20 sept. 2010

Efectos (leer más)

Días atrás, un muy joven muchacho que está comenzando la carrera de Psicología, me preguntó si el psicoanalista, cuando interpreta, por ejemplo, un sueño, no ejerce alguna influencia sobre el "paciente" (ya veremos a qué responde el encomillado). Evidentemente, o bien alguna lectura, o su propia fantasía le causó ese interrogante, y posiblemente también lo interpeló éticamente. 
Para no aburrir a los amigos que tienen la amabilidad de leer estas líneas,  resumo al máximo la explicación que le di, proponiéndole cambiar la palabra "paciente" por otra más adecuada: "analizante".  Mientras que  "paciente" remite a una actitud de espera, con una mayor o menor pasividad, el "analizante" es pura actividad: el sueño no son las imágenes del sueño, sino las palabras con las que se lo construye como relato para el analista. Es decir, el sueño son las palabras con las que el analizante construyó un relato que ofrece al analista para su interpretación. Destaquemos desde ya algo: la interpretación que se le vaya a dar será siempre en relación a la singularidad de ese sujeto, porque justamente en el sueño (como en los actos fallidos, los lapsus) se produce lo  que podría llamarse un "efecto sujeto", la emergencia del sujeto propiamente dicha. Es a esto a lo que apunta la intervención del analista, y es ésto lo que, justamente, éste jamás podría "controlar" o "influír". La cuestión tiene varias otras aristas a considerar, pero para nuestro propósito no vienen al caso. Quedémonos con la idea de que se producen efectos, no susceptibles de cálculo,  y que esos efectos nos hablan de una Otra Escena, de una legalidad diferente que la compone.
Ahora bien, estos efectos muchas veces no tienen una causalidad fácilmente discernible: interpretaciones que podrían considerarse brillantes construcciones intelectuales no logran el menor efecto, sencillamente porque no llegan a ese punto de verdad subjetiva, y a veces un simple silencio opera con mucha mayor eficacia. O a veces el efecto no se produce en el momento y quizá un mes después aparece en el discurso del analizante algo ligado a esto.
Nunca me canso de repetir una de las formulaciones freudianas sobre la concepción de la cura: "pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente" Esto, en sí, y entre otras cosas, podría resumirse como un cambio de posición subjetiva frente al mundo: p/ej. dejar una condición de queja y plantearse qué tiene que ver uno, lo que hace y lo que deja de hacer, con las cosas que le ocurren.
Y acá sí llegamos al punto ligado a nuestros habituales temas; no tengo pretensión alguna de  hacer un paralelismo entre las vicisitudes de un psicoanálisis con las temáticas políticas, económicas y sociales que atraviesan una sociedad, lo que sería un reduccionismo atroz,  pero sí pueden destacarse algunos puntos para reflexionar.
Uno de ellos es que, para bien o para mal, en estos últimos años, el kirchnerismo nos ha obligado a todos a comenzar a pensar qué tenemos que ver, como sociedad, con lo que nos pasa.  Efectivamente, más allá de las actuaciones "para la tribuna" que solemos ver de los políticos en la TV,  en nuestro nivel, el de simples ciudadanos, se va dando cada vez más el debate de ideas sobre el tipo de sociedad que queremos. Todo está puesto sobre el tapete, con las pasiones que provoca, con los encuentros y con los desencuentros, sí, pero con movilidad. La única posibilidad de construír una sociedad mejor es no a través del consenso, sino de la fecundidad de las ideas, de su transformación, de su apertura multiplicadora.       El consenso tiene algo de esterilidad, de conformismo.El consenso es el punto de acuerdo de detención de las ideas, de los actos, de la vida.  Podría decirse que llegar al consenso es decretar la muerte de la transformación. La revisión del pasado, que a tanta gente incomoda, es  condición para no repetirlo: la revisión del pasado es hacerlo hablar, descifrar su estructura, cortar su circuito repetitivo, poder efectuar su proceso de duelo.  Los juicios a los asesinos de uniforme tienen que tener su correlato en los juicios a los asesinos de saco y corbata; en ningún caso importan sus decrépitos cuerpos : solamente el hecho de ser efectivamente alcanzados por la ley. Pero considero aún más importante que estas cosas ocurran en cada uno de nosotros, que en los mismos  juzgados: el pacto simbólico que nos ata a leyes, que nos hace comunidad.
Otro efecto es que nuestra mirada sobre los medios de comunicación, ya no volverá a ser la misma. Quizá ahora podamos entender que, al ser los medios empresas dedicadas al negocio de la comunicación, se rijan mucho más por la libertad de empresa que por la de prensa, es decir, la mediación de selección e interpretación que ejercen entre los acontecimientos y el conjunto de la sociedad, están más determinados por sus intereses particulares que por su aporte al bien común, que es la información. Sobre este tema, tampoco podemos ya alegar un desconocimiento que nos exculpe, y, en todo caso, quedará librado a la posición ética de cada uno qué hace con ello.
Recordemos el desvastador efecto que tuvo a fines del 2001 cuando culminó el proceso por el cual el Estado abdicó de su función; volver a poner a la Política como rectora del destino de la sociedad está generando, por el contrario, la incorporación de los jóvenes como  nuevos actores sociales, que hoy  surgen por sus reclamos estudiantiles. También la posibilidad del casamiento para personas del mismo sexo fue posibilitada por un marco ofrecido desde la política.
Quien escribe estas líneas tiene claramente definido el lugar desde el cual lo hace. Con seguridad esto será leído por otras personas ubicadas en distintos lugares ideológicos, algunos más cercanos, otros en las antípodas, pero creo que a todos y a cada uno,  nos es reclamable la honestidad intelectual de abandonar  la posición de la queja , comenzando a debatir y definir el tipo de sociedad hacia la cual marchar, sí, pero con un espíritu constructivo: enunciando  también, por qué no, qué estamos dispuestos a perder en ello, porque pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente, tiene su costo, tanto para el sujeto, como para una sociedad.


 




15 sept. 2010

A Dos Voces en Muting

Cansado como estoy de escuchar ciertas cosas, me lancé a un experimento tonto: Ver un programa político, en TN, pero... en muting, y tratar de interpretarlo por los gestos y los zócalos. Tomando en cuenta que venía de un rato de escuchar a Lanata hablando con Ceferino Reato, fue algo así como ir a un spa.  ¿Por qué no ?
En realidad, llegué a escuchar que "A dos Voces" cumple 17 años, y estrena escenografía.
Invitados: Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Agustín Rossi. El resto, fue pura interpretación subjetiva. La experiencia duró hasta las 23,00 aprox., sabrán disculpar que ya no me daba el cuero para el segmento de Pino Solanas, que, al menos en el par de minutos en que dejé habilitado el audio, no fue anunciado.

Segmento Mauricio  Macri (MM): por las imágenes del plasma, se ve que abren con el tema de las tomas de escuelas. Mauricio habla, gesticulando con las dos manos juntas, como en posición de rezo, pero horizontales: daría la sensación como que marca un camino, debe estar diciendo lo mal que está lo que hacen los pibes. Sigue con los dedos de la mano izquierda pegados a los de la derecha, pero los "separa juntos", como quien se justifica. En el mismo momento, agranda los ojos, símil de una afirmación de peso. Aparece un zócalo de 1/3 de pantalla que dice "LAS TOMAS DE LAS ESCUELAS" y debajo "este gobierno simpre mostró vocación de diáologo" (son las 22,19 hs). M.M sigue hablando:  su gesticulación parece autojustificatoria; Bonelli parece estar preguntando algo supuestamente comprometido, que por la relajación de la expresión de MM es un "tomalo y hacelo";un centro par ahacer el gol,     El entrevistado mueve su boca y sus manos con más velocidad y energía (22,23 hs)  y el zócalo dice "DERRUMBES: ¿QUIEN ES EL RESPONSABLE'" "los sistemas de emergencia funcionan en tiempo record" (mayúscula). Infiero que, ante la pregunta del zócalo, la respuesta no apuntó a quién es responsable, sino cómo se reaccionó.
MM encoge sus hombros (22, 24 hs) y en el plasma aparece la imagen de patrulleros de la Metropolitana y, no pueden evitarlo, la Federal (22,25hs) . Otro zócalo, que aparece creo por tercera vez: "MAURICIO MACRI EN "A DOS VOCES". Bonelli hace otra pregunta,  MM arruga su frente, agranda sus ojos, comienza a hablar más fluido y mueve sus manos con mayor rapidez y energía: presumo está refiriéndose en algo al gobierno nacional; aparece el zócalo "SERA CANDIDATO EN 2011" parece decir que sí con una sonrisa, se levantan Bonelli y Cía y  van a la otra mesa.
Segmento  Agustín. Rossi: ya la posición corporal de los periodistas es distInta, una posrtura más rígida, inclinados más hacia adelante que en el segmento anterior. "PERALTA CONTRA LA CORTE" reza el zócalo-  Rossi habla con gesto justificatorio, firme pero sereno. Se nota que mira hacia abajo cuando construye la frase, pero la comunica mirando a los ojos. Habla Rossi, la cámara enfoca a De Narváez (DN)  tomando nota, de perfil. Zócalo: "PINGÜINO O PINGÜINA" (22,31 hs) " NESTOR Y CRISTINA SINTETIZAN NUESTR ESPACIO POLITICO" con un gesto que denota que no hay diferencias entre uno y la otra. Zocalo "PERALTA CONTRA LA CORTE"Y, más chico,  "resulta extraño que esta situación sea justo con la provincia de S. Cruz",  "Es un caso que sienta un mal precedente para la autonomia de las Pcias" ( 22,32: en el plasma, imágenes de los miembros de la Corte) Rossi explica, siguen mostrando  a DN de perfil, cara seria. Rossi gesticula abriendo ambas manos, como quien quiere convencer, Bonelli repregunta algo que evidentemente interperla a los dichos de Rossi, que habla gesticualndo con sus dos manos en paralelo, como esforzándose en explicar con énfasis. Vuelve la camara a DN, quien escucha con la barbilla apoyada en sus dos manos, inmovil. Silvestre pregunta largamente ( 22,25 hs), Rossi hace un gesto con dos dedos que se supone sea un dos, habla segmentando el  movimiento de sus manos como poniendo cosas en su lugar (22,36) Bonelli pregunta algo, Sylvestre lo mira de reojo, DN asiente, la camara se queda con él, el zócalo " Francisco De Narváez en instantes", Rossi gesticula abirendo sus brazos como marcando posición, luego vuelve a poner sus manos en paralelo, y las mueve también en paralelo, hacia adelante. Zócalos:  " QUIEN LE ATA LAS MANOS A SCIOLI" y "SCIOLI VERSUS KIRCHNER".  Sin ser Einstein o Freud, se entiene que están tratando de que Rossi como mínimo acepte un cortocircuito, y si se pudiera, una ruptura. Máxime porque le estarían dando argumentación a su invitado siguiente, casualmente quien quiere el puesto de scioli.
Rossi hace una gestualización como señalando lugares disntintos  y luego confluyendo.
El zócalo advierte que se trata ahora de la salud de Néstor Kirchner; Rossi habla sereno, con muy poco movimiento corporal. Zocalean: "lo que pasó el fin de semana no condiciona las decisione políticas". Cambia el zócalo nuevamente: :" EL PRESUPUESTO 2011" "Queremos que el presupuesto se apruebe", la gesticulación se vuelve más enérgica, se nota que es un tema del que participa más activamente; movimiento de manos desde adentro hacia afuera, expansivo. El zócalo anuncia: "si la oposición quiere gobernar tiene que ganar las elecciones ejecutivas", vuelve el zócalo "PRESUPUESTO 2011"; la gestualización es mucho más explicativa (22,44 hs) manos en paralelo, dedos índices extendidos, asentimiento con la cabeza. Cambia el zócalo, "LA POLEMICA POR LA INFLACIÓN" (22,45 hs), habla Sylvestre, la imagen muestra a DN en postura "digna", zócalo anunciándolo en instantes. Sonrisa a medias de DN, 3/4 de perfil. Pausa. Propaganda de Quilmes con los próceres (qué mal gusto, usar los próceres para vender cerveza)luego, publicidad institucional donde aparecen algunos dibujos: un símbolo militar, el escudo de la UCR, el del PC, el del PJ, algún otro que no logré retener, y el del PJ. Abajo aparece el símbolo de la paz, destacándose. Desaparece esa imagen, surge la de TN, y luego, "TODOS NOSOTROS",
No voy a hacer comentarios al respecto.
Segmento De Narváez : Placa  de A2V,  DN  sonríe y asiente con la cabeza, habla moviendo lentamente los brazos a su costado y la cabeza negativamente. 1/2 pantalla muestra a Aníbal Fernández en el Congreso, la imagen de Patio, perdón, Patricia  Bullrich increpándo al ministro  y levantándose de su asiento con aires de indignación. DN sigue hablando y negando con la cabeza, presumo que está dándose un atracón de crítica. A pesar que la expresión de sus manos y cara dirían que propone algo, sigue negando con la cabeza. Sonríe con su boca, pero la mirada no lo acompaña, es extremadamente fría. 
La cámara enfoca a otro invitado que está en el piso, Pino Solanas, quien a las 22,53 hs. se rasca un ojo. DN sigue hablando con sus dos manos muy cerca una de la otra, índices extendidos, el zócalo dice: "hoy las familias tienen certeza que van a estar peor los hijos que los padres" (SIC)modifican el zócalo: "en 2011 termina una manera de gobernar" "Scioli es Kirchner" y algo que sencillamente me abrumó "para ser una buena persona no basta con ser una buena persona". La mierda....
A esta altura, el zócalo es puro vértigo:"SCIOLI VERSUS KIRCHNER".  DN habla acelerado, se relaja, vuelve a sonreír, se ve que está bien orientado con las intervenciones de sus anfitriones. Siguen zocaleando, "LA GESTIÓN DE SCIOLI"  (22,56 hs Pino Solanas se mira las uñas, DN tiene un gesto de indignación, se ve hablar a Sylvestre "su candidatira en Bs As" DN se rÍe, luego se pone muy serio, junta sus manos igual que Mauricio Macri; su gesticulación denota irritación y desencanto, aparece el zócalo "El peronismo Federal";  habla seriamente, repite muchas veces el no con la cabeza y hace gestos de abrazo en varias direcciones como dando a entender que él está haciendo todos los esfuerzos para unir al PJ feudal , digo, federal, pero la hoguera de vanidades... PS lo mira con cierta sonrisa mientras DN sigue  hablando del PF, de los planes que él, sólo él tiene. El  zócalo alcanza el paroxismo: "Hay que parar de robar para gobernar este país"  (23,00 hs) Bonelli habla, DN, enojado, mueve sus dos índices en semicírculo, mientras el zócalo volvió al Presupuesto 2011; se pone mas duro y gesticulante, niega con su cabeza "EL KIRCHNERISMO  TRATA DE COMPRAR VOLUNTADES CON SUS RECURSOS" sentencia el inefable escrito de la pantalla; el invitado (no entrevistado, era claramente un invitado de la casa) asiente enfáticamente mirando fijo a los anfitriones  y les sonríe.
Son las 23,05. Falta aún Pino Solanas, pero, a pesar de haber visto un programa político en muting, ya no es necesario verlo para ver por dónde viene la mano. Además, estoy cansado. Son las 0,45 hs, me levanto a las 6,15 y, lamentablemente, en mi laburo, no puedo decir las pavadas que presumo se habrán dicho en este programa.
Pero al menos, me ahorré escucharlas.



11 sept. 2010

Descartes y Descartados

Hace unos días, en la Villa 31, fue asesinado Adams Ledesma, director de un canal de TV barrial y corresponsal en la 31 del diario Mundo Villa.Si bien aún no se ha determinado el móvil del crimen, es probable que sea obra de dealers de paco, ante la posibilidad que Ledesma los desenmascarara públicamente.  Esta hipótesis es reforzada por amenazas que recibe su viuda presionándola para que abandonen la villa. Para completar los pocos datos de los que disponemos, el Sr. Ledesma era de nacionalidad boliviana y se había convertido en un referente social de su comunidad. 
Seguramente nadie se sorprenderá cuando digamos que esta muerte ha pasado prácticamente desapercibida en los medios, a pesar de tratarse de alguien que ejercía el periodismo. Pero, ¿por qué, siendo la información sobre "la inseguridad" tan abundante, tan funcional  en la creación de corrientes de opinión, justamente no haya prácticamente aparecido en ningún lado?
Y máxime, tratándose de un periodista, con la carga simbólica que tiene en esta momento. Sobre la cuestión de la inseguridad en sí, los remito al excelente post que hizo Ricardo de "Los Huevos y las Ideas",  con una serie de datos muy interesantes, que vale la pena leer.
De la realidad, de lo que pasa, siempre se representa un recorte,  un fragmento. Este recorte obedece a un determinado enfoque, es decir,  qué se querrá decir a quien. Lo que nos interesa es tratar de pensar sobre aquellas cuestiones que quedan por fuera del recorte, aquello que se descarta.
La Nación, el diario de los Mitre, suele ser invalorablemente útil en estas cuestiones. Desde sus columnas se suele denunciar "la inseguridad"  con encendida (e inflamable) retórica, mezclándola con clientelismo político (oficialista, se entiende),  pero siempre enfocado hacia "su público", clase media/media alta, de tinte conservador. La Nación, pocos meses atrás, reaccionó airadamente ante un afiche en el cual aparecían "escrachados" algunos periodistas notoriamente afines a los partidos de la oposición y a los intereses de las empresarios de la comunicación más poderosos. Situémonos, se trataba de un afiche, que fue tomado, entre otras cosas, como una suerte a la incitación a la violencia, ya que se estaba en plena discusión por la Ley de Servicios Audiovisuales, ley que estos mismos periodistas, en una condición militante, llamaban invariablemente "ley K de control de medios", o "ley mordaza". Por supuesto, ninguno de los que figuraron en el afiche mencionado tuvo problema alguno. Pero rescatemos la reacción ante el afiche, al punto de que sus "víctimas" fueron recibidos solidariamente en el Congreso de la Nación por preocupados senadores...
Las víctimas de la inseguridad que leemos y vemos con tanta frecuencia y persistencia en los medios concentrados, son siempre personas de clase media o alta, nunca villeros. La mirada que dirige La Nación al mundo de las villas suele ser la mirada del egoísmo y el menosprecio xenófobo y clasista que la caracteriza. No hace falta aclararlo: es lo que esperan sus lectores.
La muerte de Adams Ledesma necesariamente formará parte de lo descartado de las primeras planas, de las pantallas, de las columnas: es la muerte de un extranjero en una villa, y además, referente social y comunicador alternativo en una comunidad. Reconocer la muerte de Ledesma es también reconocer la necesidad de existencia de la Ley de Medios por la que tanto se luchó: comenzar a dar voz a los silenciados, a los excluídos, a los desechados, a los que nunca serán la preocupación de los grandes medios.
Podríamos decir que lo que se descarta de las noticias son las personas que se descartan de la sociedad .
Los reclamos de los villeros, su cultura, su organización, su comunicación, en buena medida se encauzan con los medios que han construido. Apartados de la sociedad, estigmatizados, hacen su intento de integración, crean identidad, buscan el progreso. Necesitan, al igual que todos, una oportunidad. Diariamente miles de personas luchan dignamente por su subsistencia, educan a sus hijos, ayudan a construir el país con su trabajo. Diariamente son discriminados, excluídos,  descartados. Hay una cadencia, una pulsación: en la medida en que los invisibilizan como personas, los visibilizan como peligro para los descartadores.
Pero no todo es ninguneo: en días muy cercanos al de la muerte de Ledesma, La Nación sí se ocupó de otras cuestiones ligadas a  las villas.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.


 

5 sept. 2010

En los Bordes del Futuro (leer más)





Lo esencial del tiempo es su trascurrir, o mejor aún, nuestro trascurrir en él.
El tiempo oficia como  privilegiado ordenador de las cosas: inicios, finales, son cortes simbólicos,  producto de la humana necesidad de convertir los sucesos en historia, es decir, otorgarles una racionalidad, un sentido.                                                                
Todo corte es arbitrario, porque implica la detención en un punto de algo que, per  se,  es fluir constante. Arbitraria también será la mirada con la que se lo abordará: siempre se piensa “desde” un lugar, desde un cierto posicionamiento.
Así,  despojados ya de la hipocresía de una supuesta objetividad,  somos libres para analizar ciertas cuestiones que nos interesa anudar desde nuestra perspectiva subjetiva.
Una de ellas es el corte transversal que ha operado el kirchnerismo en la sociedad: la ha forzado a confrontar con los fantasmas de su pasado,  ha vuelto a instalar  la política como factor de transformación, y el debate ideológico como su motor.
Y quizá, cuando pasen los años y se vaya a escribir la historia de este momento, sea ésta su contribución de mayor trascendencia.
Porque, al cabo, bien podríamos pensar que la batalla que se está dando  no involucra tan solo al presente, sino fundamentalmente al futuro.
Lo que se discute es, simplemente, el Poder: el poder de hoy, y el de orientar el futuro, el de prefigurar el trazado de las líneas en las que discurrirá mañana.

La estrategia conservadora rotula a esta disputa como algo perteneciente al orden del despojo: el “matrimonio presidencial”, suerte de asociación ilícita  conyugal, que en su desmedida ambición, “vienen por todo”, por lo que “atropellan la libertad de prensa”, autoerigida argumentalmente como último bastión de las libertades republicanas. Para llevar a cabo esta depredación digna de langostas, el matrimonio no vacila en vincular a los dueños de los mayores diarios del país a los crímenes de la dictadura. La oposición política, siguiendo las mejores tradiciones republicanas se ha alineado con los medios en defensa de la libertad.

Este planteo, además de ofrecer una imagen de sí propia de la víctima, tiene las virtudes de la supresión y el enmascaramiento: se suprime la dimensión política de la disputa,  y también el carácter de “negocio” empresario,  el reconocimiento de que las noticias también son bienes de mercado. Si algo relativo al negocio queda en pie, será del lado de la asociación ilícita conyugal,  mientras que la defensa de las libertades corre por cuenta de los medios y los sectores de la oposición alineados con ellos. Este último punto es capital para el enmascaramiento: la prensa, la “gran prensa” oficia de vidriera a los políticos que estén alineados con sus intereses; quienes respondan tienen asegurada la publicidad de sus actos, su instalación en la opinión pública por saturación de imágenes, complacencia en reportajes, sobredimensionamiento de su figura, etc.
Es decir, hay montado todo un aparato en el que los grandes grupos económicos, los verdaderos dueños del poder,  promueven a determinados grupos políticos para que les sean funcionales, es decir, construyen poder en el presente para garantizarse mayor poder en futuro. Esta es la explicación por la cual, si bien las grandes empresas están teniendo las tasas de ganancia promedio más elevadas y un mercado interno cada vez mayor, no pierden oportunidad de oponerse y desgastar al gobierno, dado que éste ha mencionado su objetivo de llegar a un reparto de 50/50  de la distribución de la riqueza entre el capital y el trabajo, lo que en el futuro podría hacerles ganar menos dinero, a la par que los actuales gobernantes no parecen ser fácilmente manipulables, ergo, no son garantes de la rentabilidad máxima siempre por advenir. Se da la paradoja, entonces, que el kirchnerismo, que es gobierno, que es “el oficialismo”, es el arma que tiene el campo popular en su lucha contra el poder.

Decíamos que la gran contribución del kirchnerismo ha sido la de devolverle a la política su lugar rector de la vida pública;  con ello ha sacudido el anestesiamiento de parte de la sociedad,  ha permitido la emergencia de lecturas de la realidad diferenciadas de las que se fabrican a diario para modelar las corrientes de opinión. Y sobre todas las cosas, promovió que volvamos a pensar en otras opciones, en otros modos de concebir la sociedad, el país, la región.
No debiera de extrañarnos que haya sido en este momento en el que se planteara la cuestión de igualación de derechos matrimoniales,  o el próximo debate sobre el aborto: hay una sociedad que comienza a romper con el rígido esquematismo de lo establecido,  minorías que pugnan por hacer visibles sus necesidades.

Será esto lo que trascenderá, lo que persistirá en el tiempo, como una bandera a ser levantada en el futuro por otras manos, que tomarán la posta simbólica, porque estamos ante los bordes del futuro.

Por supuesto, no todos los segmentos sociales tienen la misma percepción: el daño al tejido social, económico, educativo y sanitario en nuestro país ha sido de una dimensión tal, que hay una gran cantidad de excluidos para quienes la urgencia del sustento diario es el horizonte más lejano que pueden divisar.  La acción del Estado debe redoblar y concentrar su esfuerzo en incluir a estos hermanos en una sociedad más justa,  con la oportunidad de una vida sin carencias materiales esenciales.
Otro sector, donde ubicamos a parte muy importante de nuestras clases media y alta, tampoco comparte la percepción: confían mucho más en el paradigma de “lo privado” que en el de lo público. Son básicamente conservadores, aunque tengan un semblante progresista; diciéndose cultores de la moderación, no dudan en pedir mano dura policial y vendetta institucionalizada; declarándose tolerantes, defenestran sin dudar cualquier protesta social que les implique un corte de calle ó la suspensión de un servicio. Mostrándose como justos, discriminan por el color de piel. Tienen una valoración de la libertad que es la propia de “quien paga”: puedo elegir, porque para eso pago.  El caso Fibertel es  un adecuado ejemplo donde la supuesta libertad de elección se torna como el valor supremo, por encima de la legalidad, mejor dicho, ilegalidad de la licencia…por no hablar de delitos mayores.
Claro está, nunca se plantean cuál es la libertad de quien no puede pagar.
Este último segmento  está tan pendiente de no perder su status social,  su posición en una sociedad a la que concibe como un agregado de individualidades, que no se divisa como posible que se integrara a un proyecto colectivo integrador y transformador, sino más bien a promover el mantenimiento del statu quo. Seguramente tendremos que seguir nuestro camino sin ellos, o más bien, a su pesar.

La política está justamente para esto: para ser una herramienta que permita alcanzar el bienestar común, por lo que requerirá de nuestra participación, para la construcción de un colectivo integrador y dignificante. Pero fuerzas poderosas se oponen: estigmatizados como pocos, los adolescentes, de acuerdo a su condición socioeconómica,  serán catalogados como  el negrito chorro, adicto al paco y asesino, o el blanquito consumidor compulsivo, al que hay que venderle celulares carísimos. La lógica de un mercado que selecciona a quienes excluir, apartar y a quienes captar para que consuma, los equipara convirtiéndolos en objetos y enmudeciéndolos. Pero siempre hay grietas…

El fenómeno ya está en marcha,  con independencia de quienes sean sus próximos actores;  la militancia, en todas sus formas, está resurgiendo por doquier; los estudiantes secundarios  porteños son buen ejemplo: algunos son militantes de distintos partidos, otros no, pero se unen para defender sus derechos en el lugar que tienen en común: sus escuelas. Incluso entre ellos hay quienes no concuerdan con la metodología de la toma del edificio para reclamar, pero sin embargo, apoyan. Solidariamente, aunque no estén igualmente afectados, apoyan.  Debiera promover  la reflexión a algunos dirigentes que dicen estar en el campo popular, pero lo desmienten con los hechos.

Muy probablemente, nuestros pibes se estén convirtiendo en nuestros maestros.
Que así sea.