24 oct. 2011

Valió la Pena.

A la luz de lo que pasó ayer, y recapitulando un poco el camino de estos últimos años, uno siente ciertas satisfacciones. La primera que surge es el recuerdo de ese otoño del 2008, cuando los "indignados" (o indignos?) agrarios, junto al gran diario argentino y la traición de Cobos (alguien se acuerda de él?) ponían al gobierno en una encrucijada entre la capitulación -lease rendición incondicional- o la destitución.
Otra de las tantas, cada uno arme su menú, fueron las cartas a las embajadas que la diputada del partido apocalíptico se esmeró en distribuir para mostrarle al mundo el reino de Satanás en la tierra. Biolcatti y Grondona haciendo apología de la destitución,  la plata de los jubilados, el manoteo a las reservas,  la bipolaridad de Cristina, seguramente confundiendola con una instalación eléctrica, porque la entidad psicopatológica que llamaron así los yankys, francamente no se le nota. Y tantas otras... la amante de Kirchner, las valijas de Antonini, Schoklender,  las carteras de Vuitton, la tapa de Noticias con el Fachoprogresismo, el polémico Moreno, etc.;  como dice León Gieco, todo está guardado en la memoria, para los que quieren a Videla y para los que no quieren a Videla también.
¿Se acuerdan cuando éramos casi unos parias por defender al Gobierno con las retenciones o la Ley de Medios? Quién sabe con cuánta gente nos peleamos en todos los ámbitos en los que nos movemos, los cuales, si antes no nos apreciaban mucho, hallaban certeza en ese juicio, mientras que los que sí nos apreciaban no entendían por qué éramos tan obstinados en ir contra la corriente de la "opinión pública", defendiendo lo indefendible. Hoy somos millones los que votamos esta continuidad.
Será, quizá, que pudimos ver, por primera vez en lo que nos va de vida a muchos, que alguien llegaba al poder con nuestras banderas, no las partidarias, sino las de nuestros valores: revalorizar al trabajo y al trabajador,  pensar la política con la finalidad de la mayor felicidad para el mayor número posible de personas, retomar la ética de la solidaridad,  promover la igualdad, tratar de volver a incluir a los expulsados de la sociedad, a los descastados, una suerte de desaparecidos sociales que tantos años de rapiña nos brindaron.
Falta mucho, muchísimo. Más y mejor. Pero se está en ese camino. Seguramente seguiremos teniendo momentos difíciles, y no estamos solos en el mundo. Nadie tiene el futuro garantizado,
basta con ver a los opulentos de ayer en la vieja Europa saliendo a protestar como si fueran los despreciados sudacas, el pueblo griego recibiendo ajuste tras ajuste y palo tras palo, pero nosotros elegimos la senda por la que vamos, y esto fue legitimado por las grandes mayorías.
Por eso, hoy digo: valió la pena. Qué mejor homenaje a ese flaco desgarbado y narigón que se fue antes de tiempo, que ofrendarle este momento... 

30 ago. 2011

Errático Escrito

En ciertas ocasiones, uno tiene ganas de escribir, pero no hay un tema puntual, específico, que lo impulse a hacerlo, que lo convoque. Existe, si se quiere, una suerte de necesidad de "hacer algo" con esa pantalla empecinada en estar en blanco. 
Acaso remede algún recuerdo infantil, el de esas historietas que llenaban de fantasía mi infancia, donde algunos de los personajes que más admiraba eran errantes: "Nippur de Lagash", un guerrero sumerio, "Gilgamesh, el Inmortal" (del cual tengo un recuerdo más difuso), "Argón, el Justiciero" y en TV, series como "El Túnel del Tiempo",  "Viaje a las Estrellas", y, por supuesto, otra que ha tenido su influencia en mi vida: "Kung Fu", que despertó mi amor por las artes marciales chinas que practiqué hasta hace apenas un año.
En todo lo que he nombrado, historieta o serie, la trama de su vida está en el camino.             No importa el motivo por el cual se producía, y mucho menos, cuál era el destino final buscado, porque, al cabo, éste siempre se revelaba como un horizonte siempre lejano. Entendámonos: todos tenían una búsqueda, un objetivo, un punto de llegada. La gracia (humana si las hay) era justamente no alcanzarlo, porque significaba el fin. Era, de acuerdo al poeta, hacer camino al andar, desafiar esa predecible y agobiante línea recta que va del nacimiento a la muerte.
Claro, vidas de historieta o de película, acaso como la del Che, un itenerante de su propio deseo libertario, esas vidas para las que la de uno jamás dará el pinet. 
Vidas trágicas, la felicidad les estaba en buena medida negada, o al menos requería del pasaje por una serie de peripecias para llegar a un provisorio buen puerto,  ciertamente un destino que no es para todos, porque no tenemos un deseo tan abrasador: el del héroe.
Pero, algo es algo, cada uno de nosotros tiene un cierto espacio que puede dedicar a la errancia, cada quien a su modo: algunos toman un ruta (concreta) y le dan para adelante; otros,  tendemos más a ser  "andariegos mentales", preguntones en busca de preguntas más que de respuestas. Al cabo, si el camino tiene un sentido es para ser andado, y si por algo la vida vale la pena, es porque tiene la muerte en su horizonte. Ah, la muerte ! Cuánto se dice acerca de lo que no se sabe (lógico: cuanta mayor necesidad de recubrir simbólicamente algo, es por su carácter enigmático). Ya que estamos hablando de la muerte : ¿notaron que, por lo general, nos coloca en posición pasiva? La muerte nos sorprende, nos alcanza, nos llega, nos lleva. ¿Seremos  tan inocentemente desvalidos ? ¿Será, nomás, el final, o acaso o un principio?
¿Y si en el fondo es simplemente nada? La presunción de inocencia es, al menos, ingenua:
Auswitz, los 30.000, Armenia, Ruanda, los pueblos originarios en todo el hemisferio occidental, las cruzadas, las guerras coloniales y neocoloniales, Malvinas, firmemente lo desmienten.
En todo caso, en estos casos, la muerte ni alcanza, ni llega ni lleva, (agreguemos: casi ni sorprende) simplemente se programa, se contabiliza, se registra y se entierra. Una verdadera industria de la muerte, rentable, por supuesto.
Otras muertes, la de magnos, generan efectos disímiles: enigmáticas, como la de Hitler, que durante décadas generó en sus fanáticos un ansia de Mesías pronto a retornar, la humillante de Mussolini junto a Clara Pettacci; la de Kennedy, sepultando la idea de un Imperio semi-humano,  la de Ghandi. víctima de un atentado tan contra su vida como contra su prédica. Para Moreno (Mariano) hizo falta tanta agua para tanto fuego, para la de Alfonsín, [padre] ,según la versión de la recordada Florentina Gómez Miranda,el único que existió, quedará... ¿Qué quedará? prefiero más ver lo que quiso y no pudo, que lo que pudo y no quiso (noten la delicadeza de no meterme con la descendencia) y en esto, lo emparento con Perón, que no dejó hijos, sino esposa  y brujo ( me hago cargo de lo que se me diga).
Y voy párrafo aparte, porque se me ocurre que hay muertes que marcan fines, y otras, principios: la sacrificial muerte del Che y Evita, Allende, Martin Luther King,  el golpe de la muerte de Néstor Kirchner, cada uno de ellos pateando el tablero con el que les tocó jugar.Aprovechando la metáfora lúdica, barajaron y dieron de nuevo. Dieron, (carajo, qué fácil salió la frase), casi, casi como el comenzar un otro juego, rompiendo reglas simplemente para crearlas nuevas.
Hacía, y hace falta el seguir creando reglas, porque de las impuestas ya estamos hartos.
La historia, al menos nuestra historia, se ha empecinado en ser tan humana que ha atado la vida y la muerte con un sabio cordón indeleble: los de estas latitudes tenemos la ventaja de haber aprendido que también de la muerte surge la vida y no sólo viceversa;  que de la postergación deviene  la esperanza,  y del deseo, el motor del cambio. 
Acaso estos héroes de la infancia, caminantes ellos, estén señalando la dirección adecuada: hacer el propio camino, hacer camino al andar. Por eso, bienvenido el carácter de recorrer la propia senda, que, si viene al caso, debiera de ser lo más natural, aunque a muchos los joda.
Y que así sea, por no decir amén.





3 ago. 2011

Mercado de la Política en CABA (ex Buenos Aires)

Como dijo genialmente una vez Macedonio Fernández, “será como entrar en cuestión, y sin embargo, se trata de otra cosa”. Mucho se ha dicho sobre los últimos resultados electorales en Buenos Aires city y en Santa Fe. Variadísimos análisis, desde diferentes ópticas, con sus matices diferenciales, con sus esferas de interés, con la impronta de cada analista.
En época electoral habitualmente queda en suspensión todo lo que es conceptual, prima el cálculo. No está ni bien, ni mal, es, si se quiere, una lógica de mercado, o una estrategia de guerra (no les encuentro diferencia) aplicada a la política. Pero sólo es una parte de ella, la que suele emerger en el momento de la oferta.

Y de esto sí queremos hablar, pero dejando en claro desde el principio: no nos referimos al necesario entrecruzamiento de lo político con lo económico, sino de la reducción de lo político a una cuestión de mercado: de lo que se trata, ni más ni menos, es de instalar y vender un producto.

En esta concepción no se trata de argumentar para convencer a los ciudadanos acerca de cuál es la dirección más conveniente para regir la cosa pública en tanto miembros de una comunidad, sea pueblo o ciudad, provincia o nación; no, se trata de despojarlo de su sentido de pertenencia a esa comunidad, de desalojarlo del lugar de los ideales a intentar sostener, reduciéndolo al lugar del consumidor. Podríamos decir que en el mismo acto que el sujeto deja de ser aquél que más o menos libremente elige participar de la construcción del destino colectivo y se transforma en el consumidor de un producto, se convierte en objeto: objeto de consumo. Aquí toma pleno sentido el modo en que el PRO hace política, basándose justamente en la negación de la política como argumento, porque en sí, oculta la ideología neoliberal que la sustenta. Notemos que el discurso macrista es absolutamente minimalista: se dirige a los “vecinos”, habla de lo que “está bueno para la ciudad”, confronta desde el lugar de aquél que lo hace porque no tiene otro remedio, ateniéndose a los manuales que le escriben. Transforma, por no dar el Pinet, a la ciudad en un ghetto-shopping. Habla del pasado como la suma de errores ocurrida y del futuro sin explicitar un proyecto, pero con él a la cabeza para señalar el rumbo. Se dirige a cada individuo en tanto tal, porque es sabido que el consumo es un acto individual, propio y distintivo, que habla del consumidor. Lo curioso de todo esto es que no es fácilmente pesquisable qué es lo que efectivamente vende: cuando se desenvuelve el packaging se halla un inquietante vacío. Y sin embargo, vende, porque no se trata del producto, sino de otorgarle al consumidor la satisfacción de serlo: se vende la ilusión de la pertenencia a una sociedad, la de los "vecinos", basada en una ideología permanentemente escamoteada: la falsa amabilidad del estafador que promete un armónico paraíso en la tierra, libre de indigentes, de trapitos, de sindicalistas. La CABA ya no es Buenos Aires, ese amasijo de geografías pasionales que alumbró al tango reo, que mojó sus patas en la fuente de un ´45 iniciático, ni la tragedia de los bombardeos o la ronda de las madres y la que provocó el vuelo de De la Rua. Esa Buenos Aires que aprendimos a amar con todos sus defectos. No, Buenos Aires ahora es CABA, autónomamente tilinga, y  con el debido derecho de admisión: el “vos sos bienvenido” muestra como contracara a todos los malvenidos, porque los señala como  causa de la miseria cabeña: aquellos bolivianos y paraguayos, o gente de provincias, morochos todos, pobres todos, tan lejanos a la blancura y pulcritud de los jóvenes PRO que festejan con el cotillón y sonrisas de meeting empresarial. ¿Qué puede significar la "autonomía" sino la segregación de presencias tan molestas ?. Pero seríamos sectarios si pensáramos que este dispositivo prendió solamente en la clase media; los sucesos del Parque Indoamericano mostraron, además de la intervención punteril, también la existencia de una clase medio-baja, a la que no se le dio aún suficiente cabida en el discurso y en la acción concreta nacional, que quizá hace dos o tres años vivía en una villa o un humildísimo barrio obrero, y que accedió por algún plan de viviendas, o alquila, un pequeño departamento, y ve que se instala un asentamiento en la puerta de su casa; con todo el martilleo mediático constante que con la villa viene la delincuencia, la droga y la muerte, reacciona del mismo modo que un vecino de Palermo: duro con los malvenidos. Macri, representante del establishment que multiplicó la miseria al infinito, se convierte en el último dique contra la invasión de los indeseables, paladín de la propiedad privada. Y se lo vota.
Se lo vota también porque todo producto requiere de publicidad, y si algo no le escasea es justamente eso, publicidad de doble mano como las bicisendas: positiva, con presencia permanente en el multimedios dominante, reportajes guionados de manera complaciente que le permiten ensalzarse, y negativa, con los ataques constantes hacia “la señora de acá enfrente”, que le permite actuar el papel de víctima y justifica su impotencia. A su vez, este despliegue mediático que lo nombra como “Mauricio” lo hace recorrer los templos de la banalidad berreta y berretizante: con Susana Giménez no habla de política, sino de sexo, y exhibe orgulloso el oportuno embarazo de su esposa esclavista, condición ésta ante el público-consumidor tan graciosamente disimulada como las patotas de la UCEP, las escuchas telefónicas por las que está procesado, el abandono de los hospitales públicos o el burdo ensuciar a un anciano de 88 años al que tengo el gusto de conocer desde hace un cuarto de siglo, y que a esta altura de su vida lucha para mantener un comedor comunitario.

Por último, quisiéramos compartir un poema testimonial que publicó después de la primera vuelta Juan Sasturain en Página/12, que resume a puro talento algo de lo que aquí hemos intentado esbozar:


La CABA no me cabe

La CABA no me gusta. No me sabe
Bien una sigla, que es nombre de empresa,
Para la ciudad que fue princesa,
La Reina del Plata: no es, ni le cabe.

Y aunque a nadie le parezca grave,
el cambio muestra la naturaleza
de un poder sin pudores ni torpeza
con metáfora empresaria en clave.

Buenos Aires, la ciudad que amamos
ya no cree ni vota por sus sueños
y es por eso que estamos donde estamos.

Ni corresponde llamarnos porteños.
Esto eligen los cabenses o cabanos:
Un negocio atendido por sus dueños.

20 jun. 2011

La Sangre

En el reportaje a Estela Carlotto en el Página de hoy, refiriéndose a la sorpresiva decisión de Marcela y Felipe Noble Herrera, ella dice: "Podrían o no ser nuestros nietos, lo que ocurre es que las fuertes denuncias dan bastante seguridad, pero esto sólo lo puede decir la sangre".
Me quedé pensando en la contundencia simbólica de esta frase, porque no es el mismo efecto que si hubiera dicho "pero esto sólo lo puede decir el ADN". No, definitivamente, no.
"Sangre", aquí se despliega como un árbol de significaciones. Más allá de la alusión significativa  implícita en el sentido de la frase, esto es, ligada al ADN, el trasfondo permanente de este caso (y de tantísimos otros que hemos conocido) fueron justamente, hechos de sangre.
En algunas oportunidades hemos hablado de la sangre derramada; me interesa más ahora intentar pensar en la sangre amordazada, acallada, enmudecida por oposición al sentido de la frase de Estela de Carlotto.
En el plan sistemático de exterminio de la dictadura no sólo era necesario matar, en lo posible en las sombras (recordemos el slogan "los argentinos somos derechos y humanos") es decir, que la sangre se derramara de modo oculto,  sino también, romper con la cadena simbólica que liga a padres e hijos: evitar la "reproducción de los subversivos", ¿de qué modo ? ubicando a los niños nacidos en cautiverio de sus madres con personas que les inculcaran los  valores occidentales y cristianos.  No puedo sino recordar, en este punto, a la excelente película "Los Niños del Brasil" que relata la experiencia de Menguele que, intentando clonar nuevos Hitler, más allá de lo biológico, les imponía pasar por idénticas peripecias de vida que el führer para que el condicionamiento fuese perfecto. Con menos fantasía y remilgamiento, la estructura de lo pretendido por la dictadura era similar: corregir esa "imperfección de sangre" señalada por el carácter subversivo de sus padres, y convertirlos en "gente de bien".
Doble mordaza de la sangre entonces: la de sus padres, invisibilizada, y la de sus hijos,  despojada y ofrendada a quienes garantizaran reconvertirla.
Pactos de sangre y pactos de silencio, ligadura entre la patota que secuestra, roba, tortura y mata, con los apropiadores del despojo: pasaje de la sangre invisiblemente derramada a la sangre enmudecida por el  ocultamiento del origen, negación de la identidad.  Necesarios cómplices en los crímenes, este tema como pocos desnuda las relaciones entre el poder militar y el poder civil, sea éste económico ó judicial.
Pero los asesinos no pudieron terminar de cumplir su tarea; los asesinos, vaya paradoja, subestimaron el valor de la sangre: quedaron Madres y Abuelas; quedaron padres y hermanos que no se resignaron; la sangre inocente que hicieron derramar en Malvinas (también bastante acallada en mi opinión)  terminó por hacer colapsar a la Dictadura, que se las rebuscó no obstante durante 20 años más para eludir la acción de la justicia,pero que ahora están pagando,  porque nunca esas Madres y esas Abuelas bajaron los brazos: estamos aquí ante la sangre recuperada.  
Buscando sus hijos y nietos, se hicieron nuestras madres y abuelas. Más allá del ADN, de los restos que se han ido encontrando,  más allá de los nietos efectivamente reintegrados, muchos otros, que las amamos y respetamos, nos hemos hecho de su sangre, porque esa es la única garantía posible que el horror no vuelva a repetirse.
Es inmensamente sabia Estela de Carlotto cuando dice: "estas cosas sólo las puede decir la sangre".

17 jun. 2011

Volviendo con las Madres

Hace ya un tiempo que no escribía en el blog. Una sucesión de razones llevaron a ello: una cuestión de salud, que demandó tiempo y energía; en simultáneo, sostener este emprendimiento de comenzar a estudiar una nueva carrera, y, siguiendo en la línea de las vicisitudes personales, la sensación de que, de escribir, lo haría repitiéndome a mí mismo. Y puedo afirmar que ésta última fue la señal de alarma más fuerte, el llamarse  a silencio  si se considera que por más que se escriba, no se dice nada. Porque, en todo caso, sería el egoísmo narcisista de llenar un vacío, de "estar", de no "desaparecer" (qué palabra surgió de golpe...).
Carajo, si algo existe en serio es el Inconsciente. Porque lo que me permite volver a escribir es justamente el sublevarse contra lo que están pasando estas pobres viejas, en el sentido más afectuoso con que se pueda decir: caranchos las sobrevuelan en espera de que se conviertan en cadáveres; otras alimañas también están al acecho. Esas que con falsos aires de respeto se preguntan si no es un error que construyan viviendas, e incluso instalen debates sobre ello, pero jamás le hayan preguntado al hijo de Franco por qué no hizo las que debía hacer.
Y uno, alimentado entre tantas cosas (entre ellas, primordialmente, el amor de los suyos) por palabras de los que cuando hablan, dicen, recuerda algunas de esas frases, poemas, canciones que lo han hecho ser lo que es: una de ellas, de un tal Hegel, dice más o menos "en cada cosa sabida aún se oculta algo digno de ser pensado" y se pregunta ¿Serán más libres hoy los caranchos ya mencionados de lo que fueron durante la dictadura ? Porque lo que fue en su momento la cadena de hierro de la prepotencia militar, se convirtió en la cadena de oro de la prepotencia del poder económico. No hay, pues, más allá de las formas, diferencia alguna. 
Y esas viejas locas, en pasado y presente, voces que deben ser acalladas.
¿Cómo pedirles, sin sacrificar, obviamente, la obediencia debida, algún respeto por estas mujeres, cuando nunca pudieron entender aún elementalmente qué hacían (y aún hacen) todos los jueves en la Plaza? ¿Con qué cara pueden aparecer en sus programas juzgando si más allá de confianza hubo complicidad, cuando ocultan por encubrimiento el tráfico de hijos de desaparecidos del que sus patrones seguramente no han sido ajenos, así como de tomar por asalto  una empresa con la connivencia de los genocidas, sean de uniforme como de traje ?
Quizá sea imposible no repetirse, pero probablemente haya aún en la repetición, una diferencia:  la de descubrir que aún nos queda capacidad de indignación, a pesar del agua corrida bajo el puente.
En pocos años más, las Madres y las Abuelas dejarán atrás su encarnadura y serán sólo ejemplo y bandera. Con sus aciertos y errores, con sus diferentes estilos, ellas nos habrán legado una ética que no creo volvamos a encontrar. Cada cual sabrá dónde ubicarse: algunos, reconociéndose un poco como hijos de las Madres, otros, apenas como hijos de puta.








23 abr. 2011

Desclarinizar

Analizar el panorama de los partidos de la oposición en la Argentina de hoy y extraer alguna conclusión que mínimamente se adhiera a la razón, es tarea poco menos que imposible.                 Quizá entonces sea justo reconocer que, en los dichos de Macri acerca de que éste es el peor momento de la democracia desde su recuperación, haya involuntariamente algo del orden de la verdad, sí, pero invirtiendo los términos en los que se plantea. Según este relato, asistimos a un gobierno despótico, autoritario, patotero, que pone el mismo énfasis en destruir el republicanismo, la división de poderes y la propiedad privada, como desidia y hasta abandono en preocuparse por la inseguridad, llamado a ser el mal de todos los males. Ante tan sombrío cuadro, se impone, pues, una actitud patriótica, demandada a todo el espectro ideológico,  de deponer intereses personales y sectoriales, y unirse para aniquilar al monstruo kirchnerista. Agreguemos: ofrece generosamente su persona para encabezar la cruzada libertadora, oferta conducir esa virtuosa suma de voluntades  restauradora de las instituciones. Ahora bien, esta típica pieza del folklore, en sí y por sí, no merecería siquiera ser mencionada en una línea, si no fuera por la manera elegida para efectuar el llamado: a través de los medios.  Y esto es lo que nos permite ir entrando de lleno en el tema: teniendo canales de comunicación directos, hasta personales, se recurre a la convocatoria mediática. Aquí es válido preguntarse ¿A quién es dirigido este llamado?  ¿al resto de los partidos de la oposición, o al "vecino televidente" , mostrándose  como la prenda de unidad de la desarticulada oposición ? Pero tampoco esto es lo que más nos interesa, porque son, al cabo, 
"politiquerías", trivialidades, ventajitas irrelevantes. Nos parece sí, mucho más interesante que pensar a quién estaba dirigido, destacar el "desde dónde": justamente, desde los medios.
Volveremos a este punto un poco más adelante; primero demos una mirada rápida sobre la situación del arco opositor: la UCR, con un liderazgo a dirimir entre tres dirigentes cuyo resumen curricular pasan por ser hijo de un muerto ilustre, un traidor a su propio gobierno y un oscuro personaje obsesionado con las canaletas de la droga y el juego. No puede saberse qué diferencias programáticas hay entre ellos, la inexistencia de programas lo impide. Pero, a su vez, depende de quién se imponga, el partido hará alianza "programática"  con algunas fuerzas políticas, o con otras: p/ej. si gana Alfonsín, puede aliarse con el socialismo de Binner, el juecismo y el GEN de Stolbizer. Pero, a su vez, éstos últimos, alarmados porque su mismo posible aliado radical está coqueteando con De Narvaéz, están siendo proclives a aliarse con Proyecto Sur de Pino Solanas, pero éste último pone como condición que de dicha alianza no formen parte los radicales, y además, está analizando bajarse de la candidatura presidencial y apuntar a la Jefatura de Gobierno de CABA.; el mismo dilema en el que está Macri, quien percibe con certeza su derrota en las presidenciales y sospecha que hasta podría perder también el único territorio donde tiene presencia importante. Por debajo de su figura, se agitan las aguas entre su Jefe de Gabinete y su ex- vicejefa de gobierno, un show en sí mismo. Acerca del Peronismo Federal (o Feudal), la impronta del ridículo sobre un fondo de inexistencia bien merece que se lo nomine como Peronismo Fantasmal. Nada por decir.
Extrañamente, los mayores actos de coherencia provienen de Carrió, quien tan sólo espera le ofrezcan una alianza (cualquiera) para poder rechazarla y lanzar un inflamado y soporífero discurso que justifique que nunca gobernará ni una maceta por culpa de su dignidad y honestidad,  y de la Izquierda, que ha conformado un frente de casi todas las fuerzas trotskistas destinado a otorgarles supervivencia jurídico-electoral. No deja de ser un logro tamaño esfuerzo para una presentación testimonial. (me refiero a la izquierda, claro...)
Ahora bien, aquí no estamos asistiendo al clásico juego de pujas, tensiones y dinámica de todo proceso pre-electoral (llevamos vistos muchos de ellos, ninguno así) sino que se percibe una importante  desarticulación de los partidos políticos en tanto tales, porque lo que está roto es la articulación de esos partidos con la base popular, lo que está roto es el contacto directo, pulsátil, con su pueblo,  sacrificado al altar de las necesidades del poder mediático.
La mera existencia del Grupo A, matriz experimental de lo que propone Macri a instancias de Magnetto,  es la prueba de hasta qué punto los partidos han perdido su identidad propia, subordinándola a una "unidad transitoria de oposición"; si oponerse al kirchnerismo es lo que les otorga visibilidad mediática a sus dirigentes, este mismo acto, de subordinación al clarinismo, es lo que  desarticula a los partidos con sus bases. Es en este punto donde Macri dice involuntariamente la verdad acerca del peor momento de la democracia.
¿Qué opinará el afiliado radical bonaerense de votar a De Narvaez para apoyar a Alfonsín como presidente ? ¿Y el peronista -no kirchnerista, claro- votando a Macri ? y así, podrá haber infinitas variaciones en una ingeniería frenética, pero en la cual lo que está presente por ausente es la mínima coherencia de lo que hace que un radical sea radical, un socialista sea socialista, y un peronista, peronista. Es hasta obscena la exhibición por parte de los dirigentes de que son meras piezas móviles e intercambiables en el plan maestro del complejo mediático-económico, tanto como llamativa la pasividad con que es aceptado por parte de los afiliados y simpatizantes de los partidos. Dicho claramente: no podremos aspirar a tener una oposición seria hasta que los partidos no vuelvan a ocupar su espacio propio: el de sus ideas políticas, económicas y sociales.

¿Y qué decir en relación al Kirchnerismo ? Obviamente, fuera de toda afectación por esta problemática, debiera, en la batalla cultural que se está librando, ayudar a construir una oposición como la que mencionamos, también desclarinizándose.  Ya ha pasado la debilidad del 2008/2009, se ha salido fortalecido, se está produciendo un cambio de paradigma, es el momento en que las propuestas y las concreciones se generan y suceden de unas a otras. Clarín, lo que conlleva, sabe que se está a una muestra de ADN de distancia de perder la poca credibilidad que le queda.  Hay que salir de ese lugar en el que mucha gente pone, como si fueran pares "Gobierno-Clarín", donde según Lanata, ellos son los débiles, las víctimas de los atropellos.  No engordar más este pavo, esa sería una inteligente manera de desclarinizarse.

10 abr. 2011

Preguntas, sólo preguntas

En Página/12 de hoy hay una nota de Martín Granovsky, "Mundos Paranoicos" absolutamente recomendable, nota que habla de la muerte de Humberto Ruiz, conocido como "Sapito" por sus amigos y vecinos de la Villa 31, por la negativa de una médica y el chofer de una ambulancia del SAME a entrar en la villa para asistirlo, aún con custodia policial.
La nota en cuestión va mucho más allá del hecho en sí, lo toma como un disparador para pensar, para preguntarse  sobre la condición humana, sobre el derecho penal y sobre lo moral, sobre la responsabilidad de lo público y de lo privado. 
Nos gustaría seguir por esa línea de interrogantes,  ingenuos quizá,  seguramente poco marketineros, pero que hacen al tramado de la vida cotidiana. Y en un año electoral, una posible pregunta sería: ¿qué se vota cuando se vota?  Aquí sería muy útil la opinión de los amigos sociólogos y de los conocedores de la historia, pero podríamos presuponer un puñado de posibles respuestas: habrá quienes voten a una persona, por considerar que tiene las cualidades necesarias para el cargo que se elige; otros, en cambio, votarán por una fidelidad ya sea partidaria, ya sea ideológica, sin reparar tanto en la persona a elegir; quizá otro grupo vote de acuerdo a un programa de gobierno como eje rector, y también habrá quienes les importe más que no triunfe determinado candidato, o idea, o partido, orientando su voto hacia lo que se le oponga con mayor posibilidad de éxito. Esto, a enormes rasgos, e incluyendo las posibles combinaciones y grados (por ejemplo:  "sacrificar" pureza ideológica considerando certeza de gobernabilidad, o necesidad de cambio de  rumbo político).
Juguemos con algún ejemplo: ¿por qué alguien votaría a Macri ? Rápidamente cualquiera de nosotros armaría un perfil del típico votante PRO, de su aversión al Estado, del sesgo de un paraíso noventista perdido (para muy pocos) que se añora y se desea, de la defensa a ultranza de luz verde permanente para el capital, de la "libertad" abstracta y selectiva para el individuo, la "apertura al mundo" (es decir, a EE UU y Europa) y la adoración del dios-mercado.
Bien, hasta ahora, es lo esperable de "gente PRO". Pero, si se convirtiera en el opositor mejor posicionado, en el único con posibilidades de pelear un hipotético ballotage, ¿ recibiría el voto de, por ejemplo, personas (no hablo de militantes) que simpatizan con Proyecto Sur,  con el arco de los partidos socialistas, con los sectores menos conservadores del radicalismo ?               La pregunta se refiere a personas que no votarían al Frente para la Victoria, pero que también están, todas y cada una de ellas, dentro del campo popular. Descartemos la solución de compromiso, la salida facilista del voto en blanco: hay que elegir entre dos alternativas que no representan el ideal del hipotético votante, blanco o negro. Creo que aquí lo que surge es una elección tanto  política como moral, porque optar por Macri es entregar el Estado para ser destruído, para ser, en tristemente célebres términos, ser "aniquilado". Desde este punto de vista, lo que está en juego en este ejercicio que proponemos, más allá de las preferencias, es el rol del Estado mismo, y la posibilidad o no de asistencia a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Por eso la pregunta está planteada en términos de alguien que no es del PRO ni oficialista.
Volvamos a la nota de Martín Granovsky,  preguntémonos con él acerca de la responsabilidad del Estado (el autor nombra tanto a CABA como a Nación)  en lo ocurrido, preguntémonos (con la complejidad del caso, que yo al menos desconozco para abrir juicio) por la actitud de la médica y el chofer de la ambulancia negándose a entrar aún con custodia policial, y preguntémonos, de paso, qué tipo de Estado queremos construir. Tal vez sea una punta válida para poder pensar y decidir el tipo de país que se quiere. 

24 mar. 2011

Lo que la Plaza nos reclama

Dejar algún tipo de testimonio un 24 de marzo es un imperativo ético; fecha ante la cual no cabe la indiferencia, plantea un problema adicional: ¿qué más decir, qué de nuevo, de distinto decir a 35 años del inicio del horror ? Ya muchos compañeros y compañeras han escrito muy bien sobre ello, no nos parece posible evitar las repeticiones. ¿Qué decir, pues ?                                                 
Entonces recordé algo escrito en Abril del año pasado, que quiso ser una suerte de elogio de nuestra Plaza de Mayo, esa que nos convoca y nos cobija, entre otras ocasiones, cada 24 de marzo. Y me pareció pertinente y oportuno volver a publicarlo tal cual, aunque por su fecha aún no se había producido la muerte de Néstor Kirchner, que la tuvo por templo, porque refleja, para mi, el espíritu de esa Plaza a la que hoy vuelvo aunque nunca me haya ido.

Lo que la Plaza nos reclama (29/04/2010)

Si hay un lugar en el mundo donde siempre se puede ser argentino, es en su superficie.
Dondequiera se esté, evocarla es  trasplantarse, echar raíces.
Se me ocurre que tiene una secreta vida propia, y más aún, el don de la memoria: ante su mirada atenta, los hechos se convirtieron en el relato que nos funda.
Parturienta de la historia, en su seno se festejó la victoria sobre la rubia albion y se produjo el grito libertario de 1810.  Presenció gestas populares  y golpes de cipayos.
Lugar en donde la masa se hizo pueblo rescatando a quien supo y quiso dignificarlo; donde un balcón se convirtió en el centro del universo y quienes vivaban a su líder aprendieron que allí estaban juntos,  no amontonados.
Conoció de renunciamientos, de bombardeos cobardes, del odio desatado, de la prepotente usurpación del poder popular.  Cuántas veces, cuanta infamia.
Sufrió la más oscura de las noches, la de los asesinos, sedientos de sangre joven, sea de quienes luchaban por un país más justo, sea de los inmolados en el Atlántico Sur en nombre de la eternización en el poder de los perversos.Conoció el día después de la larga noche, las felices pascuas, los pactos ruines. Los pobres empobreciéndose hasta límites insospechados, los ricos enriqueciendo hasta lo obsceno.
En el inicio del nuevo milenio, retorno de las muertes por   viejos motivos: la inequidad extrema que estalla. El helicóptero sube, las persianas de las industrias bajan, los templos del dinero se cercan.
Madre-Plaza, también ella supo, a partir de la ausencia, crear madres y abuelas. Y en el mismo acto, crear hijos y nietos. Que somos todos nosotros: pueblo.
Hijos y nietos de tanto sufrimiento, de tanta postergación, de tanto sueño trunco, por la muerte, por la vida injusta, trunco por la falta de oportunidades y la sobra de necesidades.
Pero nos estamos pariendo. De Moreno y Castelli. De Alem, Yrigoyen. De Perón y Evita. De Scalabrini Ortiz y Jauretche. De Ernesto Che Guevara.  Y de tantos otros que fueron marcando una huella que seguimos. Nos reunimos con Artigas, Bolívar, Tupac Amaru. Nos encontramos con San Martín; Belgrano, Juana Azurduy .Con los pueblos originarios, con los desheredados. Volvemos a ser lo que nunca debimos abandonar: nuestro ser latinoamericano.
Por ellos, por todos ellos, hoy estamos luchando porque la justicia llegue, aunque tarde, pero llegue. Y que alcance a uniformados matadores y a los civiles que los llamaron. Cada uno de ellos supo matar a su manera.
Por eso hoy la lucha es porque ningún pibe tenga hambre, que sus padres tengan trabajo digno, acceso pleno a la salud, la educación, a la cultura, a la igualdad de oportunidades.
Que no se engañen los soberbios y sectarios de discurso dominante, único e iluminado. La tarea del campo popular es hoy la unidad en la diferencia, la fecunda tensión de las ideas, y no el desvitalizado consenso, el  vulgar acuerdo de cúpulas propuesto como paradigma de lo democrático.
La Plaza de los argentinos, nuestra plaza, lo reclama. Nos reclama: igualdad, inclusión, dignidad.
Quien quiera oír, que oiga.

12 mar. 2011

¿Por qué soy kirchnerista?

Por algún lugar leí una frase del maestro Hegel que más o menos decía (disculpen si no es exacta) "en toda cosa ya sabida aún queda algo digno de ser pensado". Es una frase que, desde que la leí, me ha impresionado vivamente y  provoca, en el sentido de una invitación desafiante, a dejar de lado cierta inocencia, cierto conformismo conservador y tranquilizante que da "lo sabido".  Al cabo, pensar lo sabido es aventurarse a que no sea tan así, a riesgo que se conmueva lo que se creía seguro.                                                                                             
Siguiendo esta premisa, uno podría muy bien formularse ciertas preguntas, como por ejemplo, ¿Por qué soy kirchnerista ?.                                                                                                           
Quizá lo interesante de la pregunta no se encuentre en "la" respuesta,  sino mas bien en el hecho de formularla y compartirla en su diversidad, porque justamente ¿qué nos hace pensar que todos nos sentimos parte de este espacio por los mismos motivos ?.                                                             
Justamente, es el carácter diverso, heterogéneo de esto que llamamos kirchnerismo lo que lo enriquece, y que hace que hombres y mujeres de distintas posiciones sociales, económicas, culturales, de diferentes  procedencias político- ideológicas confluyamos en esta pertenencia, sin perder nuestra identidad, pero juntos en la construcción del campo popular.                                 
La lista de hechos que nos trajo a este lugar puede ser francamente inmensa, pero para hacer una síntesis, la frase hegeliana nos va dando pistas: el kirchnerismo ha tenido la osadía de volver a pensar lo establecido para transformarlo.                                                                  
Parada brava a sostener, porque lo establecido debe su peso de "orden natural" al entramado, al tejido de  relaciones de poder, sociales, jurídicas, económicas, políticas y culturales que lo conforman, consolidan y pretenden eternizar.                                                                                       
Adelanto desde ya una posible respuesta, de carácter personal, a la pregunta formulada: el kirchnerismo, además del coraje, ha tenido la lucidez de plantear que la necesaria transformación que promueve no es sólo política, económica y social, sino también cultural, en la medida en que nos ha hecho a cada uno de nosotros, poner en cuestión nuestra propia mirada sobre muchas cuestiones.    
Si recordamos algunas palabras incorporadas a la fuerza a nuestro vocabulario de todos los días hace unos pocos años atrás, tendremos una idea clara de lo que queremos decir: riesgo país, mercado, administración,  flexibilización, ajuste, stand by, racionalización del gasto, desregulación,  inversión extranjera, convertibilidad, monitoreo, y tantas otras, eran el arsenal semiológico (junto con el aparato represivo) con el que nos sojuzgaban a diario, marcando si estábamos o no por "el buen camino", por supuesto, señalado por esa brújula que más que nunca apuntaba al norte. Ni más ni menos, el lenguaje de la decadencia, de la entrega, de la rendición incondicional, porque en él había una exclusión, una ausencia notable: el pueblo.           
Ausencia deliberada, el pueblo como concepto que denota unión constituía un peligro para los profetas de la dependencia, que necesitaban de la competencia individual, de la primacía del mercado para depredar a gusto. Y si esto flaqueaba, siempre el garrote represivo pondría las cosas en su debido punto.                                                                                                                                           
¿Cuáles son las palabras de este presente ? integración, inclusión, derechos, dignificación, producción, paritarias, intervención del Estado , asignación, distribución, justicia social, Pueblo que retorna como sujeto y como beneficiario de la transformación, pueblo que comienza a comprender por qué le ocurrieron muchas cosas en su historia y qué debe hacer para no repetirla.   
Debe verse en esta subversión del lenguaje cipayo (y sus hechos)  que operó el kirchnerismo una muestra del cambio cultural, porque nos obligó a repensar, a resignificar  cuestiones que parecían poco menos que inmutables, y, por sobre todas las cosas,  a desterrar la resignación como destino, por eso soy kirchnerista.

19 feb. 2011

El Rezo Negado

Quisiera compartir con ustedes una carta de lectores, publicada en la edición impresa del Página/12 de hoy. No sé si por falta de pericia para buscarla, no la encontré en la edición digital,  por lo que la transcribo a continuación. Su autor, el Sr. Juan Antonio Martínez, dice lo siguiente:

Soy católico y vivo en Caballito. Desde la muerte de Kirchner he ido a varias iglesias del barrio queriendo encargar una misa para rezar por el difunto ex presidente Néstor Carlos Kirchner. En todas se negaron a anotar el nombre y apellido. Les señalé que se trataba de un ex presidente de la Nación, pero fue inútil. El último se trató de un sacerdote de la parroquia de Caacupé, quien me dijo que solamente lo nombraría como Néstor, porque así había sido bautizado. Así, ninguno de los fieles presentes sabría que se trataba del ex presidente.                                                                                                                                        Todo esto me hizo recordar que el 9 de marzo de 1956 apareció en el Boletín Oficial un decreto-ley de la dictadura cívico-militar que prohibía en todo el territorio de la Nación la utilización, "ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones..., de las imágenes, los símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados, por los individuos representativos u organismos del peronismo". Se consideraba "especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes,  las expresiones "peronista", "peronismo", "justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronistas" y "Evita capitana" y los discursos del presidente depuesto o su esposa". Uno de los principales objetivos de la Revolución Libertadora ¿o fusiladora? fue la "desperonización del país" interviniendo la CGT, destruyendo los símbolos del peronismo y prohibiendo la sola mención de los nombres de Perón y Evita.                         Volviendo a la negación por parte de estas parroquias, quiero expresar que cuando la Iglesia venera a sus santos los recuerda como Santa Teresa de Avila o Santa Rosa de Lima, y no como Teresa o Rosa. La pregunta es: ¿por qué no se puede orar por el ex presidente Néstor Carlos Kirchner?  ¿Es que para la arquidiócesis sigue vigente la prohibición de nombrar a los peronistas y sus símbolos? ".

Hasta aquí, la carta de este señor. Ella en sí misma tiene una elocuencia a la que no hay que agregarle nada; podríamos hacer distintos análisis y lecturas acerca del intento por abolir el nombre, etc. pero creo que solamente se lograría intelectualizarla, y no se trata de eso, simplemente una acotación: una vez que la muerte ha posado su sombra sobre nosotros, lo que queda es el Nombre.  Nos convertimos en Nombre.                                                                 Ni siquiera me queda claro si el Sr. Martínez es kirchnerista, o peronista. Aclara de movida: "soy católico". Es la carta de un católico, de un fiel,  que encuentra sólo puertas cerradas cuando pide algo absolutamente básico y frecuente en el rito católico, algo que no se le niega a nadie; porque en tanto fiel, estaba pidiendo una acción propia del orden de Dios, y recibió respuestas dignas del César. Martínez no estaba pidiendo algo "político", solamente que, en la misa, se lo nombrara, como a cualquier muerto por el que se quisiera rezar. 

Nadie lo dijo mejor que Antonio Machado : 

Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar ni quiero 
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar. 

La Iglesia que no condena a sus Von Wernich que consolaban y garantizaban perdón a torturadores y asesinos, la Iglesia que logra que depredadores como sus Grassi gocen de una libertad aún estando condenado, la Iglesia en que sus Baseotto pedían arrojar ministros al mar por defender el uso de preservativos, la Iglesia donde sus Bergoglio señalaban a las patotas aquellos jesuitas que debían ser secuestrados. Esa Iglesia no le dará curso al pedido de oración piadoso  de un fiel, porque han dejado en claro que la piedad no es lo suyo.. Pero le diría al señor Martínez que pruebe de hacer su pedido en la otra Iglesia: aquella de Mugica, Angelelli, los palotinos,  las monjas francesas secuestradas por Astiz en la Iglesia de la Santa Cruz; pídaselo a De la Serna, o a los curas villeros, o en las capillas de los barrios obreros; lugares donde -supongo- Jesús caminará más a gusto que por los lujosos pasillos de la curia.

12 feb. 2011

Descubriendo el sentido de un comentario

No sé si a ustedes les ha ocurrido en alguna ocasión: muchas veces siento la necesidad de escribir, aunque no tenga un tema que me convoque específicamente, o un hecho puntual del  que quisiera dar testimonio. No, solamente esta pulsión, este empuje, que choca contra el blanco de la pantalla; como su satisfacción se dará en el acto mismo de la escritura, será en este mismo recorrido  que terminará definiendo su objeto: en realidad, uno no busca, encuentra.                                                                           
Arriesgo un hipótesis: si esto es así, es porque algo reclama ser dicho.
Leo, en el imprescindible blog de Eva Row, una historia que me conmueve, y que les recomiendo calurosamente lean en el link: historia que trata sobre el  holocausto, de familias y afectos perdidos, encontrados, ocultados, donde se fueron produciendo distintos modos de atravesarlo y sus desenlaces,  pero todos sobre un fondo de horror, que me hizo escribir como comentario: "cada uno hace lo que puede con lo que tiene a mano". 
Frase común, si se quiere, resignada, acaso excesivamente comprensiva de los límites, porque hay allí, en mi comentario, algo disonante:  con lo que tiene a mano. Entonces, ¿habré emitido -sin proponérmelo- un juicio de valor sobre las actitudes del relato ? ¿Por qué, siendo una situación en extremo dramática, este extraño y hasta banal "a mano" ? ¿Qué podrá ser, en ese contexto, el "a mano"?
Creemos, entonces, encontrar el camino de vuelta. Cuando leí el texto, pensé al papá de Eva teniendo un plus de sufrimiento respecto al de Rita: el haber  ocultado, no reconocido, a su hija Golde, quien había sobrevivido al horror, el haber cedido al requerimiento de su nueva esposa de renunciar a esa paternidad. El papá de Eva había renunciado a hacer  lo único de todo ese destino trágico que estaba en su mano: ser también el papá de Golde. 
Esa deuda fue pagada con sufrimiento y depresión.
Se aclara, así, el sentido de la frase. Pero aún nos podría estar esperando algo más, y es ver qué otros caminos nos han ido llevando a este punto, y confluyendo: días atrás, en el excelente blog del amigo Dormidano, teníamos oportunidad de leer  que el gobernador salteño justificaba la muerte de unos niños de pueblos originarios por su negativa cultural a ir al hospital donde los autores del blog habían encontrado otras causales; y en Página/12, las historias de un juez (Miret, colaboracionista)  y un cura (Mijalchyk, delator),  personas con  poder e influencias en sus respectivos  lugares,  pudiendo refrenar la locura homicida de los torturadores, hicieron lo que estaba "al alcance de su mano" para engrosar el festín criminal.
Al principio decíamos que uno no busca, sino que encuentra, y que si esto es así, es porque hay algo que reclama ser dicho. En el Inconsciente freudiano no es necesario ser culpable para experimentar este sentimiento.  Con toda seguridad, los reproches que se ha dirigido a sí mismo el sujeto que escribe estás líneas, por no haber escrito nada sobre las muertes de José León Suárez , estando en su mano poder hacerlo, han ocasionado este escrito.

1 feb. 2011

Algunas reflexiones al regreso

Estamos transitando hasta ahora un verano tranquilo, de pocos acontecimientos y la mayoría de los que  ocurren son positivos, como las playas bonaerenses cada vez más atestadas de gente, y en particular, de trabajadores, que están pudiendo pasar de una economía (es inexorable que el nombre sea inadecuado, espero poder transmitir el concepto), decía, están pudiendo hacer el pasaje de una economía de cobertura de las necesidades a otra donde tiene cabida esa dimensión del disfrute a la que todos tenemos derecho. Nada extraordinario, quizá; banal, para otros, pero palpable:  muchas de esas personas hace pocos años solamente podían soñar con esto, preocupados,  por ejemplo, por la inestabilidad laboral. ¿Recordamos que buena parte del mundo sigue en una profunda crisis?. Recordémoslo, y que nos sirva para valorar.                                                                                                                             Y uno podría pensar que estas personas están accediendo a esto porque si bien estaban en un escalón socioeconómico bajo, se trata de trabajadores formales, con convenios colectivos de trabajo, obra social con su correspondiente cobertura médica, hijos escolarizados.  Sabemos que hay aún un núcleo duro de pobreza extrema, de difícil reducción: son los expulsados del sistema durante tantos años de ley de la selva, de la voracidad insaciable del capital librado a a su antojo. Esta tarea llevará años, varios años,  y, me atrevería a decir desde mi total ignorancia de lo económico,  que persistiendo constantemente en el esfuerzo por erradicarlo, se logrará en relación a los hijos de los actuales excluídos, porque son los que, por la contraprestación obligatoria para percibir la AUH, están recibiendo vacunación y escolarización, (además de la mejora alimentaria por el dinero y la contención de la escuela)es decir, las llaves de acceso a un futuro mejor. Tiempo y voluntad transformadora son la condición sine qua non para lograrlo, por eso hay que ganar claramente en 2011, pero también ir perfilando dirigentes para proyectar el 2015.
Cruzar el Rubicón será, a nuestro modesto criterio,  comprender que el kirchnerismo es el movimiento transformador de nuestro tiempo, que contiene al PJ como su médula, pero que no debe agotarse en él y su estructura. 
Será comprender claramente que no hay lugar para conservadurismos ni en lo social, ni en lo político, ni en lo económico, ni en lo cultural, sino por el contrario, encadenar inclusiones redoblando la apuesta de cambio en todos y cada uno de esos campos, porque la conservación inexorablemente conduce a la pérdida. Algunos de los puntos más altos de este gobierno han sido los festejos del Bicentenario, con esa carga simbólica identificatoria, la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, abriendo el espectro de voces y la Ley de Matrimonio Igualitario, otorgando derechos injustamente negados. En los tres casos, entre otros, ha habido un plus, un más allá de cada uno en sí mismo, impactando en el seno de nuestra sociedad, reconfigurándola. Quizá, llegado el momento, cruzar el Rubicón, como hizo Julio César, signifique  ir contra todas las tradiciones y decirle "no" a un candidato victorioso, porque la sola fidelidad, si bien virtud apreciada, no parece ser suficiente para seguir llevando adelante este proceso.
Por lo pronto, tenemos ante nosotros el 2011 en primer término, que es el objetivo primordial, y confío en que sepamos, cada uno desde su lugar, seguir promoviendo la transformación profunda de nuestro país y de Latinoamérica.

14 ene. 2011

Hasta la Vuelta

Estimados Compañeros
Ejerciendo el soberano derecho a recargar las baterías, con mi familia nos tomaremos unos días de descanso, para lo cual decidimos no llevar la notebook.  
Seguramente no podré con el sindrome de abstinencia y pasaré en alguna ocasión por un locutorio, pero en general no andaré mucho por acá.  
Bueno, nos leeremos a la vuelta, en este crucial año que nos espera.
 Les mando un abrazo.