hablamos del sujeto. Entonces, vale tanto para la pregunta por el excluido como para la del que se aparta.

Nacional y popular, Discépolo diría que, en el punto del sujeto, estamos como en Cambalache: en el mismo lodo, todos manoseaos. Ricos y pobres, cultos y privados de escolarización, al fin y al cabo, daremos una respuesta desde nuestra subjetividad, en virtud de nuestras novelas familiares, deseos, frustraciones, logros, fracasos, experiencias significantes que dejan su huella en nosotros.

Se podrá decir, como en el caso de los jóvenes que permanecen ajenos u opuestos  que, como su visión de la historia  les indica que no se trató de una auténtica revolución (como si de éstas hubieran existido muchos casos), no tiene sentido el festejo.
Quizá algunos de esos pobres extremos que mencionaba Eva no comprenda muy claramente qué es lo que se festeja, pero sepa que le concierne, mientras que probablemente algunos de nuestros jóvenes no se sientan identificados.

No deberían extrañar diferencias marcadas entre generaciones que hoy tienen 45 años y más, y quienes tienen menos de 35 años. Tanto el mundo en general, como Argentina en particular han experimentado enormes cambios culturales en una corta cantidad de años.

Tengo opinión formada sobre la Revolución de Mayo. No es relevante para nadie, salvo para mí quizá. Probablemente tenga algunos puntos de acuerdo y otros de desacuerdo con lo que piensan estos jóvenes. Es lo que menos importa.

Porque, en todo caso, también forma parte de la subjetividad festejar no solamente con lo racional, sino con lo emotivo.  Está en juego el orden de la apropiación en su sentido pleno: el movimiento de hacer de algo lo propio. Un propio compartido: el nuestro.

Porque la patria no es solamente la historia y la política, son nuestros poetas, escritores, músicos, Madres, Abuelas, laburantes, estudiantes, los pibes.
 No pienso regalar la palabra patria a los que siempre la tomaron como propiedad privada; tampoco voy a discutir con quien no se sienta convocado ni partícipe.

Simplemente se trata de festejar 200 años de nosotros; algunos se lo perderán.              Yo prefiero disfrutar de esta emoción.

19 may 2010

Obstinación de la Memoria (leer más)


Síganme, no los voy a defraudar
Un Peso, un Dólar / el alumno modelo del FMI
Las Relaciones Carnales
Envío de tropas al Golfo Pérsico
Atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA
La Feyari, la ostentación y la exhibición obscena
La Leche de Spadone
Bernardo & Mariano, Hadad & Longobardi : Menem es rubio y de ojos celestes.
Papá Alvaro, María Julia y Adelina,
Broda, Melconian, etc / la confianza, los inversores extranjeros
Kohan, Corach, Asís, Manzano
Los vuelos por la estratósfera                                             
Cavallo llorando con Norma Pla
Las “Privatizaciones” / Pizza y Champagne
Mi amigo Iorg Bush
Anillaco, casa y pista
La extraña muerte de Junior
Contrabando de armas a Ecuador  / Explosión de Río Tercero
Las AFJP
La escuela Shopping
Ruckauf : meter bala a los delincuentes
Dicen que soy aburrido
Cavallo nuevamente ministro / el Riesgo País
Coimas en el Senado
Renuncia de Chacho Alvarez
Antonito y el grupo Sushi, Shakira
Mega®canje y Blindaje
Corralito, Corralón.
Protesta Popular, represión y muerte.
El Helicóptero.
Asambleas Populares: que se vayan todos
Multiplicación de las ollas populares
No sé cuantos “presidentes” en dos semanas
Declaración del Default / ovación a Rodríguez Saa
Proclamación de Duhalde /  Megadevaluación y pesificación asimétrica
El que puso dólares recibirá dólares
Patacones y lecops
Kosteki y Santillán, asesinato en Puente Pueyrredón

Y tantas, tantas cosas más que en este momento no recuerdo.
Todo esto ha pasado solamente  entre 1990 y 2003, en un sufrido país que está a punto de cumplir 200 años. Todos estos tipos siguen estando, algunos en el Congreso, otros son dueños de medios o “exitosos empresarios”.

Créanme, en 2011  no seré un votante indeciso…

29 abr 2010

Lo que la Plaza nos reclama (leer más)

Si hay un lugar en el mundo donde siempre se puede ser argentino, es en su superficie.
Dondequiera se esté, evocarla es  trasplantarse, echar raíces.
Se me ocurre que tiene una secreta vida propia, y más aún, el don de la memoria: ante su mirada atenta, los hechos se convirtieron en el relato que nos funda.
Parturienta de la historia, en su seno se festejó la victoria sobre la rubia albion y se produjo el grito libertario de 1810.  Presenció gestas populares  y golpes de cipayos.
Lugar en donde la masa se hizo pueblo rescatando a quien supo y quiso dignificarlo; donde un balcón se convirtió en el centro del universo y quienes vivaban a su líder aprendieron que allí estaban juntos,  no amontonados.
Conoció de renunciamientos, de bombardeos cobardes, del odio desatado, de la prepotente usurpación del poder popular.  Cuántas veces, cuanta infamia.
Sufrió la más oscura de las noches, la de los asesinos, sedientos de sangre joven, sea de quienes luchaban por un país más justo, sea de los inmolados en el Atlántico Sur en nombre de la eternización en el poder de los perversos.Conoció el día después de la larga noche, las felices pascuas, los pactos ruines. Los pobres empobreciéndose hasta límites insospechados, los ricos enriqueciendo hasta lo obsceno.
 En el inicio del nuevo milenio, retorno de las muertes por   viejos motivos: la inequidad extrema que estalla. El helicóptero sube, las persianas de las industrias bajan, los templos del dinero se cercan.

Madre-Plaza, también ella supo, a partir de la ausencia, crear madres y abuelas. Y en el mismo acto, crear hijos y nietos. Que somos todos nosotros: pueblo.
Hijos y nietos de tanto sufrimiento, de tanta postergación, de tanto sueño trunco, por la muerte, por la vida injusta, trunco por la falta de oportunidades y la sobra de necesidades.
Pero nos estamos pariendo. De Moreno y Castelli. De Alem, Yrigoyen. De Perón y Evita. De Scalabrini Ortiz y Jauretche. De Ernesto Che Guevara.  Y de tantos otros que fueron marcando una huella que seguimos. Nos reunimos con Artigas, Bolívar, Tupac Amaru. Nos encontramos con San Martín; Belgrano, Juana Azurduy .Con los pueblos originarios, con los desheredados. Volvemos a ser lo que nunca debimos abandonar: nuestro ser latinoamericano.


Por ellos, por todos ellos, hoy estamos luchando porque la justicia llegue, aunque tarde, pero llegue. Y que alcance a uniformados matadores y a los civiles que los llamaron. Cada uno de ellos supo matar a su manera.

Por eso hoy la lucha es porque ningún pibe tenga hambre, que sus padres tengan trabajo digno, acceso pleno a la salud, la educación, a la cultura, a la igualdad de oportunidades.

Que no se engañen los soberbios y sectarios de discurso dominante, único e iluminado. La tarea del campo popular es hoy la unidad en la diferencia, la fecunda tensión de las ideas, y no el desvitalizado consenso, el  vulgar acuerdo de cúpulas propuesto como paradigma de lo democrático.
La Plaza de los argentinos, nuestra plaza, lo reclama. Nos reclama: igualdad, inclusión, dignidad.
Quien quiera oír, que oiga.

18 abr 2010

El Dr. Grondona y la evolución de los gorilas (leer más)

Como cada domingo, el Dr. Grondona vuelve a iluminar nuestra oscura existencia desde su columna en el Diario La Nación. Esta vez, el rayo de luz cayó sobre la polémica en torno al nuevo gorilismo anti-k, de acuerdo a lo dicho por el escritor Guillermo Martínez en una entrevista. Martínez sostiene que hay un nuevo gorilismo en la era k,  que rechaza todo lo proveniente del gobierno sin analizarlo, basándose en un odio irracional. El Dr. G no se priva de destacar que Martínez en un principio apoyó al kirchnerismo , pero que luego se fue alejando, y que hoy preconiza la necesidad de una mirada más racional para juzgar al gobierno. Convengamos que no lo consideraría candidato para obtener un premio por su aguda observación social, pero, hasta aquí, sano sentido común. Veamos la construcción  que hace nuestro columnista basándose en ésto. Comienza su análisis poniendo a Kirchner en una misma serie junto con Rosas y Perón. Aquí podría suponerse que es como un halago, pero en realidad, no tarda en mostrar la jugada: es la serie de los que despiertan sentimientos de odio, la serie de los "odiables", que con su delicadeza acostumbrada él denomina como "hombres fuertes", y su relato de cómo les fue, en la historia, a quienes se les opusieron. Sostiene que, mientras los antirosistas lograron, más allá de derrotar al tirano,  pensar y plasmar "otro país", los antiperonistas de los 50 fracasaron, ya que el derrocado tirano volvió años después con toda la gloria. (¿habrá que leerlo como una autocrítica en su personal estilo ? si lo es, se cuida mucho de no aparecer como involucrado, sino más bien como un relator en off). Ahora bien, ¿ Qué determinó el triunfo de uno y el fracaso de otros ? No fue -en sus palabras- el exceso de odio, sino defecto de imaginación ( también, comparando a Alsogaray con Alberdi...)

Cuando Martínez ejemplifica este odio irracional en los deseos de muerte ante la operación de carótida de Néstor K, Grondona efectúa una inversión de la carga, preguntándose si "es racional" caracterizar a Cobos como un croupier del Senado. Por lo pronto, ubica a los K como el origen del odio. Es interesante ver también como este discurso que despliega es totalmente  sincrónico, toma cada momento histórico totalmente desprovisto de sus antecedentes, de lo determinante a su conformación particular, son como puntos de cristalización, en donde la historia se detiene.

Decíamos que ubicaba a los K, a sus actitudes, como generadores del odio, por lo tanto, va a terminar postulando que, para superarlos, no basta con un "manso no kirchnerismo", esto es, algo meramente distinto, (cito) " sino formular en conjunto un proyecto nacional englobante como el Acuerdo de San Nicolás o el Pacto de La Moncloa". Imposible no ver aquí el anhelo duhaldista ( y por supuesto, también grondoniano) de aministías reparadoras, reconciliaciones históricas, etc Es para lo que sostiene su esperanza ocurra el año próximo.

Ahora sí, va llegando al punto que le interesa, que es la construcción de una línea conceptual donde liga "lo racional "con "lo normal", por oposición a otra, en la que "lo anormal" estará relacionado con " lo irracional" . Su razonamiento es el siguiente: para evaluar al gobierno racionalmente, es decir, sin el prisma del odio, Néstor Kirchner debiera de ser un candidato como cualquier otro, normal -cito- "en cuanto a que ninguno ha renegado del espíritu democrático y representativo de nuestra  Constitución". La anormalidad se verificaría en un pecado de origen: dado que con Cristina tienen un matrimonio políticamente indisoluble (me hizo recordar a Bergoglio...) si Néstor K ganara las elecciones de 2011, sería un tercer período consecutivo de gobierno,  ergo, ilegal. Solo le resta dar un paso más: si lo distintivo del kircherismo,( amén de su poco respeto a ciertas formas, como el trato poco protocolar al peculiar vicepresidente en ejercicio de la oposición) es su estilo de concentración de poder, ¿quién le asegura a nuestro atribulado columnista,( y a la patria odiadora) que no estén buscando una eternización en poder ? Cito textual su conclusión: "Este temor, ¿sólo resulta del odio irracional que condena Martínez, o constituye, al contrario, una expresión enteramente racional ?".

 Esforzado trabajo que toma para justificar el odio, que por supuesto, siempre es causado por el otro. Es éste un odio que justifica cualquier maniobra desestabilizadora, como su obsceno regodeo con Biolcatti (y tantos otros "próceres")

Esforzado trabajo para deslegitimar a un gobierno surgido del voto popular.

Esforzado trabajo para seguir siendo Mariano Grondona, sencillamente quien ha sido y quien es, Mariano Grondona.

Casi todo dicho.

24 mar 2010

24 de marzo - Por qué cantamos (leer más)

Hoy tenía pensado escribir algunas palabras por el 24 de Marzo. Pero, por suerte, con su saber siempre profundo y oportuno, mi mujer me recordó algo que escuchábamos en los ochenta, algo que seguimos escuchando hoy, y nos sigue emocionando.
Vaya entonces este homenaje a los que aún están, aunque se hayan ido.




20 mar 2010

Relatos y Rupturas (leer más)

Difícilmente exista algo que justifique más rigurosamente el concepto de relatividad que la experiencia de vivir en Argentina hoy: en cuestión de horas, en el Congreso puede pasarse de ser minoría a ser mayoría, y viceversa. Extraños casos, como el de un vicepresidente que es opositor al gobierno que debería integrar, pero que también es opositor a otros opositores de ese mismo gobierno al que se opone, y al que pretende heredar… se entiende, ¿no?

Es decir, abonando más aún el terreno de la relatividad (ruego, en esta metáfora campestre tan cara a los opositores, recordar la materialidad del “abono”) cada fracción del conglomerado opositor va a jugar un rol diferenciado del resto, atendiendo a su mayor o menor probabilidad de ser gobierno en 2011 es decir, como estrategia para captar el voto antikirchnerista, quienes están más lejos en las encuestas juegan al “mayor opositor”, sin importarle mayormente el perjuicio para el país, mientras que quienes miden mejor toman posturas algo más moderadas, porque tampoco quisieran recibir un país en llamas.

Estamos, pues, viviendo en estado permanente de conflicto. Y esto, que en apariencia se presenta como un obstáculo, puede devenir en una herramienta para la transformación.

Partimos de la premisa que la Oposición Completa, es decir, el gran capital concentrado, los dueños de los monopolios del negocio de la comunicación, los sectores católicos más retrógrados, los apologistas de las bestias perversas del 76, los partidos políticos de derecha y las izquierdas funcionales al establishment han creado un relato, un perfil de este gobierno cuyo objetivo es lisa y llanamente el odio. El deseo de los más radicalizados de esta oposición no es derrotar al kirchnerismo, sino aniquilarlo, en tanto obligarlo a renunciar a su esencia, a sus emblemas: quieren llevarlo hacia el ajuste, hacia la represión de la protesta social, hacia “el mercado”.

Pero recordemos que, post derrota del 28/06, y a pesar del modelamiento de la opinión pública operada por las cadenas de medios, el gobierno respondió con contundencia: Estatización de los Aportes Jubilatorios, nacionalización de la línea aérea de bandera, Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Asignación por la niñez. ¿Qué pasó acá? Surgió algo del orden de lo inesperado, algo que rompió con una linealidad.

Esto es, hay en el kirchnerismo una capacidad disruptiva que lo hace único.

Esta capacidad de ruptura, entre otros factores, se le había vuelto en contra al gobierno cuando involuntariamente creó el Frankenstein de la Mesa de Enlace. Sin desmerecer los cambios en lo económico y social que han tenido los miembros de la Federación Agraria de la pampa húmeda y las zonas agrícolas más privilegiadas, fue el mal manejo del oficialismo quien parió en cierta forma ese hecho político, que le costó, más allá de la derrota propia, el triunfo del relato de la derecha, y la condición de resurrección de varios cadáveres políticos.

Justamente en ese momento, donde entre el tintineo de las copas de champagne la oposición exigía la rendición incondicional, ahí se produjo el segundo momento disruptivo, la ruptura brusca, el reposicionamiento de todos los actores en la escena. Pero fijémonos que no atribuimos la disrupción previa al 28/06 a la oposición, ya sea política o económica, sino también a una intervención fallida del gobierno.

Mientras el discurso de la oposición está en el marco de la repetición, las irrupciones disruptivas reestructuran justamente porque rompen con la repetición, y aportan nuevos elementos. Un buen ejemplo fue lo que pasó días atrás con la convocatoria por Facebook de los seguidores del programa 678 para apoyar al gobierno nacional en Plaza de Mayo: concurrieron varios miles de personas, espontáneamente, personas de clase media, esa que supuestamente odia a los Kirchner. Aquí no importa tanto “la cantidad”, sino la ruptura del relato de clase: no hay solamente negros por el choripan arreados en micros, hay una base social más amplia. Y a pesar de haber sido invisibilizado, trascendió.

Comienza a evidenciarse el agotamiento del relato de la derecha, una a una van cayendo las máscaras: ellos, campeones del “consenso” no logran articular internamente acuerdos mínimos, emergen las ambiciones personales, se exhibe una alarmante falta de proyectos (lo que hace pensar que se los harán llegar de otros lados…)

Pero el kirchnerismo no puede quedarse quieto: hay que seguir pugnando por construir ese poncho que nos cobije, esa transversalidad con ideas, con militancia, con diversidad. Me animo a decir que se está construyendo, y que llegado el momento constituirá otra ruptura, otro tablero. Y hay que seguir con más actos de gobierno, con más inclusión social, con más pibes que coman, se curen y se eduquen, y con sus padres que los saluden cuando vuelven de laburar. Es éste el relato que queremos proponer, uno que contenga la dignidad, la solidaridad, la justicia social, y, aunque suene cursi, la felicidad de nuestro pueblo.

8 mar 2010

El Fin Último de la Destitución (leer más)

Asistimos, en este momento, al inicio de otra fase, de otra etapa, en la modalidad de la discusión por el poder en la Argentina.
Los resultados electorales de Junio 2009 determinaron que, si bien el Frente para la Victoria continúa siendo cómodamente la primera minoría,  perdiera una cantidad de bancas propias y de algunos aliados, por lo cual, per se ya no tiene ni remotamente la capacidad de maniobra de antaño.               Capacidad de  maniobra que, a poco de sufrir la derrota electoral del 28/06, recobrara la iniciativa y prosiguiera con su camino transformador: Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, retorno de Aerolíneas Argentinas al estado (que no olvidemos, estaba siendo llevada a la quiebra por Marsans),nacionalización de los aportes jubilatorios, Asignación a la Niñez, planes de contingencia ante la crisis económica mundial como el Repro, por citar algunos, que han permitido sobrellevar la situación de una manera eficaz y digna, sosteniendo las fuentes de trabajo.                                           Todas estas medidas forman parte de un programa de transformación que abarca no sólo lo económico, sino también lo político y lo social. En efecto, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández han reintroducido la política como eje decisorio, desplazando a los poderes económicos, han implementado mecanismos para  dos aumentos jubilatorios por año, fomentado las cooperativas de trabajo. En sus gobiernos jamás se ha reprimido la protesta social.
Ahora, el “colectivo opositor” puso junto lo único que tiene en común:  un sentimiento  hacia todo lo que representa el kirchnerismo que va desde la aversión, en parte de su espectro, y llega al odio acérrimo en otro. Se produce el asalto  a las comisiones, se irrespeta la proporcionalidad de cargos en relación a los votos, porque había que satisfacer al “gran elector”:  Carlos Menem volvió a ser rubio y de ojos celestes. Y, narcisista hasta la tumba, los dejó en espera durante una semana en castigo por el ninguneo, por el ostracismo político al que lo habían confinado. Pero su odio al kirchnerismo y cargos en distintas comisiones, lo convencieron para volver a tener su momento de gloria, y,  ya clásico en él,  cometer el despojo.
Ya se venía desde Diciembre pujando por el pago de deuda externa con excedentes de reservas del Banco Central, lo que nos trajo toda la novela de Redrado (¿quién se acordará de él en poco tiempo'?) y la acertadísima designación de una técnica brillante y comprometida como Marcó del Pont. Con la judicialización del tema que promovió la oposición (y créanme que soy totalmente incapaz de seguir todos los avatares en la justicia) Cristina Fernández abre el nuevo período legislativo con un discurso desafiante : presenta un nuevo decreto para el uso de reservas en pago de la deuda externa, y ya el B.C.R.A. tenía la instrucción del giro de fondos. El conglomerado opositor responde no aprobando el pliego de Marcó del Pont, lo que genera una escalada aún mayor. Pero no conformes con esto, y en consonancia con la apropiación  de las comisiones, están prestos a coparticipar la ley del cheque, por lo tanto, seguir bajando el dinero del que dispone el Gobierno Nacional para estrangularlo. Es decir, no sólo complicar la financiación de los servicios de deuda en este año, sino también disminuir su margen de acción en tanto posibilidad de obras públicas, que eventualmente pudieran mejorar su imagen pública. Cristina Fernández reclamó de la oposición propuestas alternativas que no paralizaran obras, que no bajaran salarios, que no bajaran fuentes de trabajo, y juró que aceptaría dichas propuestas si eran mejores que las de su gobierno.
No tuvo muchas respuestas.
¿Qué quiere, entonces, la oposición ? Todos, sin excepción, quieren el desgaste de este gobierno, como lo anunciara el prohombre campestre Eduardo Buzzi hace ya tiempo, dado que éste es un plan de vieja data. Pero, todos y cada uno de ellos tiene una constelación de condicionamientos, dentro de los cuales hay dos que se destacan sobre el resto: sus posibilidades electorales para ser gobierno en el próximo turno y el espacio y tratamiento que tendrían ahora en los medios masivos de comunicación.
Así, a teórica izquierda del gobierno, Proyecto Sur & aliados son en este momento tolerados por el establishment y grandes medios de prensa porque sus propuestas les son absolutamente inofensivas.  Podrán acordar con el resto de la restauración conservadora algún acompañamiento en tratamiento de ley, pero no se votará nunca. Y mediáticamente es conveniente tener voces de izquierda castigando al gobierno, porque de ese modo desarticulan el carácter conservador y destituyente del accionar. Aclaro que les otorgo a los compañeros mencionados buena fe, están sinceramente convencidos de que van a tener un espacio para sus propuestas. GEN y Socialistas, ofrecerían una versión más atenuada de lo dicho precedentemente, con la diferencia que aún, al menos a nivel legislativo, y por el momento, forman parte de un grupo mayor: el Acuerdo Cívico y Social, conjuntamente con la UCR y la santa inquisidora de nuestros tiempos, Carrió. Pero justamente son dos socios minoritarios, que ven las tensiones in crescendo de sus socios mayores, y en particular, la mezcla de odio ciego y gélido cálculo que son las agresivas posturas de Carrió, cada vez más querellante, cada vez más destituyente. Un buen ejemplo de lo que estamos diciendo es que en la U.C.R., quizá el partido con mayores posibilidades presidenciales, ya varios dirigentes están alertando que este estrangulamiento al gobierno necesariamente condicionaría al hipotéticamente suyo, lo que los hace más proclives de un acuerdo con cierta sensatez. La vocera de Clarín y del apocalipsis, cada vez más lejana a las preferencias populares, acusa de miedoso a cualquier opositor que pretenda no obstruir la gobernabilidad. Y se cuida de hacerlo ante los medios, como condicionante ya mencionado. Políticamente perverso: quien pretenda aportar un mínimo de racionalidad política, es automáticamente estigmatizado. Es irónico que esto lo ejerza justamente quien sostiene un discurso republicano y moralista  a ultranza, pero es la misma que, no conforme con las cartas a las embajadas, se apresta a hacer lo mismo ante la OEA, alertando sobre el avasallamiento de poderes en Argentina… peligrosos gorilas acechan en la niebla.
Los otros presidenciables intentan llegar por la vía del llamado “peronismo disidente”( y uno debería preguntarse si la disidencia no es en relación al pueblo). Acá el abanico es impresionante:Eduardo Duhalde, Carlos Menem, Reutemann, Solá,y hasta Macri y de Narvaez. Juntando a todos, no se les cae ni una sola idea distinta a la aplicadas en los 90, en que siguieron al riojano como atentos discípulos.
Con proyectos y ambiciones distintos, y a veces, hasta encontrados, hay, sin embargo, un punto que la oposición más dura tiene en común: Obligar al Gobierno a traicionar sus postulados, llevándolo hacia el Ajuste. Se ubican en este lugar Duhalde, Carrió (y su chirolita Morales), Macri, de Narvaez, los Rodríguez Saa. Cuentan con el incondicional apoyo del multimedio de la corneta y de la patota campestre, entre otros notables.
Es éste, según la humilde opinión de quien suscribe, el punto al que se están dirigiendo ahora. Se trata de destituirlo no tanto como un abandono anticipado del gobierno, sino como ejemplo de posibilidad cierta de cambio de estructuras, de lucha por  lo nacional y popular. Lo que se busca destituir es el camino a una sociedad más justa e inclusiva, y la mejor manera, la más maquiavélica, sería la de convertir al kirchnerismo en otro más de la serie que estuvo en el poder hasta el 2002: domarlo, ponerlo al servicio de los intereses de la banca, la Iglesia, los grandes capitales concentrados, dándole la espalda a su pueblo.
Sería éste, con certeza, el mayor triunfo de la restauración conservadora, ya que quedaría su relato, su discurso, su visión de la sociedad y el mundo como el único posible.
Llamo, humildemente, a la reflexión y al diálogo a los compañeros de los partidos populares; dejemos los discursos enlatados y busquemos soluciones dignas, pensando en nuestros hermanos más desprotegidos y  castigados.  Estamos ante una encrucijada histórica de cuyo resultado dependerá el tipo de país que dejemos a nuestros hijos. Estemos a la altura.

26 feb 2010

19 feb 2010

Para qué queremos los medios: Una historia de teros (leer más)

En los últimos años estamos siendo testigos del poder creciente de los medios de comunicación masivos en la creación y el modelamiento de la llamada “opinión pública”.
Es éste un fenómeno tan abarcativo que es susceptible de múltiples enfoques, desde los de las recientemente nacidas ciencias de la comunicación, la economía, la sociología, las ciencias políticas.
Nos proponemos, en este escrito, analizar este tema desde la óptica del sujeto, específicamente preguntando: ¿Qué quieren los sujetos de los medios? ¿Qué necesidades de las personas vienen a cubrir?
Si los medios han de tener un poder, es el que le conferimos, es el lugar que les damos en nuestras vidas. Aclaro: en absoluto creo que es una explicación final, sólida, sino más bien abrir la pregunta sobre cómo medios y sociedad se van modificando mutuamente

Quienes tenemos más de 45 años, recordamos que existían unos pocos canales de TV, por supuesto, abierta: el 2, el 7, el 9, el 11 y el 13. No existía el cable. Entre los diarios nacionales estaban Clarín, La Nación, La Razón, La Prensa y Crónica. (Dependiendo de la época, se podrían agregar La Opinión, Tiempo Argentino, etc.) El panorama radial, como siempre, era más nutrido, pero sin llegar a ser, ni por asomo, lo que es ahora. Esos medios eran empresas independientes; competían entre sí, trataban de captar un tipo de público, y desde ahí, proyectarse. Según recuerdo, cada uno de ellos tenía sus características propias. En los canales de TV, que funcionaban con horarios mucho más reducidos (más o menos de 11 de la mañana a 12 de la noche) existía una grilla de programación más o menos respetada por todos: los clásicos dibujos animados para los pibes, o los geniales 3 chiflados; las novelas de la tarde para las amas de casa, el ciclo de películas nocturno para los hombres y, por supuesto, los noticieros. Aquí nos detendremos un poco: por lo general había dos en el día, mediodía y noche, conducidos por dos presentadores, que eran periodistas del “elenco estable” del canal, que uno los veía durante años y que, por cotidianeidad, casi, casi se convertían en uno más de la familia. Sus opiniones eran más bien escasas, a veces se distinguían más por el lenguaje corporal, sus gestos, que por sus dichos. Los noticieros eran de información general, con secciones bien diferenciadas. Su libertad informativa era variable según el tipo de poder de turno: desde los gobiernos democráticos, si bien básicamente permeables a las exigencias eclesiásticas de “contenidos morales”, que ejercían más que censura, mojigatería, a las dictaduras, las que, no conformes con ser celosas custodias de toda moral occidental y cristiana, censurando todo aquello que tuviera connotaciones sexuales, ideas políticas “incorrectas”, ajenas a nuestro ser nacional, llegaron a apropiarse de los canales de TV, “interviniéndolos”, como hicieron los carniceros del 76.
Estos medios se fueron desarrollando al compás de los avatares de la sociedad argentina, especialmente en las rupturas de su tejido político y simbólico, pasando de la visión complaciente de un país generalmente próspero, que gozaba con Palito Ortega y Sandro a fines de los 60, con el telón de fondo de las dictaduras militares y, en ciertos períodos, con gobiernos civiles, siempre “tutelados” por los uniformados. En estos años, fines de los 60, el país era más aldeano, se conocía al vecino, se compartía con él. Era frecuente en noches calurosas de verano ver a los vecinos charlando en la puerta de sus casas, contacto humano directo. En esos años, el poder siempre era de los mismos, aunque se turnaran radicales y militares en la presidencia, con el peronismo proscripto.
Cuando llegó la violencia y la muerte pocos años después, todo comenzó a cambiar, y, en el 76, entre muchas otras cosas, lo que se rompió fueron los lazos comunitarios (primera ruptura). No en vano el slogan del Proceso fue “el silencio es salud”: clara advertencia que para salvar la vida era necesario enmudecer. Ya los vecinos podían no ser esa persona amable que se saluda todos los días, y quizá fuera un “terrorista”, un “subversivo”. Mención en particular merece la cuestión de “Papel Prensa”, por la cual la dictadura de Videla despojó a la familia Graiver de sus bienes y se los transfirió al conjunto de los diarios más poderosos, favoreciéndolos en cuanto a convertirlos en dueños de la empresa que vende papel para imprimir diarios. Dijimos que los canales de TV habían sido “intervenidos” por las FFAA, no vamos a hablar aquí de la TV en la dictadura, sino que nos interesa más ver cómo nos fuimos aislando, cómo hemos ido perdiendo el contacto directo con el otro más allá del círculo más restringido, y cómo ese lugar del “otro” fue progresivamente ocupado por los medios, convirtiéndose en el “Otro”. Ya señalamos, pues, la primera ruptura de los lazos: la del Proceso. La segunda se va a producir en los 90, con la fiesta neoliberal, dedicada a la destrucción del Estado, en tanto obstáculo para los caprichos del mercado, y la de todo lo que pueda llevar a la solidaridad: ahora el paradigma es el individuo, lo social es descalificado. Surge el fenómeno mundial de la globalización, de la mano de las comunicaciones. Los satélites, Internet, hacen del mundo un lugar más chico, hacen de él una suerte de unidad. La caída del Muro de Berlín deja abierto el camino a la absoluta hegemonía norteamericana y la instauración de un discurso único en lo económico, lo político y lo social. Es la hora del Mercado. Hablan del fin de la historia.
Este es el momento fundacional de los medios tal como los conocemos ahora; su parto fue inducido por la preeminencia de la economía sobre la política; a nivel humano, el otro es ya más un posible competidor que un prójimo, el éxito pasa a ser el bien absoluto. Esto deja al hombre francamente sólo y anónimo, en un mundo duro e implacable, donde se triunfa o se es excluido.
A tal punto el éxito es el objeto de culto, que en esos años nace el fenómeno que se conoció como farandulización de la política: los cargos pasan de estar ocupados por gente idónea a ser elegidos por su popularidad, por ser deportistas o empresarios, famosos y exitosos. Ya no logran distinguirse los límites entre la política, el mundo del espectáculo y el mundo de los negocios…
De la mano de la concentración económica vino también la concentración mediática: así se han conformado los oligopolios comunicacionales en Argentina. Las nuevas condiciones de competencia que trajo aparejada la TV por cable incrementó exponencialmente la cantidad de canales y de horas de programación, surgiendo los canales especializados: de música, de películas, femeninos, infantiles, deportivos y también de noticias.
Se produce, entonces, una serie de cambios enormes, la mayoría de los cuales imperceptibles para el usuario medio: para comenzar, si bien antes había mucha menor cantidad de medios, al no estar concentrados, había mayor posibilidad de pluralismo. Si tenían problemas de censura, los tenían todos, pero básicamente cada uno era dueño de su propio punto de vista, y decidía qué riesgos tomar.
Hoy, un canal de noticias, estando en el aire 24 horas, repite las mismas noticias en innumerables ocasiones, sencillamente porque debe rellenar horario de programación, pero, además, porque la repetición sistemática y permanente logra, frecuentemente, romper con las barreras de pensamiento crítico del auditorio, instalando una idea o un aspecto de la realidad como verdad única. A esto, agreguémosle la repetición en la radio AM, FM, el diario, el canal de Cable, las revistas…
Volvamos a la historia: en el 2001 colapsa toda esta concepción neoliberal de la economía, y se instala en la sociedad el discurso de la Antipolítica: el “que se vayan todos”, infantil producto de una sociedad que había comprado el mejor método de suicidarse. Pero la caída del Neoliberalismo como Pensamiento Único no trajo asociada la caída de esta idea en los medios, sino más bien todo lo contrario: desde que se fue recuperando la democracia en 1983, los medios, y en particular los periodistas, fueron convirtiéndose en una suerte de fiscales de la República, especialmente en materia de corrupción. Resumamos: habiendo caído el paradigma del mercado como amo, estando destruidos los lazos con el otro en tanto mi prójimo, sufriendo la política, y más aún, los políticos, el mayor descrédito de nuestra historia, estando las personas cada vez más aisladas, más solas ante el destino (crisis financieras, desocupación, inseguridad, etc.), surgen las cámaras de TV como los únicos testigos creíbles, los que mostraron los bancos tapiados, la represión policial.
Las diversas crisis económicas y la pauperización durante décadas han ido acumulando una situación de desigualdad, de inequidad social, de expulsión de los circuitos laborales y educativos que ha estallado en los últimos años con el aumento de la delincuencia y de la violencia, generando una situación de inseguridad importante, la que a su vez es amplificada o disminuida a voluntad por los medios, de acuerdo a su mayor conveniencia. Así, el movilero se convierte en el fogonero de la indignación popular, del pedido de degüello frente a cámaras ante cualquier acto delictivo. Esa persona a la que referimos como sola, anónima, asustada, encuentra su lugar para decir –al igual que sus ídolas multimillonarias- que nos están matando a todos, que no se puede seguir así, y que son pibes de la villa, menores. Puede, así, tener algo en común con sus ídolos. Encuentra un lugar donde es escuchada, se halla, junto con muchos otros vecinos, por primera vez juntos, reunidos, pidiendo por algo que tienen en común: demandar al poder político, denunciar su impotencia o su inutilidad.
Esto se lo deben a la cámara de TV. Tal vez el precio que deban pagar es el de hacer una declaración con el cadáver de su familiar-víctima aún caliente, pero se sienten escuchados. La información, entonces, ha devenido espectáculo.Espectáculo en el cual nos sentamos a ver el sufrimiento del otro, del mismo modo en que se ve una película; espectáculo que nos entretiene cuando no hay nada específico para ver o hacer. Espectáculo que nos permite ver las miserias ajenas, para no ver las propias. Espectáculo que nos permite indignarnos, emocionarnos, amar u odiar; nos permite existir, sin involucrarnos.Esa música, ese decorado, el conductor del programa que vemos a diario, que nos repite más o menos lo mismo, en el mismo tono, que
Se va a indignar conmigo, que pondrá la misma cara de desagrado ante las malas noticias, se convierte en mi Otro, en mis ojos para ver la realidad. Pensará por mí, me revelará la verdad. Y esta verdad será repetida tantas veces como sea necesario hasta convertirse en un tema sobre el cual la opinión pública emita un veredicto.
Muchos políticos, conscientes de la importancia de aparecer en el noticiero, o en la tapa de los diarios, se han transformado en los “empleados del mes”, patentizando la lucha que tiene la política cuando no quiere ser condicionada por las empresas de la comunicación, que despliega todo el arsenal de famosos que pueda reunir para denostar a lo que se opone a sus intereses.
Podemos concluir diciendo que la influencia cada vez mayor de los medios en la formación de la opinión pública se debe a que en una sociedad cada vez más autista, desprovista de la solidaridad, cuya modalidad de contacto pasa más por lo electrónico (como estamos haciendo en este momento) que por lo personal, los medios tienen la función de generar un relato, una historia con la cual identificarse , una suerte de comunidad en defensa de la libertad de prensa:se convierten –imaginariamente- en garantes de la verdad: la verdad es lo que se ve en la pantalla de TV, en la hoja de un diario. Para mucha, demasiada gente, es impensable que un diario mienta. ¿ No parece una suerte de fe religiosa?. Quizá estemos ante el renacer de la religión, el Gran Otro de nuestros tiempos.
Lo que no se ve, como en todo espectáculo, es que en él, los actores representan papeles. Detrás de las cámaras, hay empresas poderosísimas cuya mayor preocupación no es justamente la de decir la verdad, sino la de aumentar sus ganancias y apoderarse de más medios para obtener aún mayor poder. Así van condicionando al poder político, mediante el modelamiento de los humores sociales.
Oscar Massotta, intelectual en espera del justo reconocimiento, decía que el síntoma en Psicoanálisis hace como el tero: pone los huevos en un lado, y canta en el otro. Muchos de nuestros medios dicen defender la libertad de prensa, pero sólo les importa la de los negocios, sus negocios.

14 ene 2010

"Borda vs. Macri" NO al cierre del Borda (leer más)

Contra el cierre del Hospital Borda

10 ene 2010

ADN, NobleZA y Dos Demonios (leer más)

Habiendo leído en el diario Perfil del 09/01/10 una nota del columnista Eduardo Montes Bradley titulada “Nobleza obliga”, no puedo sustraerme a la necesidad de escribir sobre ello. Quizá no sea la “última noticia”, pero creo que es al menos merecedor de algunas reflexiones.
La nota en cuestión trata sobre las pruebas de ADN a los hijos adoptivos de la Sra. De Noble, y de la oposición del autor a este hecho.
Mi crítica no estará construida desde el derecho -en parte porque no soy abogado, en parte porque no está planteada una cuestión de legalidad- sino más bien desde una posición ética.
Montes-Bradley parte de una postura en que la obligación de hacer la prueba de ADN para los –tomémoslo muy en cuenta- adultos hijos adoptivos de la Sra. de Noble es un acto de violencia, un atropello a su derecho a la privacidad, y, por sobre todas las cosas, una suerte de reedición de la violencia por parte del Estado.
Veamos como se desarrolla. Cito: “el capilar de la infamia habría de establecer un vínculo entre los hijos de la burguesía acomodada y alguna de las víctimas del período 1973-1983. El problema es que los niños, hoy adultos, no quieren sumarse a la cruzada y que respetuosos de su estirpe de adopción, se resisten al linchamiento que propone la misma sociedad que condenó a sus padres biológicos”. Más adelante, pero en la misma línea, continúa: “En la pantalla, una foto de Marcela y Felipe ingresando en alguna dependencia… hay dos aberraciones: aquella que tiene lugar en el momento que son forzados a dejar los cuerpos inertes de sus progenitores, y una segunda que renueva la oblación en el momento en que el estado los obliga a desnudarse. Marcela y Felipe no son los acusados ni parecieran dispuestos a complacer los requerimientos de un país que ya condenó en boca su madre adoptiva por el solo hecho de ser rica y poderosa, por haber convivido y pactado con la dirigencia militar al igual que el resto de la sociedad, incluso los muertos y los desaparecidos, que lo hicieron en sus propios términos o en los términos del enemigo” Disculpas por lo extenso de la cita, pero realmente da material. Si de algo prescinde Montes-Bradley es de señalar que, de comprobarse que son hijos de desaparecidos, estaríamos ante un caso absolutamente aberrante, un delito ante el cual la Noble Sra. no podría alegar desconocimiento, pero, como él lo titula, “nobleza obliga”… a omitirlo. Notemos cómo va introduciendo la Teoría de los Dos Demonios: Marcela y Felipe –con esa familiaridad mediática tan de moda- se resisten al linchamiento de la Sra. Herrera de Noble por parte de la misma sociedad que condenó a sus padres legítimos. Lástima que a sus padres legítimos no los condenó “la sociedad”, sino una banda de alucinados criminales que se habían apropiado del poder de vida y muerte. Tampoco parece probable que a esta señora se la linche,( a pesar de que tuvo relaciones con el poder militar como todo el mundo…). Pero nuestro columnista avanza más aún en el concepto cuando habla de las aberraciones: la primera, esta separación de sus padres biológicos (en realidad, prefiero decir: legítimos) y la segunda, la intervención del estado que busca establecer su identidad. Y volvemos a la Teoría de los Dos Demonios, pero ya más envalentonado: le otorga el mismo estatuto al secuestro, desaparición, muerte, ocultamiento, apropiación de niños y de su identidad, que a la exigencia legal de efectuar la prueba de ADN. ¿Tomamos conciencia de lo que estamos leyendo? Hasta se toma la licencia de afirmar que en esta segunda aberración –la actual, del ADN- se renueva la oblación, es decir, una ofrenda o sacrificio que se le hace a Dios. ¿ A qué Dios ?. Vuelvo a citarlo porque está admirablemente confesada su postura: “y las abuelas deberían entender que no pueden apoyarse en la prepotencia de un Estado represor con el objeto de satisfacer búsqueda alguna por legítima que fuera. Nadie tiene exclusividad al reclamo, menos aún quienes, con el aval capitalista del estado, tergiversan justa causa en mezquinas aspiraciones proselitistas. En cambio, las abuelas terminan cargándose la integridad de su sangre en la violación reiterada de los hijos de sus propios hijos”.
Es decir, Felipe y Marcela son sacrificados a las Abuelas que, por satisfacer sus oscuros intereses, vuelven a inmolar a sus nietos.
Aquí sí completó el círculo: mucho peor que las desapariciones, el robo y sustitución de identidad, es la acción de Abuelas y del Estado buscando verdad y justicia, porque replican el sufrimiento: Marcela y Felipe saliendo en la pantalla (de TN, de Canal 13, Clarín Digital, etc.?) y porque su madre adoptiva ya fue condenada solamente por ser rica y poderosa.
Sólo faltaba de fondo una canción de Micky Vainilla.
Y encima lo tituló “Nobleza Obliga”.
Dado que estuvimos hablando todo el tiempo de filiación, no me quedan dudas: estamos ante un reverendo hijo de puta.


Nota Comentada:  (Diario Perfil) http://www.perfil.com/contenidos/2010/01/09/noticia_0013.html