31 jul 2010

El Poeta, la Cruz y la Mar

Dijo una voz popular
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Oh, la saeta el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la Cruz

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores

¡Oh, no eres tú mi cantar,
no puedo cantar ni quiero
a este Jesús del madero,
Sino al que anduvo en la mar

Hermoso y sentido poema de Antonio Machado, gran poeta de la República Española, a quien pude descubrir muchos años atrás, en tristes tiempos, gracias al inmenso Joan Manuel Serrat.

Se escuchó, en estos días, a la jerarquía de la Iglesia Católica y sus “periféricos”, con argumentaciones donde el absurdo, el fanatismo, la intolerancia y el carácter de obsoleto, detenido en el tiempo, competían entre sí.

En el post "Acerca del Plan de Dios" decíamos que la cúpula eclesiástica, al sostener que el casamiento entre personas del mismo sexo ofende al plan de Dios, se presentaba como intérprete de dicho plan. El escrito concluía que seguimos siendo tan ignorantes como siempre del plan de Dios, pero sabemos mucho más sobre los planes de Bergoglio.

Pero, ¿será privativo del pensamiento católico este aferrarse al oscurantismo? Opinamos que es un círculo más amplio, que tributa a lo que podemos llamar el pensamiento dogmático.
En efecto, además del “elenco estable” del ultracatolicismo militante con sus pancartas de Cristo rey, las viejas derechas, Pando y sus odios, etc. debe incluirse una importante cantidad de personas, no necesariamente religiosas, no necesariamente católicas, pero con una concepción de la sociedad y la familia no abierta a reconocer emergencia de ciertos cambios, porque eso significaría el derrumbe de su universo simbólico, que ya viene vacilando por otras cuestiones. El dogma, cualquiera y todos, requiere de la inmovilidad.
Es la quietud del cementerio la que trae paz al conservador, es la certeza de ver a Cristo en la cruz, porque “ese” es su lugar. ¿Metafísica? No, certeza.
Cristo en la cruz es el mundo en su orden: los de arriba, arriba. Los de abajo, donde corresponde.
Más allá de cuestiones confesionales, su religión es la del egoísmo, la seguridad, la propiedad. Necesitan un orden inmutable porque su concepción del mundo así lo exige: por un lado, la buena gente, que suele estar representada por gente blanca de clase media o más, educada en colegios privados, obviamente heterosexuales, dispuestas a dejar una progenie que reproduzca y perpetúe ese Standard sociocultural, mientras que del otro lado del muro estarán aquellos que nunca accederán: los condenados por el color de piel, la insuficiente educación, la orientación sexual, la pertenencia política, los que nunca serán “la gente”. Al cabo, vacas para lucir cucardas en la Rural, y vacas para ser llevadas al matadero.

Así como en 2008 fueron los Patrones del Agro los que lideraron y encausaron al sector más reaccionario de la sociedad; así ahora la Iglesia Católica se ha puesto a la cabeza del mismo sector, hoy por el matrimonio civil de personas del mismo sexo, mañana, cuando se trate inexorablemente el problema del aborto, que causa tantas muertes de jóvenes mujeres pobres.
Pero, por otro lado, se debe hacer justicia a quienes han subvertido ese mundo desde adentro: un puñado de sacerdotes, alguno de Buenos Aires, y otros de Córdoba. Desde dentro de la institución Iglesia, donde se hubiera esperado que vistieran uniforme de cruzado y quemaran herejes, salieron a sostener que la orientación sexual de una persona no la define en tanto tal, no la hace mejor ni peor, ni más ni menos digna. Podríamos pensar que según su interpretación del Plan de Dios, son sus hijos tanto como los demás: el Jesús que anduvo en la mar, el Jesús que compartió.
A uno de estos sacerdotes ya se le impartió prohibición de celebrar misa, es decir, el contacto con las personas por excelencia en el rito católico, primer paso para el Juicio Canónico, mientras que pedófilos y cómplices de torturadores, violadores y asesinos, que tienen condenas por la justicia secular, gozan de la ausencia de justicia eclesiástica. Aquí se evidencia in extremis, un mensaje: se puede abusar sexualmente de niños, se puede confortar, perdonar y bendecir a torturadores, violadores y asesinos, pero no se puede discutir aspecto alguno del dogma. Al cabo, una escala de valores a medida del objetivo mayor: la perdurabilidad de la institución y su influencia.
Y recordamos a Angelelli, a Mujica, a los Palotinos, a las Monjas de la Santa Cruz, al movimiento de curas del Tercer Mundo, la Teología de la Liberación, a la revolución sandinista en Nicaragua, con mezcla de cristianos, marxistas y poetas. A Monseñor Romero en Salvador.
No creemos que deban estar en el mismo lugar que Bergoglio, Aguer, y tantos otros, sino más bien del lado del poeta.

LA SAETA

20 jul 2010

¿Los balearon por un 147?!


Ayer, sirviéndome un café de pasada con un televisor encendido sin audiencia, sintonizado en un canal de noticias, escucho una frase pronunciada por un notero:


¿Los balearon por un 147?!

Apurado como estaba, llegué a ver mientras me iba,  la imagen de entrevistador y entrevistado, sobre el fondo de un barrio obrero, y creo, honestamente, creo (no tengo certeza que haya sido así, o haya sido una racionalización mía) la respuesta de la víctima explicando que los delincuentes necesitaban un auto para huir.

Voy caminando, pensando en mis obligaciones laborales, pero algo me insiste. Es esa pregunta. Habrán notado que la frase tiene un signo de pregunta, y, en el final, agregado un signo de admiración. Seguramente es un horror a los efectos del idioma, pero no encuentro otra manera de transmitirlo.                        Siendo demasiado sincero, hasta ahora no sé adonde me llevará lo que estoy escribiendo, lo cual me alegra. Es un buen camino.

¿Qué significará que te baleen por un 147? ¿Algo distinto que por un Mercedes? Parece ser que, dentro de la famosa objetividad periodística, algo subjetivo se filtró. Quizá, en la lógica del entrevistador, un 147 no es un auto digno como para que baleen a alguien.  Tiene algo descalificador en sí, recordemos esta interrogación/admiración a la que nos referimos. Porque, al cabo, o bien deben ser descalificados los ladrones, por balear a alguien por un 147, o a la víctima misma, porque que te baleen por un 147…



Se podrá decir: el periodista quiso significar que te pueden balear por cualquier cosa. Sí, como no. Pero, ¿Cuál era la noticia para el periodista, la historia de una familia que fue baleada para robarle el auto, o que el auto era un 147?
Habitualmente los noteros ponen cara de circunstancia y terminan la nota con una reflexión sobre la imposibilidad de vivir así, rodeados de tanta inseguridad.

Y la víctima, eterna figura de los noticieros, ¿se habrá dado cuenta que ni él ni su familia fueron los protagonistas de la noticia, sino lo que el periodista, desde su escala de valores, considera como “extraño” : que los baleen por ese auto, y no por algo que valga más la pena.

Tonto ejemplo de un hecho cotidiano en una gran ciudad,  es fiel muestra de cómo puede, desde la pregunta, ir condicionando la respuesta, esto es, crear una versión de la realidad desde la misma formulación de la pregunta, no permitir su despliegue.

Finalmente, me pregunto si la víctima, sobreviviente al plomo, feliz dentro de su desgracia, se dio cuenta que volvió a ser baleado, y esta vez no logró sobrevivir al prejuicio, la descalificación, el magnetismo estupidizante de la cámara. Una víctima más de la inseguridad informativa.
Pero salió en la tele, quién le quita lo bailado.

11 jul 2010

Acerca del Plan de Dios

Esferas. Esferas de interés que componen el mosaico de la vida de una comunidad, de un país. Esferas que delimitan un tema que engloba y agrupa a algunos de sus miembros.
La multiplicidad de esferas denota la variedad de las cuestiones; pugna por derechos o defensa de privilegios en algunos casos, mera lucha por la supervivencia diaria en otros, la cuestión es que todos estamos en una o varias de estas esferas, de modo directo o indirecto, conscientes de ello o no.
Sus recombinaciones y posicionamientos constituyen la diaria lucha que crea la historia de un país.

Hoy, ante la posibilidad de que las personas homosexuales tengan los mismos derechos matrimoniales que los heterosexuales en Argentina, la cúpula eclesiástica del país habla de “guerra”, porque esto atentaría contra el Plan de Dios.

¿Cuál será el Plan de Dios? Seguramente, algo tan secreto que solamente los sacerdotes, algunos de ellos, pueden descifrar. Serían ellos, entonces, quienes debieran iluminar con sus repuestas algunas sencillas reflexiones y preguntas que se nos ocurren.

Si habláramos de las injusticias horrorosas del mundo a las que, ignorantes como nosotros supondríamos destructoras del plan divino, tales como un capitalismo voraz y predador que está destruyendo el planeta; la amenaza permanente de guerra nuclear; la venta de armas y drogas que deben ser estimuladas para que el negocio sea más rentable; el aumento de la mortalidad infantil en buena parte del mundo subdesarrollado; las hambrunas que afectan a millones, etc. nos equivocaríamos. Nada de esto es señalado como proveniente del demonio por nuestros jerarcas.

¿Cuál será la relación del Plan de Dios con las esferas mencionadas al principio, las predeterminará? De ser así, ¿predeterminará a todas, o solamente a algunas de ellas? ¿Cómo establecerá escalas de prioridad entre ellas? ¿Todas serán de su interés propio, o delegará algunas a los hombres?

Honestidad obliga, no solamente hay que dar cuenta de las respuestas; nos parece aún más ético dar cuenta del porqué de nuestros interrogantes. Efectivamente, nos preguntamos cómo encaja dentro del plan divino la pedofilia ejercida por sacerdotes, tan difundida como encubierta por su jerarquía. Tampoco sabemos cómo se expresa en relación a aquellos religiosos que prestaban confesión y consuelo a torturadores, violadores y criminales, condenados por la justicia secular, pero sin sanción alguna por tribunales eclesiásticos. Va de suyo que éste párrafo rebosa la tan denostada sexualidad, y no precisamente la preconizada por los obispos; una sexualidad sin consentimiento, abusiva, sádica. Justamente: una sexualidad sin rastros de Amor.
El Plan, versión obispado, no parece prestar mayor atención a la exclusión social y económica, a tanto hermano que aún pasa hambre, que no tiene una mínima cobertura médica, que siquiera tienen una casa, por tanto, siquiera van a la escuela. Los intérpretes del plan hablan, sí, del “espectáculo” de la pobreza, cuando ésta es una tragedia, Pero súbitamente enmudecen cuando se les recuerda que ellos, los obispos, han estado siempre junto a los golpistas, a los dueños del país, siempre del lado de los explotadores, y nunca de los explotados. Nunca han estado por la justicia, pero sí están por el olvido. Porque el olvido también los aparta del escenario sanguinario donde ellos cumplieron su rol. Recordemos a Mujica, Angelelli, los palotinos, la Iglesia de la Santa Cruz,

Para concluir, parecería ser que seguiremos tan ignorantes como siempre acerca del Plan de Dios, en cambio, aprendimos algo más sobre el Plan de Bergoglio: el camino al papado que él persigue pasa por la intolerancia, por lo reaccionario y medieval. Le sería absolutamente imposible conseguir su objetivo si en su propia Diócesis se permitiera este tipo de casamiento.

No parecería, justamente, un adecuado vocero para hablar del amor

18 jun 2010

Si no ahora, ¿Cuándo? (Leer más)


Mundial. Tregua obligada para la política mediatizada, porque la atención anda por otros rumbos. En criollo: no hay la habitual oferta de cámaras.
Pero que las aguas de superficie (las visibles) estén quietas, no implica inmovilidad. Quizá lo novedoso no esté pasando tanto en el ámbito de la políticas partidarias y su show: la multiplicación de “PJ Disidentes” atropellándose por candidatearse, nadie sabe si dentro o fuera del PJ; la pulseada entre ClePto Cobos, ladrón de legitimidad, y Little Richard, que si pretende algún día conducir este país debería dejar de ser “hijo de”; la locura querellante de la alucinada bíblica, y el culebrón de los millonarios despechados;  el político con nombre de árbol, pero con alma de planta trepadora, y otros aún menores. El pretendiente al papado y su claque dialoguista.
No. No se trata de ellos.  La novedad, la corriente que está sacudiendo esta sociedad es la emergencia de otras cuestiones: la discusión por el aborto, la discusión por el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Y también podría decirse,  la situación de los hijos, digámoslo así por ahora, irregularmente adoptados, de la viuda de Noble. Como caso testigo, no en tanto una excepción fortuita y aislada de una situación desgraciada.
¿Tendrán algún punto en común ambas cuestiones?
¿Por qué se da todo en este momento, y no en otro?
Una posible primera respuesta pasa por una palabra escrita pocas líneas arriba: emergencia.  Metafóricamente podría decirse que algo que estaba sumergido, invisibilizado, emerge, de pronto se hace visible en la superficie.
Existía previamente, pero oculto, por debajo.
¿A qué nos referimos? 
El amor, y las parejas del mismo sexo biológico, no son novedosos. Existen desde que hay cultura, es decir, desde que hay división de sexos. El asignarle este reconocimiento legal es, ni más ni menos, respetar sus derechos. Sean éstos del agrado o no de cada quien, los derechos son inalienables.
Análoga situación ocurre con el aborto, al cual absolutamente nadie quiere alentar, sino solamente reglamentar para que,  de llegarse a esa situación,  no se caiga en el negocio clandestino y mortal de las intervenciones ilegales, o aún las caseras, cuando no hay siquiera con qué pagar la ilegalidad.
Muchos de estos casos terminan en muertes. Muertes absolutamente evitables.
Esto es, la necesidad  de adecuar nuestro marco de derecho para regularizar situaciones  cotidianamente de hecho. Es decir, la Justicia aportando un ordenamiento.
Estas dos iniciativas han encontrado una oposición casi inquisitorial en ciertas minorías, mayormente –si bien no únicas- ultracatólicas. Suelen sostener, en relación a estos puntos, una verdadera militancia,  una suerte de cruzada contra una inmoralidad que los aterra, los espanta.
Suelen declararse personas respetuosas de Dios y sus leyes, solidarias, profesantes del amor a su familia y a su patria, y, por supuesto, a sus instituciones (comenzando por la Santa Iglesia).
Caracteriza a este grupo social una posición económica media y alta; un discurso con tintes republicanos pero fuertemente teñido de xenofobia y racismo (aunque “tengan amigos” …) y, por sobre todas las cosas, un desprecio a las clases social, económica y culturalmente más postergadas.
Cultores del esfuerzo individual, toda asistencia del Estado no puede tener otra finalidad que la compra de lealtades.
En todo caso, para hacer caridad estará la Iglesia, asistiendo a “los pobres”.
Las tradiciones tienen fuerza de ley: la primera de ellas, es que somos el granero del mundo.
Lo interesante es constatar que estas mismas personas son las que suelen, expresándolo en términos clásicos, rasgarse las vestiduras, por el “atropello” y la “vejación” que sufre la familia Noble para determinar la identidad de Marcela y Felipe. De pronto, ese súmmum de la moral cristiana entra en flagrante contradicción; ¿Cómo puede, en nombre de la moral y el respeto, obstaculizar por todos los medios posibles, y aún condenar la búsqueda de la verdad?
Habrá que ver qué es lo que habilita a algunas personas a condenar tan enérgicamente una unión homosexual o un aborto terapéutico y, al mismo tiempo, justificar una posible apropiación de hijos de desaparecidos. ¿Será ésta la tan mencionada defensa de la familia? ¿O quizá sea la obediencia debida al mito de la impunidad de los poderosos? Obediencia debida que colocó hijos de desaparecidos donde quienes regularon el mercado de la muerte también regularon el mercado de las apropiaciones.
Parecería ser, en todo caso, la defensa de un mundo que se derrumba.
Poco a poco van cayendo las ficciones de la regulación social del mercado, del derrame de las sobras de los ricos cayendo sobre los pobres, del rol asistencialista de la Iglesia,  de la necesidad de las ganancias extraordinarias para el capital concentrado, a fin de promover las famosas “inversiones externas”, las que obviamente requieren “seguridad jurídica”…
Junto a esto, también va quedando muy en claro qué  sectores de nuestra sociedad intentan sostener ese statu quo, y se va conformando la divisoria de aguas con el otro sector, que busca el cambio cultural, social, político y económico. 
No se trata, pues, solamente de una disputa entre dirigentes.
Se tratará, ni más ni menos, de una batalla que también deberemos librar los ciudadanos comunes: contra nuestros prejuicios, contra tantos años de desculturalización nacional, popular y solidaria.
Y contra tanto hijo de puta que aún anda suelto.



6 jun 2010

De Padres, de Hijos (leer más)

Leímos en el blog amigo, “Burgués Asustado” el relato de Cristina Rosolio Pirovano, a quien le queremos agradecer nos haya hecho conocer esta historia, y pedimos al lector
vaya al link y lea el escrito completo, por un lado, porque está escrito magníficamente, por otro, porque haremos un recorte arbitrario, dado que nos interesa en particular tomar algunos aspectos de esta historia.

Se trata de la vida de María Carolina Guallane, y de Paula Cartassa Zapata.
Dos nombres, una vida.

Pero dijimos que haríamos un recorte arbitrario, y pretendemos ser coherentes. Asumimos que nuestro lector tomó conocimiento de la historia en el relato anteriormente mencionado, del que sólo mencionaremos líneas principales: Paula Cartassa Zapata tenía 1 año y era la única hija del matrimonio conformado por Enrique Cartassa y Blanca Zapata, quien llevaba en su vientre un hijo por nacer. Sufren la acción de un grupo de tareas del Ejército, son arrancados de su hogar, en Venado Tuerto, Santa Fe.

Ella pasa cerca de dos meses en el campo de concentración donde habían sido confinados. Luego es llevada a la Casa Cuna, en estado de desnutrición, y despojada de su identidad.

Quien nació Paula, merced a la adopción de Jorge y María Guallane, pasa a ser María Carolina. María Carolina Guallane. Pero Jorge y María sospechan que los padres de su hija podrían ser detenidos/desaparecidos, de acuerdo a la confidencia de un empleado del juzgado.

Cuando ella tiene 12 años, le cuentan su origen, y desde ese momento, la ayudan a reconstruir su pasado, con la ayuda de Abuelas de Plaza de Mayo. Se presenta en un tribunal de menores y logra encontrar a las que paradójicamente se convierten en sus “nuevas” abuelas. Recién en Junio del 2000 puede llegar a despedir a su madre biológica, Blanca, porque han identificado sus restos. Logra averiguar que había dado a luz un varón (al que Paula/Ma. Carolina sigue buscando aún) y que agonizó en un hospital durante doce días, con un balazo en la cabeza. Del padre de Paula, Enrique, no quedaron rastros.

No nos interesa, en esta oportunidad, ocuparnos de los desaparecedores. ¿Qué decir de ellos que ya no se haya dicho?

De quienes sí podemos, y debemos hablar, es de Jorge y María Guallane.

Llegamos al mundo precedidos por el deseo de nuestros padres: de ellos, lo que primordialmente obtendremos será un Nombre.
Un nombre, y un lugar en una cadena: la cadena del ordenamiento generacional de una familia, la pertenencia a un cierto linaje. Posiciones primarias en la vida, subjetivantes.

Como esperamos poder demostrar, este es el nudo de la cuestión.

Cuando irrumpe el grupo de tareas, y arranca de su hogar a la familia Cartassa Zapata, inicia un proceso de objetalización de sus miembros: dejan de ser personas, para convertirse en “objetivos” (lo que no es casual, objetivo/objeto). El término “objetivo”
es de habitual uso entre los militares para referirse a las posiciones que deben conquistar. En este caso (y en tantísimos otros) la conquista consistió en hacer desaparecer con más o menos rastros a los padres, y convertir a sus hijos en botín de guerra.

Es decir, todos convertidos en objetos.

En objeto se convertirá quien desaparece de la sociedad civil, perdiendo todos sus derechos cuando es torturado, desaparecido, muerto clandestinamente., sin siquiera una tumba: desaparecido. Si éste fue el destino de los padres, ¿Qué le podría esperar a los hijos?

Dijimos anteriormente que llegamos al mundo precedidos de las expectativas de nuestros padres, y que nos espera un Nombre, emblema resultante de una legalidad, un lugar asignado en una cadena de parentesco, constelación familiar, entramado de relaciones. Cuando llegamos, nos espera la vida, que bien podría ser definida como el
camino de subjetivación, lo que hace de cada uno de nosotros un sujeto único, singular, irrepetible.

Paula, llegando desnutrida a la Casa Cuna, despojada de su identidad, semeja a un objeto para circular, pasar de mano en mano: arrancada del seno de su familia por la mano de la patota, ingreso a la Casa Cuna y adviene María Carolina Guallone.

Pero Jorge y María sospechan sobre el origen de su hija. Y efectúan lo que podríamos llamar el acto más generoso, el que a nuestro criterio define más acabadamente al ser padres: el abrir las puertas de mundo a sus hijos.

¿Acaso alguien podía asegurar la reacción de quien siempre fue María Carolina al convertirse en Paula? ¿ No habría sido mucho más cómodo, menos angustiante, el ocultamiento de esa verdad ? Algo profundamente del orden de la ética se jugó aquí.

Ellos prefirieron hacer libre a su hija. Sí, rotundo sí: a su hija, porque fue hija no sólo del amor, sino hija de la verdad, hija de la ética, hija del drama aún irredento de esta tierra. Paula/ María Carolina, dentro del drama en que involuntariamente se vio involucrada, tuvo, junto a la pérdida, la posibilidad de restitución de su subjetividad.
Definitivamente, el desprecio y el odio que la habían reducido a ese lugar de objeto, perdieron la batalla contra algo tan básico como el amor de un hombre y una mujer por una criatura.

María Carolina, devenida Paula, pudo encontrar los restos de su madre, y sepultarlos.
Pudo ver al asesino, exigirle le sostenga la mirada. Ver su indignidad.
Nunca pudo encontrar el cuerpo de su papá Enrique.
Aún no pudo encontrar a su hermano menor, nacido poco antes de la muerte de Blanca.

Pero encontró otras cosas: aprendió, con Jorge y María, qué es ser padres.
Aprendió, en el sentido más cristalino y profundo, que para hacer de un hijo algo suyo, deben darle las alas que les permitan volar.
Porque ese es el destino de los hijos: llegado el momento, convertirse en padres.

Y también la historia de Paula/María Carolina, nos haya mostrado a nosotros, nos haya recordado, que existen muchas formas de luchar contra lo oprobioso, contra lo injusto, contra lo denigrante: el amor y la verdad son algunas de ellas.

4 jun 2010

Cuadros (leer más)


Cuadros. Palabra sencilla, corta, habitual.

Como sencilla, corta y habitual suele ser su función, al menos en la cotidianeidad de clase media: por lo general, los cuadros visten paredes desnudas, le otorgan un toque de vida a algo tan inexpresivo como una pared.

Le agregan, a la monotonía del color, un plus.

Claro, como todas las cosas, lleva en sí un problema a cuestas: no termina de ser una sola cosa, comparte su destino siendo varias.

Un cuadro es, ante todo,  imagen.

La imagen, se me ocurre,  fue parida para ahorrar palabras. Algún dios, cansado de tanta retórica, allá, en el  principio de los tiempos, encendió la chispa del arte para disfrutar de un poco de silencio.

Y puede que este haya sido el origen mítico del arte,

O simplemente, un invento que ayuda a poblar de signos esta hoja en blanco.

Porque, a lo mejor, escribir debe ser como pintar un cuadro:

Allá donde hay un blanco, alojar algo que le diga algo a alguien,

Aunque sea a sí mismo solamente, por algo se empieza.

Y si los cuadros algo han de decir, Quizá algunos, por  indignos, sean quitados de las paredes.

Porque sabiamente hubo quien se diera cuenta que en ese caso la pared dignifica al cuadro, y le otorga el color que la culpa del asesino se niega a darle.

Y si los cuadros algo han de decir, quizá algunos, por muy dignos, son recibidos jubilosamente por las paredes.

Porque sabiamente hubo quien se diera cuenta que esos muros debían revestirse de la rebeldía, la pasión, el sentir profundo de una tierra que ayer y hoy clama por la libertad de sus hijos.

Cuadros que nombran paredes: Galería de los Patriotas.

Y si los cuadros, y las fotos algo han de decir, quizá  muestren huecos en sus líneas, vacíos,  donde falta lo que debería haber estado.

Durante años, los asesinos habrán acallado voces, pero nunca lograron doblegar la obstinación de esa ausencia.

Será pues, el destino que las viejas paredes vayan poblándose de nuevos cuadros: cuadros de nietos;  de nietos con sus hijos, que son la perpetuación  de sus propios padres; los recuperan a su vez pintando.

Porque la deuda de tener la vida se paga dando vida, de una u otra forma.

Porque la deuda de recibir un nombre, se paga dándoselo a la generación siguiente.

Los trazos ya comienzan a surcar el blanco…

29 may 2010

Argentina: Otra escena es posible (leer más)

Vivimos en una época de pantallas; estamos habituados, ya de modo casi mecánico, a percibir el mundo y la realidad, filtrados por nuestras pantallas.
Las imágenes han ido ganando cada vez más terreno, y ciertos medios, como el televisivo, se tornaron conquistadores de los hogares. Conquista que no por incruenta dejó de ser eficaz en la transmisión de ciertos discursos, en el modelamiento de corrientes de opinión funcionales a determinados intereses económicos y políticos.

Así, para muchas personas, y con las variaciones propias de cada singularidad, estas pantallas representan el escenario donde se despliega el espectáculo del mundo.

Como todo espectáculo, ha de tener guionistas, intérpretes que compongan los personajes y, por supuesto, espectadores.

Habitualmente, quien escribe los guiones no aparece ante la vista de los espectadores. Es decir, éstos suelen tener un conocimiento difuso, mínimo o hasta inexistente del primero. Será el guionista quien generará los libretos, el texto que ha ser interpretado.

Podríamos arriesgar la hipótesis que quien crea el espectáculo está, en el mismo acto, creando al espectador.

Tomemos el ejemplo de los canales de noticias, paradigma del espectáculo del Siglo XXI: una nota cualquiera, sobre un tema común, por ejemplo, la inseguridad. La imagen mostrará al movilero, micrófono en mano, expresión grave, ensamblará un discurso ante la cámara, rodeado de “vecinos preocupados, pero alegres de salir en TV” de modo tal que, lo que los había convocado para testimoniar sobre un caso en particular, deviene un universal: “nos están matando a todos”.
Imagen con pregnancia, identificación al semejante que sufre lo que a mí me podría haber tocado. De esto se ocupan los zócalos y los comentarios, tanto verbales como gestuales, de los presentadores.
Pero no sólo ocurren estas cosas con lo que podríamos llamar “dramas personales” ligados a inseguridad. A veces hay hechos con consecuencias colectivas, como la utilización de parte de los fondos jubilatorios dedicados a sostener el nivel de empleo (por el cual se pagan las jubilaciones) rebautizados como “manotear la plata de los jubilados”, como si las R.I.P. AFJP hubieran sido garantía de un retiro digno. O el uso de parte del excedente de reservas del BCRA para bajar intereses de una deuda externa que, guste o no, nadie dejará de pagar.
En estos casos, suele aparecer un “experto”, por lo general con alguna responsabilidad en la generación o el incremento de dicha deuda, que pontifica sobre cuestiones tales como “generar confianza para que vengan inversiones”, criticar la “inseguridad jurídica” cuando tímidamente se intenta impedir algún expolio mayor como el que existía con los fondos de pensión, que terminaba pagando el estado para poder otorgar una jubilación mínima, y una larga lista de etcéteras.

Lo importante es que el show funcione, y en continuado. Porque el modelamiento de opinión supone una secuencia ininterrumpida, una continuidad en el tiempo y los temas que lo torne un mosaico homogéneo:”las posibilidades del desarrollo del país están ligadas a la libertad de los mercados y a la confianza que generemos en los inversores extranjeros”. En términos infantiles, lo bueno es lo privado y desregulado, lo malo es la inversión pública y un estado soberano, tendiente a una distribución más equitativa de la riqueza, aunque sea gradual, paulatina.

Al fin y al cabo, que en la era del espectáculo alguno de los significantes que más se escuche sea “escándalo” es un estricto acto de coherencia. Si alguien ve al hambre como escándalo en vez de cómo tragedia, es porque está mucho más interesado en el espectáculo del hambre que en su erradicación definitiva.

Concentración empresarial mediática, defensa corporativa de intereses comunes, el empeño del zapping muestra un abanico homogéneo, ley de medios y “otro avasallamiento”, esta vez a la libertad de prensa (entiéndase: negocios de empresas periodísticas). Aquí surge la figura del autoritarismo que sofoca las voces críticas, al periodismo independiente (me cansé de encomillar).

La apuesta fue crear un espectador indignado por la situación de inseguridad, a quien le robaron hasta sus fondos jubilatorios y a que además sojuzga al último baluarte que defiende sus derechos: la prensa independiente, por parte de los corruptos y soberbios que se niegan al consenso (más o menos, de acuerdo a las diferencias estilísticas de quien lo repita).
Esto implica, ni más ni menos, hacer de la opinión pública, una marioneta de los intereses privados. La supuesta libertad del pueblo es la de ser hablado por Otros.
Y es también la libertad de ser rehén de los negocios del Otro.

Calendario mediante, llegó el Bicentenario. Y acá es realmente donde empieza otra historia.

En un escrito anterior, Bicentenario y Singularidad, previo a los festejos, nos preguntábamos sobre qué se festeja del Bicentenario, y la conclusión a la que llegamos fue que se festeja la constitución del Nosotros en tanto sujeto colectivo, dándole a lo emocional el espacio que indudablemente merece. Aún dentro de la diversidad, hay en común ese ser argentino, que fue lo que el pueblo rescató en la calle, y justamente esta unión de diferencias lo constituyó en festejo popular.

Lo sorprendente, lo terriblemente emocionante que nos invadió a todos fue el abandono –circunstancial, pero real al fin- de la primacía de la pantalla: allí, poniendo el cuerpo en esas calles atestadas de gente, el pueblo dejó de ser espectador para devenir protagonista. No es casual que haya sido esta fecha la convocante para semejante fenómeno: es ni más ni menos que el conmemorar nuestro mito de los orígenes.

Uno de los aspectos que más impresionó fue el de, sobre un fondo de violencia siempre a punto de desatarse con la que nos bombardean los medios, simplemente nos unimos millones de personas para festejar en paz, junto con nuestras familias. Fue un golpe durísimo al terrorismo de opinión.


No nos ilusionamos pensando que la participación masiva implica necesariamente una conciencia política multiplicada, pero quizá constituya un síntoma temprano, un movimiento tendiente a des-alienarse, a dejar de ser espectador obligado del discurso único.
Romper con ese lugar de pasividad, lugar del que, sentado simplemente, mira como otros le construyen su propio universo, ese es el fantasma que vacila. El único seguro contra los espejismos de las pantallas es el de conocer los presupuestos que las animan, las ideologías que las conforman, los discursos que las sostienen. Dado que la realidad es una construcción, será el aporte de la diversidad lo que nos enriquezca, lo que nos permita redescubrir que otra escena es posible, porque la historia no está escrita de antemano.

Ocupar la escena es ocupar ese lugar simbólico del protagonista, ese sujeto constructor del Nosotros. Un Nosotros que con jovencísimos 200 años está dando sus primeros pasos. Podría ser, quizá, el Bicentenario la piedra basal para el retorno a los ideales del Mayo de los orígenes, para reescribir el texto de nuestro común destino: solidario, liberador, igualitario, dignificante.

21 may 2010

Bicentenario y Singularidad (leer más)


(Reflexiones sobre los Post “El argentino más pobre, sabrá de qué se trata el Bicentenario” y “Ajenos al Bicentenario”) de “La Cosa y la Causa”

Una maravillosa frase freudiana dice: “dilucidar el estado originario es siempre asunto de construcción”.

La construcción a la que alude es, justamente, la construcción mítica. Un recubrimiento del orden simbólico sobre el agujero de un origen perdido, una inscripción significante que opera organizando el mundo.

Eva Row escribe dos textos: uno,  preguntándose, sobre el fondo de la inequidad de nuestra sociedad, qué implicará el Bicentenario para los excluidos del sistema, los expulsados de la economía, de la educación, del  trabajo formal, de la atención digna de la salud; se interrogará sobre su registro. El segundo, en cambio, se refiere a quienes, desde una ubicación harto diferente en la escala social,  sostiene una postura entre prescindente y negativa ante el acontecimiento.

Los dos textos, su mutua implicancia, llevan, entre varias, a una pregunta directriz: ¿Qué es lo se  que festeja del Bicentenario?  Puedo decir lo que hace eco en mí: lo que se festeja es el acto inaugural, mítico, de la fundación del “Nosotros”. Festejamos el parirnos a la historia, el Acto de constitución del Nosotros, diferenciado, disruptivo del estatuto previo, reacomodamiento de las significaciones preexistentes.
Porque de lo que se trata es de la eficacia simbólica, los efectos que genera.

Veamos un poco lo dicho en los textos enfocándolo desde esta hipótesis.  Cuando Eva se pregunta por “el argentino más pobre”, y establece una dualidad especular entre el rico en desposeimiento y el burgués que más o menos flota (generalidad de quien escribe y leerá estas líneas), apela a –resumo- categorías del “tener”, relacionadas con la posición relativa ocupada, ya sea dentro ó en los márgenes de la sociedad; su pregunta, entonces, será si su situación cuasi paria hará que queden simbólicamente “por dentro” ó “por fuera”.
Cuando se / nos plantea la pregunta,  especulo  que,  donde hubiera esperado un reconocimiento a la fecha y una adhesión, jóvenes escritores con blogs progresistas, populares, libertarios, encontró desdén y hasta desprecio.
Es decir, no sabemos si encontró respuesta a su primera pregunta, pero encontró lo que no hubiera querido encontrar en otro lado, lo que la llevó a escribir su “ajenos”.

Me parece sumamente interesante el “ajenos”. Porque, no recurro al diccionario, sino al lenguaje compartido por todos, lo ajeno es lo de los otros. Y notemos que veníamos hablando, si nuestra hipótesis  es correcta, del nosotros. Entonces ya no hablamos del tener, hablamos del ser; es decir, hablamos del sujeto. Entonces, vale tanto para la pregunta por el excluido como para la del que se aparta.

Nacional y popular, Discépolo diría que, en el punto del sujeto, estamos como en Cambalache: en el mismo lodo, todos manoseaos. Ricos y pobres, cultos y privados de escolarización, al fin y al cabo, daremos una respuesta desde nuestra subjetividad, en virtud de nuestras novelas familiares, deseos, frustraciones, logros, fracasos, experiencias significantes que dejan su huella en nosotros.

Se podrá decir, como en el caso de los jóvenes que permanecen ajenos u opuestos  que, como su visión de la historia  les indica que no se trató de una auténtica revolución (como si de éstas hubieran existido muchos casos), no tiene sentido el festejo.
Quizá algunos de esos pobres extremos que mencionaba Eva no comprenda muy claramente qué es lo que se festeja, pero sepa que le concierne, mientras que probablemente algunos de nuestros jóvenes no se sientan identificados.

No deberían extrañar diferencias marcadas entre generaciones que hoy tienen 45 años y más, y quienes tienen menos de 35 años. Tanto el mundo en general, como Argentina en particular han experimentado enormes cambios culturales en una corta cantidad de años.

Tengo opinión formada sobre la Revolución de Mayo. No es relevante para nadie, salvo para mí quizá. Probablemente tenga algunos puntos de acuerdo y otros de desacuerdo con lo que piensan estos jóvenes. Es lo que menos importa.

Porque, en todo caso, también forma parte de la subjetividad festejar no solamente con lo racional, sino con lo emotivo.  Está en juego el orden de la apropiación en su sentido pleno: el movimiento de hacer de algo lo propio. Un propio compartido: el nuestro.

Porque la patria no es solamente la historia y la política, son nuestros poetas, escritores, músicos, Madres, Abuelas, laburantes, estudiantes, los pibes.
 No pienso regalar la palabra patria a los que siempre la tomaron como propiedad privada; tampoco voy a discutir con quien no se sienta convocado ni partícipe.

Simplemente se trata de festejar 200 años de nosotros; algunos se lo perderán.              Yo prefiero disfrutar de esta emoción.

19 may 2010

Obstinación de la Memoria (leer más)


Síganme, no los voy a defraudar
Un Peso, un Dólar / el alumno modelo del FMI
Las Relaciones Carnales
Envío de tropas al Golfo Pérsico
Atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA
La Feyari, la ostentación y la exhibición obscena
La Leche de Spadone
Bernardo & Mariano, Hadad & Longobardi : Menem es rubio y de ojos celestes.
Papá Alvaro, María Julia y Adelina,
Broda, Melconian, etc / la confianza, los inversores extranjeros
Kohan, Corach, Asís, Manzano
Los vuelos por la estratósfera                                             
Cavallo llorando con Norma Pla
Las “Privatizaciones” / Pizza y Champagne
Mi amigo Iorg Bush
Anillaco, casa y pista
La extraña muerte de Junior
Contrabando de armas a Ecuador  / Explosión de Río Tercero
Las AFJP
La escuela Shopping
Ruckauf : meter bala a los delincuentes
Dicen que soy aburrido
Cavallo nuevamente ministro / el Riesgo País
Coimas en el Senado
Renuncia de Chacho Alvarez
Antonito y el grupo Sushi, Shakira
Mega®canje y Blindaje
Corralito, Corralón.
Protesta Popular, represión y muerte.
El Helicóptero.
Asambleas Populares: que se vayan todos
Multiplicación de las ollas populares
No sé cuantos “presidentes” en dos semanas
Declaración del Default / ovación a Rodríguez Saa
Proclamación de Duhalde /  Megadevaluación y pesificación asimétrica
El que puso dólares recibirá dólares
Patacones y lecops
Kosteki y Santillán, asesinato en Puente Pueyrredón

Y tantas, tantas cosas más que en este momento no recuerdo.
Todo esto ha pasado solamente  entre 1990 y 2003, en un sufrido país que está a punto de cumplir 200 años. Todos estos tipos siguen estando, algunos en el Congreso, otros son dueños de medios o “exitosos empresarios”.

Créanme, en 2011  no seré un votante indeciso…

29 abr 2010

Lo que la Plaza nos reclama (leer más)

Si hay un lugar en el mundo donde siempre se puede ser argentino, es en su superficie.
Dondequiera se esté, evocarla es  trasplantarse, echar raíces.
Se me ocurre que tiene una secreta vida propia, y más aún, el don de la memoria: ante su mirada atenta, los hechos se convirtieron en el relato que nos funda.
Parturienta de la historia, en su seno se festejó la victoria sobre la rubia albion y se produjo el grito libertario de 1810.  Presenció gestas populares  y golpes de cipayos.
Lugar en donde la masa se hizo pueblo rescatando a quien supo y quiso dignificarlo; donde un balcón se convirtió en el centro del universo y quienes vivaban a su líder aprendieron que allí estaban juntos,  no amontonados.
Conoció de renunciamientos, de bombardeos cobardes, del odio desatado, de la prepotente usurpación del poder popular.  Cuántas veces, cuanta infamia.
Sufrió la más oscura de las noches, la de los asesinos, sedientos de sangre joven, sea de quienes luchaban por un país más justo, sea de los inmolados en el Atlántico Sur en nombre de la eternización en el poder de los perversos.Conoció el día después de la larga noche, las felices pascuas, los pactos ruines. Los pobres empobreciéndose hasta límites insospechados, los ricos enriqueciendo hasta lo obsceno.
 En el inicio del nuevo milenio, retorno de las muertes por   viejos motivos: la inequidad extrema que estalla. El helicóptero sube, las persianas de las industrias bajan, los templos del dinero se cercan.

Madre-Plaza, también ella supo, a partir de la ausencia, crear madres y abuelas. Y en el mismo acto, crear hijos y nietos. Que somos todos nosotros: pueblo.
Hijos y nietos de tanto sufrimiento, de tanta postergación, de tanto sueño trunco, por la muerte, por la vida injusta, trunco por la falta de oportunidades y la sobra de necesidades.
Pero nos estamos pariendo. De Moreno y Castelli. De Alem, Yrigoyen. De Perón y Evita. De Scalabrini Ortiz y Jauretche. De Ernesto Che Guevara.  Y de tantos otros que fueron marcando una huella que seguimos. Nos reunimos con Artigas, Bolívar, Tupac Amaru. Nos encontramos con San Martín; Belgrano, Juana Azurduy .Con los pueblos originarios, con los desheredados. Volvemos a ser lo que nunca debimos abandonar: nuestro ser latinoamericano.


Por ellos, por todos ellos, hoy estamos luchando porque la justicia llegue, aunque tarde, pero llegue. Y que alcance a uniformados matadores y a los civiles que los llamaron. Cada uno de ellos supo matar a su manera.

Por eso hoy la lucha es porque ningún pibe tenga hambre, que sus padres tengan trabajo digno, acceso pleno a la salud, la educación, a la cultura, a la igualdad de oportunidades.

Que no se engañen los soberbios y sectarios de discurso dominante, único e iluminado. La tarea del campo popular es hoy la unidad en la diferencia, la fecunda tensión de las ideas, y no el desvitalizado consenso, el  vulgar acuerdo de cúpulas propuesto como paradigma de lo democrático.
La Plaza de los argentinos, nuestra plaza, lo reclama. Nos reclama: igualdad, inclusión, dignidad.
Quien quiera oír, que oiga.

18 abr 2010

El Dr. Grondona y la evolución de los gorilas (leer más)

Como cada domingo, el Dr. Grondona vuelve a iluminar nuestra oscura existencia desde su columna en el Diario La Nación. Esta vez, el rayo de luz cayó sobre la polémica en torno al nuevo gorilismo anti-k, de acuerdo a lo dicho por el escritor Guillermo Martínez en una entrevista. Martínez sostiene que hay un nuevo gorilismo en la era k,  que rechaza todo lo proveniente del gobierno sin analizarlo, basándose en un odio irracional. El Dr. G no se priva de destacar que Martínez en un principio apoyó al kirchnerismo , pero que luego se fue alejando, y que hoy preconiza la necesidad de una mirada más racional para juzgar al gobierno. Convengamos que no lo consideraría candidato para obtener un premio por su aguda observación social, pero, hasta aquí, sano sentido común. Veamos la construcción  que hace nuestro columnista basándose en ésto. Comienza su análisis poniendo a Kirchner en una misma serie junto con Rosas y Perón. Aquí podría suponerse que es como un halago, pero en realidad, no tarda en mostrar la jugada: es la serie de los que despiertan sentimientos de odio, la serie de los "odiables", que con su delicadeza acostumbrada él denomina como "hombres fuertes", y su relato de cómo les fue, en la historia, a quienes se les opusieron. Sostiene que, mientras los antirosistas lograron, más allá de derrotar al tirano,  pensar y plasmar "otro país", los antiperonistas de los 50 fracasaron, ya que el derrocado tirano volvió años después con toda la gloria. (¿habrá que leerlo como una autocrítica en su personal estilo ? si lo es, se cuida mucho de no aparecer como involucrado, sino más bien como un relator en off). Ahora bien, ¿ Qué determinó el triunfo de uno y el fracaso de otros ? No fue -en sus palabras- el exceso de odio, sino defecto de imaginación ( también, comparando a Alsogaray con Alberdi...)

Cuando Martínez ejemplifica este odio irracional en los deseos de muerte ante la operación de carótida de Néstor K, Grondona efectúa una inversión de la carga, preguntándose si "es racional" caracterizar a Cobos como un croupier del Senado. Por lo pronto, ubica a los K como el origen del odio. Es interesante ver también como este discurso que despliega es totalmente  sincrónico, toma cada momento histórico totalmente desprovisto de sus antecedentes, de lo determinante a su conformación particular, son como puntos de cristalización, en donde la historia se detiene.

Decíamos que ubicaba a los K, a sus actitudes, como generadores del odio, por lo tanto, va a terminar postulando que, para superarlos, no basta con un "manso no kirchnerismo", esto es, algo meramente distinto, (cito) " sino formular en conjunto un proyecto nacional englobante como el Acuerdo de San Nicolás o el Pacto de La Moncloa". Imposible no ver aquí el anhelo duhaldista ( y por supuesto, también grondoniano) de aministías reparadoras, reconciliaciones históricas, etc Es para lo que sostiene su esperanza ocurra el año próximo.

Ahora sí, va llegando al punto que le interesa, que es la construcción de una línea conceptual donde liga "lo racional "con "lo normal", por oposición a otra, en la que "lo anormal" estará relacionado con " lo irracional" . Su razonamiento es el siguiente: para evaluar al gobierno racionalmente, es decir, sin el prisma del odio, Néstor Kirchner debiera de ser un candidato como cualquier otro, normal -cito- "en cuanto a que ninguno ha renegado del espíritu democrático y representativo de nuestra  Constitución". La anormalidad se verificaría en un pecado de origen: dado que con Cristina tienen un matrimonio políticamente indisoluble (me hizo recordar a Bergoglio...) si Néstor K ganara las elecciones de 2011, sería un tercer período consecutivo de gobierno,  ergo, ilegal. Solo le resta dar un paso más: si lo distintivo del kircherismo,( amén de su poco respeto a ciertas formas, como el trato poco protocolar al peculiar vicepresidente en ejercicio de la oposición) es su estilo de concentración de poder, ¿quién le asegura a nuestro atribulado columnista,( y a la patria odiadora) que no estén buscando una eternización en poder ? Cito textual su conclusión: "Este temor, ¿sólo resulta del odio irracional que condena Martínez, o constituye, al contrario, una expresión enteramente racional ?".

 Esforzado trabajo que toma para justificar el odio, que por supuesto, siempre es causado por el otro. Es éste un odio que justifica cualquier maniobra desestabilizadora, como su obsceno regodeo con Biolcatti (y tantos otros "próceres")

Esforzado trabajo para deslegitimar a un gobierno surgido del voto popular.

Esforzado trabajo para seguir siendo Mariano Grondona, sencillamente quien ha sido y quien es, Mariano Grondona.

Casi todo dicho.