20 sept. 2010

Efectos (leer más)

Días atrás, un muy joven muchacho que está comenzando la carrera de Psicología, me preguntó si el psicoanalista, cuando interpreta, por ejemplo, un sueño, no ejerce alguna influencia sobre el "paciente" (ya veremos a qué responde el encomillado). Evidentemente, o bien alguna lectura, o su propia fantasía le causó ese interrogante, y posiblemente también lo interpeló éticamente. 
Para no aburrir a los amigos que tienen la amabilidad de leer estas líneas,  resumo al máximo la explicación que le di, proponiéndole cambiar la palabra "paciente" por otra más adecuada: "analizante".  Mientras que  "paciente" remite a una actitud de espera, con una mayor o menor pasividad, el "analizante" es pura actividad: el sueño no son las imágenes del sueño, sino las palabras con las que se lo construye como relato para el analista. Es decir, el sueño son las palabras con las que el analizante construyó un relato que ofrece al analista para su interpretación. Destaquemos desde ya algo: la interpretación que se le vaya a dar será siempre en relación a la singularidad de ese sujeto, porque justamente en el sueño (como en los actos fallidos, los lapsus) se produce lo  que podría llamarse un "efecto sujeto", la emergencia del sujeto propiamente dicha. Es a esto a lo que apunta la intervención del analista, y es ésto lo que, justamente, éste jamás podría "controlar" o "influír". La cuestión tiene varias otras aristas a considerar, pero para nuestro propósito no vienen al caso. Quedémonos con la idea de que se producen efectos, no susceptibles de cálculo,  y que esos efectos nos hablan de una Otra Escena, de una legalidad diferente que la compone.
Ahora bien, estos efectos muchas veces no tienen una causalidad fácilmente discernible: interpretaciones que podrían considerarse brillantes construcciones intelectuales no logran el menor efecto, sencillamente porque no llegan a ese punto de verdad subjetiva, y a veces un simple silencio opera con mucha mayor eficacia. O a veces el efecto no se produce en el momento y quizá un mes después aparece en el discurso del analizante algo ligado a esto.
Nunca me canso de repetir una de las formulaciones freudianas sobre la concepción de la cura: "pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente" Esto, en sí, y entre otras cosas, podría resumirse como un cambio de posición subjetiva frente al mundo: p/ej. dejar una condición de queja y plantearse qué tiene que ver uno, lo que hace y lo que deja de hacer, con las cosas que le ocurren.
Y acá sí llegamos al punto ligado a nuestros habituales temas; no tengo pretensión alguna de  hacer un paralelismo entre las vicisitudes de un psicoanálisis con las temáticas políticas, económicas y sociales que atraviesan una sociedad, lo que sería un reduccionismo atroz,  pero sí pueden destacarse algunos puntos para reflexionar.
Uno de ellos es que, para bien o para mal, en estos últimos años, el kirchnerismo nos ha obligado a todos a comenzar a pensar qué tenemos que ver, como sociedad, con lo que nos pasa.  Efectivamente, más allá de las actuaciones "para la tribuna" que solemos ver de los políticos en la TV,  en nuestro nivel, el de simples ciudadanos, se va dando cada vez más el debate de ideas sobre el tipo de sociedad que queremos. Todo está puesto sobre el tapete, con las pasiones que provoca, con los encuentros y con los desencuentros, sí, pero con movilidad. La única posibilidad de construír una sociedad mejor es no a través del consenso, sino de la fecundidad de las ideas, de su transformación, de su apertura multiplicadora.       El consenso tiene algo de esterilidad, de conformismo.El consenso es el punto de acuerdo de detención de las ideas, de los actos, de la vida.  Podría decirse que llegar al consenso es decretar la muerte de la transformación. La revisión del pasado, que a tanta gente incomoda, es  condición para no repetirlo: la revisión del pasado es hacerlo hablar, descifrar su estructura, cortar su circuito repetitivo, poder efectuar su proceso de duelo.  Los juicios a los asesinos de uniforme tienen que tener su correlato en los juicios a los asesinos de saco y corbata; en ningún caso importan sus decrépitos cuerpos : solamente el hecho de ser efectivamente alcanzados por la ley. Pero considero aún más importante que estas cosas ocurran en cada uno de nosotros, que en los mismos  juzgados: el pacto simbólico que nos ata a leyes, que nos hace comunidad.
Otro efecto es que nuestra mirada sobre los medios de comunicación, ya no volverá a ser la misma. Quizá ahora podamos entender que, al ser los medios empresas dedicadas al negocio de la comunicación, se rijan mucho más por la libertad de empresa que por la de prensa, es decir, la mediación de selección e interpretación que ejercen entre los acontecimientos y el conjunto de la sociedad, están más determinados por sus intereses particulares que por su aporte al bien común, que es la información. Sobre este tema, tampoco podemos ya alegar un desconocimiento que nos exculpe, y, en todo caso, quedará librado a la posición ética de cada uno qué hace con ello.
Recordemos el desvastador efecto que tuvo a fines del 2001 cuando culminó el proceso por el cual el Estado abdicó de su función; volver a poner a la Política como rectora del destino de la sociedad está generando, por el contrario, la incorporación de los jóvenes como  nuevos actores sociales, que hoy  surgen por sus reclamos estudiantiles. También la posibilidad del casamiento para personas del mismo sexo fue posibilitada por un marco ofrecido desde la política.
Quien escribe estas líneas tiene claramente definido el lugar desde el cual lo hace. Con seguridad esto será leído por otras personas ubicadas en distintos lugares ideológicos, algunos más cercanos, otros en las antípodas, pero creo que a todos y a cada uno,  nos es reclamable la honestidad intelectual de abandonar  la posición de la queja , comenzando a debatir y definir el tipo de sociedad hacia la cual marchar, sí, pero con un espíritu constructivo: enunciando  también, por qué no, qué estamos dispuestos a perder en ello, porque pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente, tiene su costo, tanto para el sujeto, como para una sociedad.


 




35 comentarios:

manuel el coronel dijo...

ufff, que postazo compañero.

De lo primero y por lo poco que recuerdo, ya fue lo del ello el yo y el superyó en estos análisis?

De lo segundo, ayer justo estaba en una sala de espera con TN a full. qeu difícil es para algunos abandonar esa posisción de la queja. Que los estabiliza, crecieron así, infortunados de debatir.

Cómo la abandonan compañero?

Javier dijo...

Interesante el paralelismo que vos haces , cuando uno se analiza en realidad termina cambiando el punto desde el cual puede mirarse a si mismo y cuando el actual proceso en distintos momentos nos interrogó , nos movilizó , nos enojó , nos movió las estanterías de tal manera que muchos denosotros de ser meros espectadores de la realidad de otros parece nos decidimos a ser protagonistas y djar de mirar desde la tribuna , y es un crecimiento cultural muy importante . Auer un compañero de laburo tipico medio pelo se quejaba de que los impuestos se cobren aun en perdidas y el decia que el gobierno , y yo lo pare en seco diciendole: No , primero que el gobuierno es el admionistrador del estado , entonces el etsado necesita financiar sus gastos , pagar sueldos , si se bajaran los impuestos el estado deberia endeudarse para cubrir esos gastos y con solo eso le cambie totalmente el eje de su queja .Uno no puede analizar la realidad desde su ombligo .

Un abrazo

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Manuel
Ello, Yo y Superyo son la última formulación de Freud sobre el aparato psíquico (je, "aparato" diría el gorilaje...)
Respecto a la sala de espera, lee mi post anterior, "A Dos Voces en muting", te vas a divertir. Y bueno, algunos viven de la queja, ¿qué sería de la vida de nuestra oposición sin la queja?
Abrazo

Sujeto de la Historia dijo...

Javier
Una manera de ver lo escrito es preguntándose: ¿en el 2003, me imaginé que pudieran aparecer cosas como la AUH, la Ley de Medios, etc. ? De algún modo "dejamos de ser pacientes", tomamos una posición activa. Muy buena tu definición de que uno no puede analizar la realidad desde su ombligo.
Un Abrazo

Roberto dijo...

En el 2003 deje de creer, mi calentura era muy grande, venía de
perder mi empresa, cheques rechazados, cartas documentos todo
lo que te puedas imaginar, de a poco me fuí acomodando a mi nueva
situación, no fue fácil pero empecé a creer en un modelo que era
para todos y aparecieron como bién decís en tu respuesta a Javier
motivos para estar contento, por éso no entiendo al planeta de los
simios que siguen con sus añoranzas de hundir un país sin importarles
sus tripulantes. La participación aunque más no sea desde un blog
hace que podamos opinar y no esperar que otro lo haga por uno.

Un abrazo!

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Roberto
Pasar por situaciones como las que comentás, te dejan marcas, ya no sos el mismo. Creo que mucha de la gente que quedó anclada en la queja tiene motivos banales para quejarse, de ahí que me parece tan pertinente esto de la "miseria neurótica", que al fin y al cabo es un círculo vicioso, ya que estacionado en la queja, siempre va a haber un "otro" que es el culpable de lo que a uno le pasa. Asocialo a mucha gente que ver por TV, pero también escuchá la queja de tanta gente de esa que está alrededor, qué sustancia tiene...
Un Abrazo pra vos

Ricardo dijo...

Grandísimo post, amigo Sujeto.

¿Se podría decir entonces que en muchos "analizantes"/ciudadanos opera la resistencia como un mecanismo de defensa para no confrontar su responsabilidad en la construcción de nuestra sociedad?

Le mando un abrazo y le agradezco por la lectura.

marianogiussani dijo...

Sinceramente comparto la sensación de que la historia esta pidiendo a gritos que salgamos de la posición cómoda. El no te metas tiene que ser derribado, tenemos que salir de lo pasivo. La política se nutre de nuestro esfuerzo, por ende si queremos una política distinta tenemos que participar.

Sujeto de la Historia dijo...

Ricardo
Uy, gracias...
Bueno, tampoco nos entusiasmemos tanto con el Psicoanálisis. Pero, digamos que la posición de la queja pasiva es resistencial, en tanto "se acomoda" en la repetición (que, por supuesto, le relanza otra vez el circuito).
Fuerte Abrazo

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Mariano
Es así, y me interesa destacar la dimensión de conflicto, porque sin conflicto no hay nada que impulse al cambio. Podría decirse que el conflicto trae la suficiente incomodidad para que haya síntoma, y por ende, posibilidad de acción posible. Me parece una oposición interesante para pensar en relación al concepto de "consenso".
Gracias por la lectura y el comentario.

Pablo D dijo...

Yo creo que el kirchnerismo tiene el valor de haber operado como llave: abrió los debates. Es como que estaba todo guardado dentro de un cofre, el espacio público llamémosle. La puja por la construcción de sentido no existía más -en esto hay un paralelismo con la puja distributiva en la economía, quizás no pueda haber la una sin la otra, pero no me quiero poner en marxista-. Y da como que le provoca medio malestar a muchos un gobierno que vino a sacudir la comodidad que significaba que te mastiquen la comida. Pero este concepto no podemos perderlo. Hay que abrir todas las discusiones.

Sujeto de la Historia dijo...

Así es Pablo, de eso trata este pasquín. Acá había un relato que aparecía como inconmovible, casi como una verdad -resignada y resignatoria- revelada. Pero justamente, esto comenzó a vacilar fundamentalmente desde la 125, aparejando un dominó de cuestiones, de diversos efectos. Sigamos discutiendo, pero discutamos, como decirlo, con contenidos.
Un abrazo

Almita dijo...

Muy buen posteo, además de un gran trabajo intelectual, porque no se escribe en 5 minutos... por ende, gracias por trabajar y compartir tu trabajo.
Yo me quedé con el segmento final: "...a todos y a cada uno, nos es reclamable...porque pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente, tiene su costo, tanto para el sujeto, como para una sociedad".
Comparto, y agrego algo que me dá vueltas por la cabeza hace rato. No solo abandonar la posición de queja, sino también abandonar la posición bastante ególatra de que uno está siempre teniendole paciencia al resto, como si uno fuera más inteligente, o más avispado, o como quieras llamarlo, pero de fondo, como si uno fuera superior, o estuviera "iluminado". Lo advierto constantemente. Es como que hay que tenerles paciencia a "esos otros". Uno ha entrado en el juego de que no hablan sino repiten, e intenta desasnarlos, o les tiene una paciencia "políticamente correcta". Recibe la violencia que viene del otro lado, y se la come, y obvio, indigesta. No devuelve esa violencia. Nos bancamos que sigan llamando Cristina a la Presidente, o "la yegua", porque bueh, porque "ellos" son así, y que digan que somos troskos chavistas, y que nos digan que nos pagan, en una actitud tan condescendiente que más que iguales parecemos padres intentando comunicarse con un niñito de 3 años. Y no se puede debatir de igual a igual con aquel a quien tratamos como a un niño de 3 años que quiere que le bajen la luna. Tendremos entonces que estar dispuestos a perder en ello esta actitud tan políticamente correcta que a veces, a mí, me dá arcadas. En algunas posiciones ya parecemos Sor Teresa de Calcuta, masocas por vocación.
Decís: "...el sueño no son las imágenes del sueño, sino las palabras con las que se lo construye como relato para el analista."
Construyamos un relato de igual a igual como requisito básico para poder debatir. Dejemos la posición de "paciente" en tanto "paciencia".
Saludos!

Almita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sujeto de la Historia dijo...

Hola Almita
Muchas gracias por tus palabras. Realmente se hace difícil discutir, y de ahora en más, año electoral, ni te cuento. Creo que cada uno se maneja también de acuerdo a su personalidad: algunos más frontales y temperamentales, otros más reflexivos; yo estoy optando por discutir solamente con quienes "calo" son permeables al diálogo, quienes te pueden dejar pensando a vos en algo, y vos a ellos. Porque algunos, pocos, hay.
Creo que lo que me da más bronca no son solamente las discusiones estúpidas, huecas, vacías de contenido, sino que eso te lleve a convertirte en un "Talibán" defendiendo al gobierno, con el que vos compartís muchas cosas y otras no, pero te obligan a estar siempre al pie de la trinchera sin poder ejercer crítica constructiva alguna, porque das pasto a las fieras...
Esto es lo que veo más jodido de todo: lleva a un espiral de agresión inútil.
Saludos

Daniel Mancuso dijo...

Coincido con manuel el coronel en que es un análisis excelente y muy claro, te felicito y te agradezco Sujeto por compartirlo, abrazo grande

Sujeto de la Historia dijo...

Daniel,
El agradecido soy yo, no sólo por los elogios, que los valoro, y mucho, sino fundamentalemente por tener la suerte de tener compañeros a los que le interese.
Otro Abrazo grande para vos

Almita dijo...

Off topic, pero válido: MUY FELIZ CUMPLE!!!!!

Sujeto de la Historia dijo...

Muchas Gracias, mirá qué casual...
Saludos

Lobo de Mar dijo...

La oposición es la Pulsión de Muerte desenfrenada de nuestro ap. psiquico nacional?. De a poco.. revisando el pasado, reinterpretando vivencias, reasignando significados vamos encontrando la direccion de la cura. Y de a poco vamos venciendo las Represiones que nos impedian abordar lo mas traumático de nuestra historia.

Saludos compas!!!!!

Sujeto de la Historia dijo...

Estimado, bienvenido
Veo que somos colegas (aunque en mi caso, retirado del ejercicio, haciendo otras cosas). Y, los muchachos son un factor resistencial importante, y acotado a eso: al obstáculo, no se les cae una idea
propositiva.
Gracias por imprimir su huella en este pasquín.
Un Abrazo

MiTucuman dijo...

"...La única posibilidad de construír una sociedad mejor es no a través del consenso, sino de la fecundidad de las ideas, de su transformación, de su apertura multiplicadora..."

Conozco bien ese efecto y los resultados son inimaginablemente superiores a lo que cada idea aislada podría lograr concebir

"...Los juicios a los asesinos de uniforme tienen que tener su correlato en los juicios a los asesinos de saco y corbata... Pero considero aún más importante que estas cosas ocurran en cada uno de nosotros..."

Esta transformación en cada uno de nosotros es lo más valioso y lo que nos da tanta alegría hoy : )

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Mi Tucumán
Bienvenido. Una alegría que nuevos amigos se arrimen a compartir su pensamiento, sus vivencias, su idea de país.
Seguramente nos estaremos leyendo
Saludos

Lobo de Mar dijo...

Gracias a ud compñero por tan interesante amnalisis que compartió con nosotros

cleopatra dijo...

Excelente entrada para una descreída...hago política (dije hago) y hablo poco, porque siempre es caer en lugares comunes. No estoy en contra de discutir, pero noto que -ultimamente- discurrir entre canales de opinión diferentes, agrega más distancia, menos claridad.

Todos somos, como sociedad, responsables de lo que sucede y de lo que sucederá si tenemos en cuenta que la historia es una sucesión de acontecimientos. No hay uno sólo ni aislado que nos encadene a nuestro destino actual. Muy por el contrario, somos en la medida de nuestra existencia y lo que hacemos para trascender y torcer la mano a ciertoS designios.

Lo único que puedo agregar, es que tengo dos tíos desaparecidos y ningún lugar para apoyar una flor.

Saludos

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Cleopatra
Creo que, de alguna manera, se trata de ir construyendo metafóricamente ese lugar para apoyar una flor. Por supuesto que no es una tarea sencilla, es ardua, dolorosa, pero imprescindible.
No es sin la justicia, no es sin el pago de esa deuda simbólica que todos tenemos como sociedad. Bien decís," somos en la medida de nuestra existencia y lo que hacemos para trascender y torcer la mano a ciertos designios".
Ojalá podamos construír ese lugar para apoyar una flor. Al menos, con nuestras limitaciones y defectos, creo que algunos lo estamos intentando, cada uno desde su lugar.
Un gusto haber compartido estas palabras, espero nos sigamos leyendo.
Saludos

Paola dijo...

Qué buenas ideas has vertido; hay un nuevo paradigma yesto es entre otras cosas: salirse de la queja pasiva. Bienvenido el conflicto, el sabernos sujetos y mano obradora de realidades.
Un gusto, Sujeto, gracias por el intercambio.

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Paola
Soy yo el agradecido por poder compartir las ideas con vos y los demás compañeros; para mí es un gran gusto.
Por supuesto, nos seguiremos leyendo.
Saludos

De Vierde Man dijo...

Buenísimo. Sobre todo pensar eso de que el consenso es un estado de esterilidad. De ninguna manera se construye con un consenso hipócrita como el de los 90, y si, sobre una exacerbación de los temas enervantes. La herida tiene que supurar. Un abrazo.

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Estimado
Me alegro que te haya gustado, creo que del conflicto nace la superación misma del conflicto, es decir, el cambio. Y es como vos decís, la herida tiene que supurar, porque la infección ya está...
Otro abrazo para vos

Moscón dijo...

La queja;el gran deporte nacional leí en alguna viñeta de Mafalda.La queja como inercia cultural se retroalimenta hacia la autocompasión esterilizando la actitud proactiva,emasculando al individuo,distorsionando la visión del sujeto de actor social a mero testigo esperanzado pasivo.Por suerte hay disparadores desanquilosantes de la cronicidad,tan didácticamente explicados en tu extenso y elaborado post.Alguna vez Ortega Y Gasset dijo:Argentinos,a las cosas.
Y si,consensuar no es lo mismo que acordar,en el consenso se digieren batracios,en el acuerdo se ponen las cartas sobre la mesa.

Sujeto de la Historia dijo...

Estimado Moscón
Muy honrado con tu sobrevuelo por acá. El problema en este restaurant es que a los batracios ni siquiera se molestaron en cocinarlos, directamente a comerlos en crudo.
Espero te guste lo que acabo de publicar sobre la "pareja autoral" del yankee y el psicoanalista de Billiken: Maradona...
Te mando un Abrazo

cristi siglo18 dijo...

Muy bueno el introducir la discusión sobre la queja. En todos los niveles en que nos movemos se materializa esta ocupación pasiva tan característica de nosotros. Y es cierto que la queja expresa una posición pasiva, que espera siempre( en el fondo se sabe que no) que otros nos resuelvan los problemas que tenemos, y cuando no los resuelven como nos parece, nos volvemos a quejar. Y es tan difícil no entrar en los campos que la queja propone y contraponer un pensamiento complejo a la llaneza de la queja, que no por cotidiana deja de ser una especie de epidemia.

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Cristi
Gracias por tu lectura y tu reflexión, en particular el último párrafo, con el que no puedo estar más de acuerdo.
Saludos

M. Ángeles del Hoyo dijo...

qué linda nota!! "pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente" ¡qué tarea! según mi propia experiencia como analizada 'impaciente' , creo el o la neurótic@ que permanece en su lugar miserable del 'goce' y que no ve la forma de salir de ese lugar, excepto que haya un ocasional azaroso y extraordinario cambio en su suerte. Esta miseria neurótica lo paraliza , lo hace estéril y lo limita como persona

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