9 nov. 2012

Y si "escuchara", qué?

Esta mañana, algunas personas me decían que, ante la importante convocatoria que tuvo la marcha del 8N, "ahora la mina va a tener que bajar la cabeza y escuchar". Me pregunté, les pregunté, ¿escuchar qué ? dada la proliferación de motivos de descontento que que se presentaban: inseguridad, re-reelección, corrupción, soberbia, falta de libertad (diktadura), avasallamiento de las instituciones,  como las principales.
Ahora bien, ¿cuál sería el resultado si uno "escuchara" y articulara todas estas demandas?
Veamos, por ejemplo, el caso de la inseguridad. "Escuchar" implicaría, como mínimo, dos cuestiones: bajar la edad de imputabilidad de los menores y sancionar leyes más "duras" desde lo legislativo, acompañados con un "manos libres" a la policía para combatir a la delincuencia. No sería de extrañar, en la visión de muchos, convocar a las fuerzas armadas a hacer razzias en las villas. El clásico "meta bala" rouckafiano al delincuente, la puerta abierta para que vuelva a suceder lo de Kosteki y Santillán, Luciano Arruga y tantos otros.
Esto es, el Estado haciendo valer su potencia de fuego y todo su poder represivo.
Pero, ¿acaso esto no chocaría con otros motivos de descontento, como la falta de libertad?
Se me ocurre que semejante empoderamiento que tendrían las fuerzas de seguridad (y/o militares) les otorgarían un amplio grado de discrecionalidad y de control: todo el que parezca sospechoso podría ser detenido "preventivamente".  Claro, muy probablemente esto recaiga sobre jóvenes de piel oscura y bajo nivel socioeconómico, porque entre "la gente" no hay delincuentes, sino víctimas. Lombroso, presente !!!
Habría que escuchar también, lo que opinan las clases populares al respecto.
Sigamos entonces pensando la cuestión de la "falta de libertad": la misma manifestación de ayer, toda su preparación previa, los comentarios de los políticos que desfilaron por los canales de televisión, no hacen sino reafirmar que en este país cualquiera es dueño de decir absolutamente lo que quiera, de manifestarse como y cuando le plazca. Incluso, este gobierno es quien ha abolido los delitos de injurias y calumnias, con el que (realmente) antes se amordazaba a la prensa. Entonces, si no se trata de la falta de libertad que implicaría una política de seguridad mucho más represiva, si cada uno puede manifestarse como quiera, ¿de qué falta de libertad se trata ? Es la economía, estúpido!. Aquí es donde aparece, presente por ausente, por escamoteado en las consignas, la cuestión del dólar.
¿Cómo aparecen estas cuestiones manifiestamente? por ejemplo, con la política de restricción de importaciones y su sustitución por producción nacional, el "autoritarismo de Moreno". 
 (En este punto, les pido se remitan al "Programa Económico del 8N" de Ricardo Aronskind, sin lo cual este post carece de mayor sentido).
Hasta ahora, lo que se está pidiendo es un Estado Represor, pero absolutamente prescindente de toda regulación económica. ¿No les suena conocido esto ?. También aquí cabría escuchar la opinión de los que no marcharon ayer, los trabajadores.
La korrupción (que por supuesto, la hay) se escribe con "k" porque se emparenta únicamente con este Gobierno, mientras se está juzgando las coimas en el Senado del gobierno de la Alianza;  la cuestión del jefe de policía de Santa Fe, que nadie sabe dónde puede terminar;  la investigación sobre el juez Armella por todo su manejo en el tema Riachuelo; las designaciones irregularísimas de jueces en el Consejo de la Magistratura, el viaje pago por Clarín a 5 jueces a Miami, etc. etc.  Insisto: hay corrupción en este gobierno, pero parece ser que es la única que se ve...
Re-reelección y avasallamiento a las instituciones son otras dos consignas del 8N, y, de algún modo, caras de la misma moneda: están "yendo por todo" porque lo único que interesa es reformar la Constitución para reeligir nuevamente a la yegua, y por eso avasallan a las instituciones.  Me pregunto dónde estaban estos republicanos cuando en el 2009, con la mayoría legislativa obtenida por el Grupo A paralizaron el Congreso; o cuando la industria de las cautelares que interpuso en "La Justicia" el Grupo Clarín frenó una ley democrática y legítimamente sancionada com amplia aprobación, por el Congreso.
En rigor, CFK no ha dicho una sola palabra acerca de la re - reelección...
La soberbia: Habitualmente asociada a otra palabras: la krispación , punto este absolutamente interesante. Más allá que la presidenta pueda serlo en sus modos (y si es así, ¿qué me importa, qué le agrega o quita a su obra ?) frecuentemente se confunden la convicción y la determinación  con la postura soberbia de quien no reconoce un error, de quien no escucha otra opinión.  A esa gente les digo que uno de los puntales de este gobierno, la Asignación Universal por Hijo, no sólo no fue idea de este gobierno, sino que tampoco lo seducía, sin embargo, fue adoptada y hoy es absolutamente central.
Seguramente habrá muchos más elementos para analizar, pero aquí tuvimos la intención de pensar qué diablos significaría "escuchar el mensaje"  de algunas consignas de la manifestación de ayer. LLegados a este punto, la conclusión que se impone es que, si bien hay enormidad de cosas por hacer y por corregir, no hay mucho margen para dicha escucha, porque lo que aquí se está discutiendo no es un gobierno y sus particularidades, sino  ni más ni menos el rol del Estado y ése es un objetivo que afortunadamente muchos consideramos irrenunciable, aunque nos consideren autoritarios y soberbios.

6 nov. 2012

Un Menú para el 8N

En un par de días, sobre Buenos Aires y algunas otras ciudades grandes, ricas, de la Argentina, se oirá un retumbar de  cacerolas. ¿De quién, acaso de los humildes?
No. Los humildes respetan demasiado a sus cacerolas, porque saben lo que han  tenido que luchar  para ponerle algo adentro, y saben que, aunque no coman lomo, en estos últimos años han podido llenarlas como antes no se podía.  Es claro que quienes van a cacerolear, los insatisfechos, son, justamente, los que están más satisfechos.
Podríamos decir, como metáfora culinaria, que son quienes están saciados en su necesidad de comer, pero insatisfechos con el menú; o más aún: indignados que se estén (de a poco, lentamente) sentando más comensales a la mesa.  Uno de los problemas que perciben es que en este restaurante, antaño exclusivo, ya no se está ejerciendo el derecho de admisión y permanencia, y, como decía la señora, hay que tener cuidado con lo que se dice, porque la servidumbre escucha...
 
Y marcharán los nostálgicos del paraíso perdido: los de la pizza con el champagne junto con los "Pro Vida"; la Pando, los defensores del periodismo independiente del gobierno (pero no de los billetes), con los que sufren el síndrome de abstinencia de por poder comprar todos los dólares que quieren. Marcharán aquellos que están hartos de que la cadena nacional les corte un programa de TV abierta que ni siquiera estaban viendo; irán aquellos que se resisten a pagar la fiesta de negritas que se embarazan a repetición para cobrar un subsidio, y también sus opuestos: los que prefieren que se mueran por una septicemia antes de abortar. Golpearán sus cacerolas todos aquellos que exijan que se deje atrás el pasado, que deje de juzgarse con tanta saña y rencor a unos pobres viejos que tuvieron que matar y hacer desaparecer a unos miles, porque a este país le iban a cambiar su bandera por un sucio trapo rojo. Marcharán aquellos (y aquellas) que sostienen que Marcela y Felipe son hijos de todos; y también harán el aguante aquellos que siempre optan por el más débil.  Estarán firmes quienes con horror imaginan que se repartirá droga en las escuelas a cambio del voto (¿cómo se llamaría, "Frula para todos"?) y los que se horrorizan con el matrimonio igualitario.Seguramente serán acompañados por aquellos que sostienen que hay que dejar de robar por unos años;  por quienes descubieron que por las alcantarillas del juego y la droga se va la plata de los subsidios, y por los que saben que la duda es la jactancia de los intelectuales.
No faltarán los condenados al éxito, hermanados con los que defendieron tan bien la plata de los jubilados en las AFJP, y los sufridos dirigentes rurales junto a prefectos y gendarmes con sueldos de noventa y siete lucas; jueces viajeros y "la gente" de Santa Fe y Callao.
Pensar que años ha, gente como esa había acuñado la frase "aluvión zoológico", qué ironía...
  
 A mí, en lo personal, este tipo de cosas me hace un tipo más jodido. Estoy infinitamente más dispuesto a escuchar a alguien que esté haciendo un reclamo, o luchando por un derecho, pero dispuesto a discutir con conceptos. Acá nadie está buscando la rectificación de una política, la consagración de un derecho, la reparación de un daño. Excepto el odio, y cierto sentido de pertenencia a una clase y un sistemas de privilegios, nada los acerca entre sí, nada le otorga el carácter de un "nosotros"; la cacerola no sólo no transmite nada, sino que -fundamentalmente- el ruido tampoco deja oír al otro; y esto, en buena medida es porque, para esta gente, "el otro" cuenta muy poco, ocupados como están en sí mismos, porque, al fin y al cabo, a qué va uno a un restaurante, sino a ser servido ?